“En Cuba están pasando cosas muy interesantes”. Quien tan rotundamente se manifiesta no es un miembro reformista del gabinete de Raúl Castro. Tampoco uno de los músicos que participó en el concierto por la paz patrocinado por Juanes. Se trata de Yoani Sánchez, la cyberrebelde habanera que ha atrapado con sus crónicas de lo cotidiano a la blogosfera mundial y que lidera un movimiento que más quebraderos de cabeza ocasiona al Gobierno de La Habana.
Y es que la rebelión cubana grita en internet, el único territorio donde las palabras son libres en la isla. “El Gobierno ha perdido el monopolio informativo, vital para mantener el control. Y son las nuevas tecnologías, mezcladas con el atrevimiento, las que permiten difundir el resultado de nuestras correrías”, añade Yoani Sánchez, autora del blog Generación Y. En dos años de cyberacción, la bloguera no para de recoger premios, como el Ortega y Gasset, o de aparecer en las listas de las personas más influyentes del continente, incluida la revista Time.
El huracán Yoani parece incontenible. Sus posts corren por La Habana escondidos en lápices de memoria, minidiscos, celulares con tecnología bluetooth, incluso en el Facebook. Las antenas parabólicas, también prohibidas, han multiplicado su imagen. “Mi pretensión no es convertirme en la voz. Estoy haciendo todo lo posible para diversificar la red desde nuestro sitio, desdecuba.com”. Semanalmente reúne a un grupo de personas empeñadas en ser bloggers también. Incluso, extiende su rebelión visitando otras provincias de la isla.
La habanera siente muy cercano el aliento de la Policía. Cinco prohibiciones para salir de la isla, seguimiento de sus movimientos, restricciones del acceso a internet, pinchazos telefónicos... Oficialmente ya se le ha acusado de “transgredir todos los límites de tolerancia con su acercamiento y contacto con elementos de la contrarrevolución”. ¿Miedo? “Estoy preparada para lo que venga, sea gloria o barrotes. Mi miedo es por los míos...”.
Quien también siente muy cercana la presión policial es Orlando Luis Pardo, joven escritor censurado que ha recibido una carta de advertencia por una serie de fotografías con la bandera cubana como protagonista. Una amenaza muy seria (tres cartas conllevan la cárcel) que no arredra a Pardo, que presentó su última performance en la capital cubana. “Me siento como el viajero inmóvil, como se decía Lezama Lima a sí mismo. Obligado a lidiar con circunstancias que se te van de las manos”.
La caza de brujas contra Pardo y sus artículos en Lunes de Post-Revolución y El fogonero emergente ha sido desmedida. Los oficialistas Fidel Díaz y Bladimir Zamora le acusaron de estar vinculado a la Oficina de Intereses de EUA, incluso de recibir dinero. El primero le llamó “perrito goloso”, una canción popular que acaba con “préndelo, préndelo”. Que lo detengan, resumiendo. Orlando se ha ganado la excomunión oficial, pese a haber ganado tres concursos de cuentos. Incluso uno de sus compendios de cuentos, ya en imprenta, fue paralizado por la dirección cultural del país.
La bloguera revelación del momento se llama Claudia Cadelo, pero en la red cubana todos la conocen como Octavo Cerco. Así bautizó a su otro yo, que se acaba de convertir en el mejor blog cubano tras la votación de sus lectores.
Habanera de 26 años, hija de un antiguo alto cargo del Ministerio de Seguridad y embajador en África, trabajadora incansable que se gana la vida dando clases particulares de francés. “Mi blog es el único lugar donde hablo lo que me da la gana. Aquí, en mi casa, lo hago bajito, siempre con las ventanas cerradas”. Claudia, por supuesto, también ha sido reclamada por la Policía.
Los blogueros independientes se enfrentan a diario a las dificultades del acceso a internet, un lujo semiprohibido en la isla. Los cubanos no pueden contratar una cuenta particular, salvo que sean autorizados por las autoridades. Algo que consigue hacer como puede Lía Villares, autora de Habanemia y “adicta a internet, como tantos otros jóvenes del mundo”. “Yo trato de hacer una foto de mi Habana. El delirio, el caos, el desastre, el absurdo...”. Absurdos tales como ser delatada y detenida por llevar unas zapatillas adornadas con el lema “Abajo Fidel” pintado a bolígrafo. Cada vez que lo recuerda, Lía, habanera de 25 años, futura cineasta, mezcla humor y amargura.
La lista de blogueros crece día a día. Tal vez la mejor pluma sea la del periodista Reinaldo Escobar, muy conocido en los medios cubanos hasta que decidió escapar de la prensa oficial y crear su espacio contestatario. También Miriam Zelaya, tan ácida en sus crónicas como la Policía persistente en presionar a su entorno.
Todos ellos sobreviven en internet no por decisión propia, “sino porque se trata de nuestra única posibilidad. Jamás vamos a tener un minuto ni en la radio ni en la televisión, ni tampoco unas líneas en un periódico nacional”, sentencia Yoani. “Para nosotros, internet no es una ventana, se trata de una grieta en el muro”.