La necesidad y las pocas oportunidades de empleo obligan a algunas personas a optar por un trabajo riesgoso, sin ver las consecuencias que puede traerles, desde perder un miembro de su cuerpo hasta morir.
Entre esos trabajos riesgosos están los de los electricistas, soldadores, pintores y trabajadores de grandes construcciones. Los bomberos también ponen en peligro sus vidas al ingresar en un incendio sin el equipo adecuado.
La mayoría realiza sus trabajos en las alturas y son admirados por los demás ciudadanos, asombrados por su valentía al desafiar a la muerte con tal de llevar el sustento a sus hogares.
Es común verlos arropados bajo los rayos del sol. Algunos cambian cables de electricidad, otros instalan transformadores, pintan grandes edificios sobre andamios y otros atados a un cinturón, colocando vallas publicitarias a determinada altura, especialmente en estos tiempos de política.
Una de las desventajas de estos trabajadores es que no reciben grandes salarios ni cuentan con el equipo adecuado y la mayoría no está afiliada al Seguro Social y mucho menos cuentan con un seguro de vida.
Otros que arriesgan su salud son los que trabajan con mávzquinas industriales y tornos; muchos de ellos pierden sus dedos y los médicos y enfermeras que pueden contagiarse de vih al manipular material quirúrgico.
Además, los mecánicos y las personas que trabajan en laboratorios, donde manipulan compuestos químicos.
Velan por la seguridad
Pedro Pablo Perdomo, encargado de la oficina de Higiene y Seguridad Ocupacional del Ministerio de Trabajo en San Pedro Sula, indicó que al mes computan doce accidentes laborales.
La mayoría de afectados laboran en áreas de electricidad, industria y construcción.
'Algunos trabajadores llegan para que le ayudemos a reclamar una indemnización, porque en ciertos casos no se las otorgan. A veces, los especialistas les recomiendan cambiar de trabajo'.
Perdomo explicó que los accidentes mortales, en la mayoría de casos, se da en las empresas de seguridad porque la delincuencia mata a un guardia por asaltar algún negocio. En menores casos por electrocución, descargas eléctricas y caídas de altura. Los que sí reclaman son los ciudadanos que trabajan como contratistas, que en su mayoría no tienen seguro médico ni de vida.
El abogado señaló que el ministerio investiga y cita a los patrones que no tienen asegurados a sus empleados y los obligan a proveerles la atención médica respectiva.
Lucía Rosales, directora del Ministerio de Trabajo, pide a los ciudadanos que en sus lugares trabajo no tienen seguridad que denuncien este problema a su oficina para intervenir.
'Se debe respetar su integridad física', agregó Rosales.
Gloria Zelaya, directora regional del Instituto Hondureño de Seguridad Social, manifestó que tienen un departamento de riesgo profesional donde hacen respetar la integridad física de los afiliados en las empresas.
'Nuestras acciones van encaminadas a prevenir que un trabajador sufra daños derivados de su trabajo e incluso morir', recalcó.
Zelaya indicó que se basan en el diagnóstico médico para determinar si el paciente necesita una incapacidad o si definitivamente no podrá seguir laborando; si es así, legalizan el trámite para que la empresa o institución indemnice de por vida al afiliado en caso de invalidez.
El personal del Seguro Social investiga cada caso con visitas al área de trabajo del afectado y luego la inspección es analizada con el comité clínico.
'Dependerá del porcentaje de gravedad del paciente, ya que puede ser parcial o total', dijo.
Zelaya comentó que el 65 por ciento de las denuncias son por afecciones en el área textil.
Los obreros reportan problemas pulmonares, alergias, artritis, disminución de audición, problemas en los ojos, ruptura de miembros; otros denuncian quemaduras por haber recibido descargas eléctricas.
Zelaya hace hincapié en que muchas empresas contratistas y de cable no afilian a sus empleados al Seguro Social y éstos están desprotegidos, pues cuando les ocurre un accidente tienen que ir a un hospital público o pagar una clínica.
Charlie Torres, un ejemplo de los accidentes en trabajos de riesgo
Charlie Torres Quintanilla, 32, es un técnico en electricidad que sobrevivió tras recibir una descarga eléctrica de 13 mil voltios mientras instalaba
cables de alta tensión que alimentarían el transformador de un poste en la colonia Las Mesetas de San Pedro Sula.
El incidente ocurrió el pasado jueves 2 de octubre a eso de las 10.00 am.
LA PRENSA captó los minutos que Charlie permaneció sostenido por su hermano Allan sobre el transformador en espera de que el Cuerpo de Bomberos lo rescatara. Fue trasladado al hospital Mario Rivas, donde fue atendido inmediatamente. No tenía seguro social. Lo que le ayudó a Torres para sobrevivir fue que traía el cinturón de seguridad y por eso no cayó al suelo.
Relato
'Sentí como que me habían cortado las piernas. Todo me daba vueltas. Cuando quedé colgado, sólo pensé en Dios; sólo Él pudo salvarme. Tenía miedo de morir', ésa fue parte del relato que dio el día del accidente la víctima a LA PRENSA minutos después de ser rescatada.
Torres dijo que labora desde hace once años en la empresa Ingeniería Solís, dedicada a instalar líneas de cable para empresas privadas.
Denuncian mala atención
El técnico permaneció varios días interno en la sala de emergencia del Rivas, pero su jefe le está pagando una clínica privada donde se recupera de las quemaduras, pues según Torres en el Rivas nunca le hicieron ninguna limpieza y la atención era pésima. En ese tiempo, había paro de enfermeras y de médicos internos y eso puede ser la respuesta a la deficiente atención.
Allan Torres, hermano de Charlie, aseguró que a éste se le infectó la quemadura del pie derecho porque en el hospital nunca lo curaron, sólo le daban analgésicos. Ahora Charlie se recupera y sus quemaduras están cicatrizando y probablemente la otra semana le realicen un injerto de piel. Luego tendrá que guardar reposo de acuerdo con la incapacidad que le indiquen los especialistas.
El técnico sigue agradecido con Dios por estar vivo, al igual que su familia. Como Torres, hay varios trabajadores que sufren accidentes y se salvan de milagro.