Inicia la temporada de pesca y dueños de botes piden dragar el muelle

En julio se abrió la pesca para los botes naseros. En agosto finaliza la veda para los buzos de langosta, camarón y caracol.

Los botes se alistan para la pesca y sus dueños temen encallar sus embarcaciones.
Los botes se alistan para la pesca y sus dueños temen encallar sus embarcaciones.

LA CEIBA.

La poca profundidad en la dársena del muelle de cabotaje de La Ceiba mantiene preocupados a los empresarios de la pesca. Los botes pesqueros se alistan para salir a faenar luego de finalizar la veda de langosta, caracol y camarón.

Sin embargo, temen encallar con sus embarcaciones, como en otras ocasiones, por lo que piden a las autoridades darle mantenimiento al muelle lo antes posible.

“Las nasas son transportadas por botes fleteros, pero si un propietario de embarcación quiere venir a recoger sus nasas no puede. Si cargan combustible es poco; si llevan nasas, igual. Para terminar de hacer sus cargas tienen que trasladarse a Islas de la Bahía, lo que genera un gran costo”, lamentó Richard Bonilla, presidente de la Asociación de Pescadores Industriales del Caribe de Honduras (Apicah).

Los pescadores se quejan, ya que el muelle no cuenta con un guía. Una lancha que pueda dirigir a las embarcaciones en la salida y entrada.

Esta semana comenzaron a salir los botes naseros y el próximo 1 de agosto, los buzos para la pesca de caracol, langosta y camarón.

“Si para entonces el dragado no sigue, no vamos a poder salir. Es preocupante, por eso estamos buscando la manera que entre los mismos compañeros nos podamos ayudar. Es decir, un barco que no es de mucho calado pueda llevar los aperos de pesca, pero esto genera un costo bien alto y el riesgo diario es grande”, agregó Bonilla.

“Tenemos problemas porque muchas veces los dueños de embarcaciones no quieren venir a La Ceiba a dejar pescado”, manifestó Jorge Brower, dueño de una pescadería.

Héctor Caballero, gerente del puerto, expresó que “algunas embarcaciones han tocado fondo.El año pasado estábamos a seis pies de profundidad, hoy tiene diez pies, lo que permite el ingreso y salida de embarcaciones, aunque no estamos en óptimas condiciones. Estamos en pláticas para ver si se puede dragar y solucionar el problema a corto plazo”.

La Prensa