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Tegucigalpa, Honduras.

La educación es un derecho universal al que todas las personas deben tener acceso; pero en Honduras debido a la falta de recursos económicos, la migración, la inseguridad hace que miles de niños y adolescentes no logren entrar a las aulas de clases.

A partir de los datos de la Encuesta Permanente de Hogares del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), cada año al menos 1.2 millones de menores de entre tres y 17 años a nivel nacional no ingresan al sistema.

La baja cobertura es uno de los principales problemas que el sector educativo en el país ha venido arrastrando por décadas, a pesar de las estrategias implementadas por las autoridades que llegan a la Secretaría de Educación. El problema en vez de mejorar empeora, pues en los últimos años las cifras de niñas excluidos del sistema incrementó.

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Datos del INE destacan que en 2016 Honduras reportó la tasa de cobertura más alta (de 59.8%), pero en los siguientes dos años bajó hasta llegar en 2018 a 58.7%, para 2019 la cantidad de alumnos matriculados se redujo a un 54.2%, es decir, que ese año de 2,687,872 menores en edad escolar que estaban registrados en el censo, un total de 1,231,045 no se matricularon en ningún centro educativo.

En 2020, la cifra de los excluidos fue mayor, estiman expertos, pues la crisis generada por la pandemia del covid-19 provocó que miles de menores no recibieran educación.

La cobertura más baja se da entre las edades de 12 a 17 años (educación media) y, según las estadísticas, de 572,503 hondureños entre los 12 y 14 años que había en 2019, apenas 69,273 (el 12.1%) pudieron ingresar a un centro escolar; mientras que de 615,422 adolescentes entre 15 y 17 años solo se matricularon 192,012, lo que representa el 31.2%.

Los niveles de prebásica y básica es donde se reportan las mayores tasas de cobertura, entre los tres y cinco años fue del 42.9% y 91.2% entre las edades de seis a 11 años. Entre los principales factores que inciden en la baja cobertura educativa está la condición económica de los padres y la migración.

“Aunque la matrícula no se cobre, los padres saben que poner a sus hijos en la escuela implica ciertos gastos, eso antes de la pandemia, no digamos ahora que hay que comprar recargas toda la semana para recibir las clases, eso genera un gasto mayor en los hogares hondureños.

Además, hay muchos niños de octavo grado que están pensando en irse del país, es decir, hay una devaluación en varias familias de para qué sirve la educación”, dijo Mario Alas, coordinador del Observatorio Educativo de la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán (Upnfm).

Al analizar la matrícula desde el año 2010, se observa que en 2011 y en 2016 se logró un aumento en el ingreso de estudiantes respecto al año anterior (2.9% y 0.25% respectivamente) para los demás períodos la reducción de la matrícula fue de entre un 0.1% hasta 5%.

En 2019, el registro de alumnos inscritos en los centros escolares fue de 1,966,056; mientras en 2020 (datos hasta el 30 de diciembre) se reportaron 1,921,608 estudiantes inscritos, lo que indica que el 2.26% de los alumnos no continuaron con sus estudios. Desde antes de la pandemia ya se tenían cientos de menores fuera del sistema, ahora con la crisis el problema se puede agravar, aseguran diferentes sectores.


Desafíos

El lunes comenzó el proceso de matrícula en la mayoría de los centros educativos y el principal reto de las autoridades es asegurar la educación para los más de 1.9 que se matricularon el año pasado e insertar a los más de 1.2 millones en edad escolar que no estudian.

El ministro de Educación, Arnaldo Bueso, manifestó que se han establecido alianzas con diferentes instancias de la sociedad civil para que desde las estructuras locales de sus organizaciones, “identifiquemos a la población escolarizada que no asiste actualmente al centro educativo, tengamos una base de datos y por medio de las diferentes modalidades de la Secretaría de Educación puedan ser atendidos”.

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A través de la estrategia Te queremos estudiando en casa se permitirá el ingreso de los menores al sistema en cualquier época del año. “Iniciamos con la elaboración de un acuerdo ministerial que permite flexibilizar la matrícula y por lo tanto ningún estudiante que está ingresado en el sistema presentará documentación, su matrícula es automática, de igual manera para los de recién ingreso”, detalló.

Las autoridades proyectan que para este nuevo año escolar se habrán inscrito aproximadamente dos millones de estudiantes, en los tres niveles educativos; no obstante, los representantes de los gremios magisteriales y expertos en la materia temen que la matrícula se reduzca hasta un 40%, debido a que muchos padres no pueden seguir comprando Internet para que sus hijos reciban las clases virtuales.

Debido a la pandemia del covid-19, las autoridades educativas se vieron obligadas a cerrar las escuelas y colegios desde marzo de 2020 para seguir las clases de forma virtual, a través de medios alternativos. No obstante, la poca conectividad a Internet que hay en el país ocasionó que unos 800,000 alumnos se desvincularán de sus clases, según datos de los colegios magisteriales.

El titular de Educación indicó que “para disminuir la deserción por recesión económica gestionaremos la dotación de internet, dispositivos y textos a los alumnos y docentes”. Señaló que ante la pérdida de interés de los alumnos por estudiar, se impulsa una campaña de motivación permanente para que ningún estudiante quede fuera del año escolar 2021.

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