Alimentación depurativa que sana y desinflama el estómago
Cambiando la alimentación podemos revertir la inflamación crónica y con ello despedirnos de los dolores corporales, el cansancio y la tendencia depresiva.
- Actualizado: 09 diciembre 2024 /
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1 / 11“La inflamación es la raíz común en muchas enfermedades de hoy en día. Se trata de una inflamación crónica, de bajo grado, sigilosa, hasta que por acumulación y sobrecarga comienza a hacerse notar”, señala la nutricionista y chef Elka Mocker, especializada en nutrición integrativa, educación de la salud con alimentos vivos y alimentación vegetal (elkamocker.com).
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2 / 11Los síntomas inflamatorios pueden estar relacionados con problemas digestivos (gases, distensión abdominal...), alergias, problemas de piel (dermatitis, eccemas, psoriasis, rosácea...), sinusitis, artritis, migrañas, cansancio crónico o malestar general y otros problemas que, si no atendemos, pueden convertirse en la puerta de entrada a otras enfermedades más graves, advierte.
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3 / 11Según Mocker, “causan inflamación la sobrealimentación, el consumo de productos ultraprocesados, el sedentarismo, el estrés, el exceso de alcohol, el tabaco, la falta de naturaleza, hacer demasiada vida dentro de edificios, delante de pantallas y rodeados de ondas electromagnéticas, así como la exposición a químicos y tóxicos presentes en diversos productos y utensilios”.
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4 / 11La aproximación de Mocker a la alimentación está inspirada en la naturaleza y en su convencimiento de que “nuestra medicina está en el alimento natural, así como en el respeto de los procesos biológicos y digestivos de nuestro cuerpo”.Señala que nuestras bacterias intestinales y nuestras células corporales “entienden el idioma de lo natural”, por lo que nuestro principal alimento debería ser natural, dejando “un porcentaje pequeño” para otro tipo de comidas.
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5 / 11Desde esa óptica, para reducir y eliminar la inflamación crónica, esta experta recomienda moderar el consumo de carbohidratos, azúcar, harinas y lácteos, y comer sobre todo hortalizas, frutas, cereales, frutos secos, semillas, huevos, carne, pescado, legumbres y grasas de calidad, como aceitunas, semillas, coco o aguacate, con lo cual “nuestra salud brillará”.Mocker describe en su libro “Nutrición natural” una serie de prácticas desinflamatorias, como la dieta depurativa, el descanso digestivo, la alimentación estacional y el ayuno terapéutico.
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6 / 11Señala que una de las medidas nutricionales más sencillas para comenzar a desinflamarnos es el ayuno nocturno natural.“Solo tenemos que dejar de comer unas 3 horas antes de acostarnos para asegurarnos de que la digestión se haya completado al meternos en la cama, y no comer nada hasta que pasen por lo menos 12 horas desde el último bocado”, explica.
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7 / 11Según Mocker, “es algo sencillo de aplicar, dado que gran parte de ese tiempo lo pasamos durmiendo”.Así, “mientras dormimos y nuestro cuerpo reposa, y su energía se emplea en los procesos de limpieza, restauración y depuración de células dañadas, envejecidas, tumorales o cargadas de toxinas y bacterias”, señala. Un ejemplo de este tipo de ayuno consiste en “cenar a las 20:00 horas y desayunar a las 8:00 horas de la maña siguiente, aunque “alargarlo a entre catorce y dieciséis horas de duración resulta muy beneficioso”, concluye Mocker.
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8 / 11Vives en un ambiente que favorece la inflamación si te pasas la mayor parte del tiempo en la oficina o en casa; vives con rapidez, compras comida en supermercados, restaurantes o cadenas de comida, no te mueves ni haces ejercicios de fuerza, no tomas el sol habitualmente, jamás caminas con los pies descalzos y solo visitas la naturaleza los fines de semana. Los problemas de salud más comunes relacionados con la inflamación son dolor de cabeza, de cuerpo, de músculos o de tipo menstrual, cansancio, fatiga, astenia o tendencia depresiva, alergias, trastornos digestivos y desórdenes de la piel, como acné, dermatitis o eccemas.
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9 / 11Se sugiere “decir no” al omega-6, evitando los aceites vegetales refinados de semillas o cereales (maíz, soja, canola o colza, o girasol), que son en su mayoría refinados y no tienen ningún aporte interesante.
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10 / 11En su lugar, se recomienda reemplazarlos por aceite de oliva virgen extra (AOVE), aceite de coco, ghee, grasa animal o manteca (ecológica u orgánica/de pastoreo), y señala que “también se puede usar aceite de aguacate prensado en frío”.“Siempre que puedas, cocina y come en casa. Evita el consumo diario de alimentos procesados y preparados, como aliños industriales, mayonesas, hummus, patés, salsas, chips, conservas industriales, galletas, cereales, pastelería industrial y frituras, que vienen con aceites vegetales de mala calidad, o llevan aceite de oliva que casi nunca es virgen extra”
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11 / 11Por último, se recomienda recurrir a la suplementación de omega-3 con moderación, asesorándose siempre con un profesional de la salud respecto de cuándo podría ser útil suplementar con este ácido graso, así como qué dosis tomar y durante cuánto tiempo