Honduras cierra las puertas a los sospechosos del coronavirus

Epidemiólogos advierten que el país no está preparado. Los seis hondureños que trabajan en un crucero bajo cuarentena en Japón seguirán en vigilancia.

El crucero MSC Meraviglia transporta un tripulante con síntomas de gripe. /

San Pedro Sula, Honduras

Luego de que Islas Caimán y Jamaica lo rechazaran, el puerto de Roatán le negó el atraco al crucero MSC Meraviglia, operado por MSC Cruises, por transportar a un tripulante sospechoso de estar enfermo con el coronavirus Covid-19.

El MSC Meraviglia, con más de 4,000 pasajeros a bordo, no tenía en su ruta a la isla hondureña, sin embargo, solicitó acceso a ese puerto en Coxen Hole, Roatán, pero recibió una respuesta negativa.

80,000
Infectados. Personas afectadas con coronavirus en 40 países.

Indira Fox, jefa de comunicaciones de puerto de Roatán, informó que el crucero no ingresó a la isla y continuó su ruta por el Caribe buscando un lugar donde anclar antes de llegar a Cozumel, México.

Obligado por la multiplicación de pacientes con Covid-19 en Estados Unidos y por el surgimiento del primer caso en Brasil, Honduras ha reforzado la vigilancia en los puertos terrestres, aéreos y marítimos, y extremando las medidas para impedir el ingreso de personas que presenten el menor indicio de contagio como el mostrado por un tripulante filipino del MSC Meraviglia con síntomas de gripe.

Vigilancia acérrima

Epidemiólogos hondureños que trabajan en el sistema público de salud reconocen que el país debe mantener una vigilancia acérrima, porque no está preparado para enfrentar un virus que está causando estragos hasta en países desarrollados.

“En Honduras, como todos los países del mundo, no estamos preparados para hacer frente a una epidemia de esta magnitud, no digamos una pandemia. Inclusive, naciones del primer mundo, como Estados Unidos, está preocupado y ya alertó a su población. China con toda su tecnología no ha podido”, dijo Homer Mejía, coordinador del Programa Nacional de Vigilancia de la Secretaría de Salud.

2700
Muertos. La mayoría son personas arriba de 60 años.

Mejía destaca que en el sistema de salud trabajan “profesionales calificados, entre médicos, epidemiólogos y personal de laboratorio, pero necesitan un mayor apoyo financiero para garantizar el suministro de medicamentos, como analgésicos, antipiréticos, oxígeno y líquidos intravenosos”.

“No hay un tratamiento que cure esta enfermedad, pero sí hay medicamentos para calmar la fiebre, dolores, la dificultad respiratoria y reponer los electrolitos perdidos por las fiebres.

Los hospitales necesitan monitores y ventiladores mecánicos para proporcionar oxígeno a los infectados.

El dinero es necesario para contratar personal adicional que manejará estos casos”, dijo.
En los últimos días, la Secretaría de Salud ha acondicionado salas en 10 hospitales con unas 100 camas (uno de ellos es el Mario Rivas de San Pedro Sula) para atender a los pacientes sospechosos de coronavirus, mas estos espacios carecen del equipo adecuado.
Pero en estas condiciones adversas, el sistema público tiene la ventaja de tener el laboratorio de virología de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), equipado con tecnología que permite diagnosticar el coronavirus.

Además, aunque no es un factor determinante, las altas temperaturas podrían incidir para que la propagación del coronavirus en Honduras, en caso de que llegue, no alcance las dimensiones observadas en países con climas fríos.

“El coronavirus es igual al virus de la influenza. Los factores climáticos, el frío o la humedad favorecen a que el virus circule en el medio ambiente. Los virus son sensibles a la luz ultravioleta, a la radiación solar, entonces, es uno de los factores que puede favorecer a países con clima tropical o subtropical como Honduras. Pero como tenemos factores climáticos inestables, pues esto sería una ruleta rusa”, dijo Mejía.

Para contener el virus en las fronteras, por ahora, las líneas aéreas, empresas de cruceros y otras de transporte deben entregarle el manifiesto de embarque a los empleados de las oficina sanitaria internacional, quienes están autorizados para usar termómetros láser y tomar la temperatura de los viajeros.

En los próximos días, la Secretaría de Salud espera recibir 1,000 equipos de protección personal que donará la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y planea comprar centenares de trajes en el mercado local y en Estados Unidos para proteger a los técnicos que tomarán muestras, también a empleados de la oficina de sanidad internacional y médicos y enfermeras que estarán en las salas del coronavirus.

En China, según las autoridades, el Covid-19 ataca a personas de todas las edades, pero con más fuerza a los mayores de 60 años. En Honduras, más de 744,000 personas superan los 60 años de edad, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadísticas (INE).

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Plan de contingencia

Marialuisa Pineda, epidemióloga del hospital Mario Rivas, informó ayer que ese centro médico “cuenta con un plan de contingencia y un área para ingresar a las personas que tienen signos de alarma” y dijo que “habrá una carpa para evaluar a las personas que presenten síntomas”.

Pineda reconoce que si esta semana se presentaran los primeros casos, el Mario Rivas se vería en aprietos, pues carece de equipo de protección, insumos y personal especial para atender una crisis de esta índole.

“Tenemos algunas cosas para atender a unos pocos pacientes, pero si nos viene una gran cantidad de enfermos de una sola vez, tendríamos dificultades”, advierte.
Pineda confía en que en el Rivas “hay profesionales preparados y con experiencia en atender situaciones similares como lo hicieron con la influenza (H1N1)”.

Japón

Lejos de las fronteras nacionales, seis de los ocho hondureños que desde inicios de mes han estado en el crucero Diamond Princess bajo cuarentena en Japón seguirán sometidos a vigilancia de las autoridades de salud de ese país asiático.

Héctor Alejandro Palma, embajador de Honduras en Tokio, informó ayer vía telefónica que de “los ocho hondureños que inicialmente había en el crucero, dos ya salieron y están en sus países de residencia.

Ellos han tratado de volver a sus vidas normales y las autoridades de salud de Japón les están dando un seguimiento por teléfono”.

Explicó que la cuarentena del crucero concluyó el 19 de febrero y prosiguió la evacuación de los pasajeros que duró entre cuatro y cinco días.

“Ya comenzó a desembarcar la tripulación. Son mil personas. El desembarque inició con la nacionalidad de países que han enviado aviones para repatriarlos, principalmente Filipinas (eran más de más de 500), Indonesia e India.

Los seis hondureños desembarcarán en el último grupo junto con 35 latinoamericanos. Este grupo va a cumplir una cuarentena adicional en Japón (...) para no poner en riesgo a más personas”, dijo Palma, quien usa mascarilla cuando se traslada en el transporte público de Tokio.

La Prensa