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“Don H” cayó en trampa por dos infiltrados de la DEA en Honduras

Diario LA PRENSA tuvo acceso exclusivo a expedientes que detallan cómo la DEA ha hecho caer a hondureños y extranjeros a quienes investiga por tráfico ilícito de drogas.

Archivos revelan uso de informantes en Honduras	Diario LA PRENSA tuvo acceso exclusivo a archivos en el Palacio de Justicia de Estados Unidos Thurgood Marshall que evidencian que Estados Unidos está utilizando infiltrados en Honduras como parte de su estrategia en su lucha contra el narcotráfico. En esta documentación se revela detalladamente cómo se hizo toda la operación secreta mediante la cual  infiltrados de Estados Unidos, a quienes en los archivos oficiales se les denomina como “fuentes confidenciales”, se ganaron la confianza de hondureños y extranjeros que eran investigados por las autoridades estadounidenses y los convencieron de acordar una gigantesca venta de droga en Nueva York. Los investigados no imaginaban que en realidad todo era parte de un plan de las autoridades de Estados Unidos para ponerlos en evidencia.
Archivos revelan uso de informantes en Honduras Diario LA PRENSA tuvo acceso exclusivo a archivos en el Palacio de Justicia de Estados Unidos Thurgood Marshall que evidencian que Estados Unidos está utilizando infiltrados en Honduras como parte de su estrategia en su lucha contra el narcotráfico. En esta documentación se revela detalladamente cómo se hizo toda la operación secreta mediante la cual infiltrados de Estados Unidos, a quienes en los archivos oficiales se les denomina como “fuentes confidenciales”, se ganaron la confianza de hondureños y extranjeros que eran investigados por las autoridades estadounidenses y los convencieron de acordar una gigantesca venta de droga en Nueva York. Los investigados no imaginaban que en realidad todo era parte de un plan de las autoridades de Estados Unidos para ponerlos en evidencia.

Nueva York, Estados Unidos

El uso de infiltrados es una de las principales estrategias que Estados Unidos ha usado en Honduras en su lucha contra el narcotráfico.

LA PRENSA tuvo acceso exclusivo a documentación que detalla cómo las “fuentes confidenciales”, actuando bajo directrices de autoridades estadounidenses, han hecho caer tanto a hondureños como a extranjeros a quienes Estados Unidos investiga por supuesto “tráfico ilícito de drogas”.

Esa documentación es recopilada en el Palacio de Justicia de Estados Unidos Thurgood Marshall, en el 40 Centre Street de Foley Square, Centro Cívico del bajo Manhattan en Nueva York.

Estos infiltrados, como en las películas de corte policial norteamericano, primero se ganan la confianza de las personas que son investigadas, actúan como compradores de droga, luego incluso se reúnen y negocian personalmente con ellos, hacen tratos para traficar drogas y hasta llegan a arreglos de pago por la compra.

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Héctor Emilio Fernández Rosa se presentó el 25 de febrero ante el juez en Nueva York. Fue un día después de haber sido extraditado de Honduras.

Hay hondureños que Estados Unidos investiga por tráfico de drogas que no saben que están bajo la lupa de las autoridades estadounidenses ni se imaginan que hay “compradores” que en realidad son “fuentes confidenciales” de la Administración para el Control de Drogas (DEA), quienes siguen un programa prediseñado para recopilar evidencias que luego pueden usar en un futuro juicio o incluso ser la base de la acusación.

Resultados. Un caso en el que LA PRENSA comprobó que Estados Unidos usó con éxito la estrategia de los infiltrados fue en sus investigaciones contra el hondureño Héctor Emilio Fernández Rosa (46), también conocido como Don H, quien fue extraditado por las autoridades de Honduras a territorio estadounidense el pasado 5 de febrero, porque la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York lo acusa de “conspirar para distribuir narcóticos”.

En el expediente penal de Fernández Rosa, que fue revelado en exclusiva a Diario LA PRENSA, se detalla que hace tres años Estados Unidos montó, usando infiltrados, toda una “negociación trampa” para recopilar evidencia contra Don H y otros investigados, entre ellos el venezolano Luis Alberto Ascanio Blanco (64), también llamado Parménides, a quien las autoridades estadounidenses señalan como uno de los principales intermediarios del tráfico de drogas entre Colombia, Venezuela, República Dominicana y México y que fue capturado por autoridades colombianas en enero de 2014.

Los hechos

En la acusación contra el hondureño Fernández Rosa y otros tres imputados, a la que tuvo acceso LA PRENSA, se relata cómo se hizo la “transacción trampa” que ahora es la base del caso contra Don H.
El documento dice literalmente:

“Actos manifiestos. En fomento de la conspiración, y para llevar a cabo el objeto ilegal de los mismos, los siguientes actos manifiestos, entre otros, fueron cometidos en el Distrito Sur de Nueva York, y en otros lugares:

a. En o alrededor del 26 de julio de 2012, Luis Alberto Ascanio Blanco, también conocido como Lucho, Parménides II, y FNU-LNU (Primer Nombre Desconocido -Apellidos Desconocidos), también conocido como Eric, Perceo, los acusados se encontraron en o alrededor de San Pedro Sula, Honduras, con dos fuentes confidenciales que actuaban bajo la dirección del cumplimiento de la ley (CS-1 y CS-2) y discutieron, entre otras cosas, la venta de cocaína en Nueva York, Nueva York.

b. En o alrededor del 27 de julio de 2012, Héctor Emilio Fernández Rosa, también conocido como Don Héctor, también como Don H, el acusado, Ascanio Blanco, y FNU-LNU (Primer Nombre Desconocido -Apellidos Desconocidos), también conocido como Eric, se encontraron en o alrededor de San Pedro Sula, Honduras, con CS-1 y CS-2 (quienes son las fuentes confidenciales) y discutieron, entre otras cosas, la venta de unos 350 kilogramos de cocaína en Nueva York, Nueva York”.

En los registros además se agrega que tras estas reuniones, el 7 de agosto de 2012, el acusado Eric envió una comunicación electrónica al CS-2 con instrucciones de pago por unos 350 kilogramos de cocaína, sin imaginar que CS-2 era en realidad un informante de Estados Unidos.

En el expediente se relata que ese mismo día, 7 de agosto de 2012, otro de los investigados, “Tony”, se reunió en Nueva York, Nueva York, con CS-1 y CS-2, sin saber que estos eran “fuentes confidenciales” de Estados Unidos, y discutió con ellos inspeccionar la cocaína antes de que CS-1 y CS-2 pagaran por ella.

La acusación

Toda esta operación secreta, que ahora revela LA PRENSA, en la que Estados Unidos usó infiltrados, hoy es la base del caso que lleva la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York para acusar al hondureño Fernández Rosa y otras tres personas, entre ellas el venezolano Luis Ascanio.

Además quedaron evidencias como las comunicaciones electrónicas que los acusados enviaron sin saber que escribían a informantes de la DEA.

Tras el éxito de esta operación con infiltrados, los fiscales adjuntos Emil Joseph Bove III, Michael Dennis Lockard y Adam Fee de la Unidad de Terrorismo y Narcotráfico Internacional de la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York, basados en estos hechos presentaron la acusación en el Palacio de Justicia de Thurgood Marshall que dice “Desde al menos en o alrededor de 2012 e incluyendo en o alrededor de agosto de 2012 Héctor Emilio Fernández Rosa, Luis Alberto Ascanio Blanco, Eric y Tony, los acusados, y otros conocidos y desconocidos, intencionalmente y con conocimiento se unieron, conspiraron, fueron cómplices y estuvieron de acuerdo juntos y cada uno con el otro para violar la Ley de Narcóticos de Estados Unidos”.

Más infiltraciones

Otro caso vinculado al narcotráfico en el que Estados Unidos usó informantes en Honduras fue el que llevó a la captura, el jueves 12 de noviembre pasado en Haití, de Efraín Campos Flores y Franqui Francisco Flores, quienes son ahijado y sobrino político del presidente de Venezuela Nicolás Maduro.

Ambos fueron trasladados a Nueva York, donde están presos, por tratar de enviar droga desde Honduras a Estados Unidos, según la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York.

Durante las transacciones, Efraín y Franqui Flores hablaron con gente en Honduras, sin saber que eran infiltrados de la DEA y recopilaban evidencia contra ellos.

La DEA ya no usa el término “informante” o “infiltrado”, y ahora los llama “fuentes confidenciales” o CS, pero el trabajo que hacen es el mismo.