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Transporte y comercio, los más extorsionados en Honduras

Ni iglesias ni ONG ni grandes empresas se salvan de extorsiones en el país.

Por extorsiones han matado a cientos de transportistas.
Por extorsiones han matado a cientos de transportistas.

San Pedro Sula, Honduras.

Los sectores transporte y comercio son los más afectados por el flagelo de la extorsión en Honduras, según revelan estudios efectuados por las autoridades de Seguridad.

El problema es tan grave que se calcula que del total de muertes contra transportistas un 80% de estas se encuentran ligadas al cobro del “impuesto de guerra”.

Amparados en los altos índices de impunidad, varios grupos criminales optan por asesinar a las víctimas cuando estas no cumplen con las exigencias de cobro que les hacen.

Según un informe del Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (Conadeh), publicado este mes, en lo que va de 2015 se han reportado más de 60 asesinatos en las unidades de transporte público, que se dieron en unos 50 hechos violentos.

AUDIO: Así extorsionan a los transportistas en Honduras

También 30 personas resultaron heridas en los ataques a las unidades de transporte, que en su mayoría se ejecutaron con armas de fuego.

Conadeh también señala que este año ya perdieron la vida al menos 20 conductores, más de una docena de ayudantes, más de 20 pasajeros y unos cuatro propietarios de transporte.

Las cifras son dramáticas, pues al menos 350 transportistas entre motoristas, dueños y ayudantes han sido ultimados en los últimos cuatro años.

Cortés, Francisco Morazán y Atlántida son los departamentos en los que ocurrió la mayoría de los hechos violentos.

Debido a los múltiples asesinatos en esta actividad, la profesión de transportistas está clasificada como una de alto riesgo en el país, tanto como para los que se desempeñan en este campo como para los usuarios de este servicio.

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La mayoría de muertos registrados en el sector transporte son taxistas.

Dinero sangriento

Además de las muertes violentas, cada año tanto transportistas como comerciantes y empresarios son obligados a pagar millones de lempiras al crimen organizado.

Al menos unos L540 millones al año pagan por extorsión los buses y taxis de San Pedro Sula y Tegucigalpa, según estudios publicados por las autoridades de Seguridad de Honduras.

Se valora que solo en San Pedro Sula los transportistas se ven obligados a entregar unos L240 millones al año.

En la capital hondureña pagan unos L300 millones anualmente por “impuesto de guerra”.

La Fuerza Nacional Antiextorsión (FNA) confirmó a Diario LA PRENSA cuáles son los sectores laborales más perjudicados por las extorsiones.

“Los sectores más afectados por la extorsión en Honduras son el transporte y el comercio, las microempresas y los comerciantes individuales. Los propietarios de pulperías en barrios y colonias de San Pedro Sula y Tegucigalpa”, revelaron investigaciones de la FNA.

Tocando alto

Sin embargo, el cobro de extorsiones no solo se aplica a los pequeños empresarios, según demuestran las más recientes averiguaciones.

“Todos estamos expuestos a ser víctimas de la extorsión. Desde el negocio más humilde hasta el más grande que pueda existir en el país. Ya hemos detectado casos de grandes empresas que han sido presionadas para pagar extorsión”, confiaron agentes de la FNA.

El exministro de Seguridad Pompeyo Bonilla también señaló que las extorsiones están afectando a todos los niveles sociales.

“Los más afectados por la extorsión son las pulperías, los mercados, los negocios en zonas que el Estado todavía no ha logrado liberar del control de los grupos criminales. Por supuesto que otro de los más afectados es el sector transporte; pero ahora también grandes empresas están siendo orilladas a pagar extorsión”, afirmó Bonilla.

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Las extorsiones y quema de buses son acciones imitadas de El Salvador.

Obligados a mutar

Según el exministro de Seguridad, los últimos golpes al narcotráfico han provocado que muchos delincuentes estén optando por ser extorsionadores, pues lo consideran además una forma más segura de obtener dinero ilícito.

“Grupos que colaboran con el crimen organizado en el tráfico de drogas se están volcando a la extorsión. Esto debido a los golpes al crimen organizado, que se ha visto muy afectado y está siendo desarticulado por las acciones del Gobierno, las extradiciones, la destrucción de pistas de aterrizaje de narcoavionetas”, declaró Bonilla.

El experto y analista en temas de Seguridad Carlos Flores manifestó que los grupos criminales han llegado a límites insospechados.

“No solo el transporte, comercio y empresas deben pagar extorsión. Ahora desde discotecas y bares hasta iglesias y ONG tienen que pagar extorsiones también en Honduras. Todo depende del sector de las ciudades en que se encuentren”, dijo Flores, y agregó que la situación es crítica, pues cada vez son más los negocios cerrados por la carga de la extorsión.

Los usurpadores

La Fuerza Antiextorsión ha identificado un fenómeno cada vez más común en el mundo de las extorsiones. Se trata de los “usurpadores”.

Según la FNA, estas son personas que mienten y se acreditan casos violentos de alto impacto en el país, lo cual hacen para intimidar a otros y cobrarles “impuesto de guerra”.

“Se hacen pasar por pandilleros o violentos criminales. Actúan usando como referencia eventos de impacto que han sucedido, como un atentado contra transportistas o la muerte de algún comerciante.

Aunque no tuvieron nada que ver se lo acreditan a título personal para impactar y usurpar los nombres de organizaciones criminales y así lograr extorsionar a otros y ganar dinero fácil a través de amenazas”, develan agentes de la FNA.

Los usurpadores se han multiplicado tanto que las autoridades incluso han capturado a personas que se aprovechaban de sus compañeros de trabajo o colegas. “En el sector transporte ya hemos encontrado casos en que miembros de las propias empresas son los que estaban detrás de la extorsión”, afirman los miembros de la Fuerza Antiextorsión.