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'Amémonos y respetémonos”

  • Actualizado: 03 enero 2011 /

“Somos hijos de Dios y por lo tanto hermanos porque somos hijos del mismo Padre. Amémonos un poco más, respetémonos, que cedan la violencia y la corrupción y que haya más justicia”.

    “Somos hijos de Dios y por lo tanto hermanos porque somos hijos del mismo Padre. Amémonos un poco más, respetémonos, que cedan la violencia y la corrupción y que haya más justicia”.

    El párroco de la iglesia San Pedro Apóstol, Saturnino Senis, envió ayer ese mensaje a los sampedranos en el comienzo del nuevo año. Además hizo énfasis en que impere la armonía.

    Cientos de feligreses llegaron desde temprano a la catedral para escuchar la primera misa del domingo del presente año, cuyo objetivo principal fue celebrar la epifanía, que significa la manifestación del niño Jesús en todos los pueblos.

    “Celebramos que ese niño de Belén, nacido judío, viene a salvarnos a todos, a decirnos a todos que Dios nos ama”, dijo el párroco.

    Indicó que los tres reyes magos del Oriente, Melchor, Gaspar y Baltasar, representaron a todas las personas de este mundo cuando fueron a honrar al niño Dios.

    Explicó que la misión de la Iglesia es dar a conocer la buenas nuevas de salvación.

    Como buenos cristianos, debemos tener un corazón sin fronteras, tolerante y compasivo con nuestros hermanos, expresó. Recordó que a pesar de las diferencias que como seres humanos tenemos, todos somos hijos de Dios y que esas diferencias de religión, raza y grupos políticos no deben ser obstáculo para amarnos, “porque Dios es de todos”.

    Presentación

    El primer domingo de 2011 fue aprovechado por el párroco para hacer un llamado a todos los padres que deseaban presentar a sus hijos recién nacidos ante Dios.

    Una larga fila de padres con sus tiernos en brazos llegaron ante el religioso para que los alzara al cielo como símbolo de que los presentaba ante el Creador.

    Muchos creyentes se acercaron al padre para que éste santificara sus vidas y los devotos pidieron más bendiciones para sus vidas en el nuevo año, mientras recibían el pan y el vino que representan el cuerpo y la sangre del Señor Jesucristo.

    El cura agradeció a los feligreses por su apoyo en la recolección de las tres mil canastas con víveres repartidas en las fiestas navideñas a las familias más pobres de esta ciudad.