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Agroquímicos atentan contra El Merendón

  • Actualizado: 23 febrero 2011 /

Además de dañar los suelos, los productos para cultivo también contaminan las fuentes de agua y otros recursos del pulmón sampedrano, según la tercera entrega de esta investigación de LA PRENSA.

En El Merendón, el 90% de los pobladores usan hornillas que consumen, al menos, diez leños diarios por vivienda. Aunque la tala doméstica es incontenible, los agroquímicos, además de la tala, son los peores verdugos de la montaña.

Hasta hoy, la prohibición general de aprovechamiento del bosque y uso de agroquímicos en El Merendón que han estado aplicando las autoridades por medio del Decreto Legislativo 46-90 del 12 de julio de 1990 no ha causado el efecto deseado y la deforestación y la contaminación avanzan de forma gradual y permanente.

La División Municipal del Ambiente, Dima, ha tratado de concienciar a los pobladores, pero tampoco les da alternativas para evitar el uso de leña al preparar sus alimentos y calentarse contra el frío.

La explotación maderera para uso doméstico está muy restringida, se controla mucho que los habitantes de la reserva descombren, sean árboles con valor económico o no, y si así lo quieren, deben pedir un permiso.

Sin embargo, es innegable que el bosque es aprovechado todos los días y ninguna de las instituciones públicas y privadas que protegen la montaña -Dima, Aguas de San Pedro, INA, Cáritas, Fundación Banhcafé, Club Rotario, Fundación Merendón, Fhia, Fondo Mundial para la Naturaleza, WWF, Serna, Instituto de Conservación Forestal, etcétera- puede impedirlo.

La administración municipal maneja en serio la posibilidad de sembrar bosques energéticos donde los habitantes podrán cortar leña que usarán en estufas ecológicas que reducen el consumo en un 70%.

Historia y legislación

La Municipalidad sampedrana comenzó a “administrar” la sierra, en lo que toca a su jurisdicción, en 1917, cuando compró 5,500 hectáreas de tierra con fines de protección y destinadas a la producción de agua. Sin embargo, hasta en 1977 y 1978 reubicaron a 240 familias de la cuenca del río Santa Ana.

En 1984 ya había creado la División Municipal de Aguas, Dima, con la responsabilidad de resguardar las fuentes productoras de agua. Con la concesión de éstas por 30 años a la empresa Aguas de San Pedro, esa dependencia pasó a llamarse División Municipal del Ambiente, pero sus recursos financieros disminuyeron.

Este año, Dima tiene asignados 13 millones de lempiras, pero necesita 77 millones en los próximos cinco años para cumplir los quince programas del nuevo plan de manejo que ya está redactado.

El gerente general de la entidad, Rodolfo Bueso, y Rolando Díaz, jefe de cuencas hidrográficas, coincidieron en que lo asignado en 2011 es insuficiente porque sólo en labores de concienciación, reforestación y salvaguarda de El Merendón se invertirán nueve millones de lempiras.

Lo que han hecho para cubrir ese desfase, dijeron, es invitar a la empresa privada a que con lo que llaman “responsabilidad social empresarial” colaboren con el fortalecimiento de las cuencas. En agosto de 2010 se elaboró un plan de manejo con ese fin que dictará las pautas de lo que debe hacerse en la sierra.

La Zona de Reserva de El Merendón fue oficializada en 1990 por el Congreso Nacional por medio del Decreto 46/90 debido a la preocupación por el mal manejo y la explotación de los recursos naturales de la región y por el aumento de la población del municipio, principalmente en dos de sus comunidades más importantes: Cofradía y Naco, ubicadas en las faldas de la montaña.

En el reglamento del Decreto, capítulo 3, sección 3ª, el artículo 35 dice así: “Queda terminantemente prohibido la extracción de madera, leña, arbustos, líquenes, musgos, orquídeas y otras especies de las cuencas, subcuencas y microcuencas productoras de agua”.

El decreto pretende garantizar el abastecimiento en una superficie encima de la curva de nivel de 200 metros sobre el nivel del mar (cota 200) y que pasaran a su dominio 20,730 hectáreas que eran propiedad del Gobierno. Dicho decreto otorga a la corporación sampedrana control total sobre la reserva.

Uso de agroquímicos

El uso indiscriminado de agroquímicos, permitidos o prohibidos, y la falta de conocimientos sobre sus utilidades, dosificaciones y utilización, es un problema bastante grave, ya que es responsable de la contaminación de aguas superficiales y subterráneas.

La mayoría de los agricultores utilizan fertilizantes químicos en sus tierras sin dejarlas descansar, agotando poco a poco la productividad de la parcela al ser obligados a aplicar cada vez más cantidades de estos productos y, lo más grave, ampliar sus áreas de cultivo por medio de la deforestación.

La principal actividad agrícola de los moradores de El Merendón es la siembra de café, pero no usan la pulpa, la casulla y el estiércol de las aves de corral como un fertilizante excelente para semilleros y cultivos en general. La práctica más común es arrojar en los ríos la pulpa y las aguas mieles procedentes del beneficiado y el lavado del café porque quizá no conocen -o no quieren aprovechar- los compuestos orgánicos.

En vez de eso, todos estos residuos son vertidos directamente en los ríos y quebradas sin haber pasado por ningún sistema de purificación y esto, sumado al porcentaje de agricultores que fertilizan sus fincas, contamina no sólo el agua, sino todo el medioambiente.