Cáncer de pulmón: detectar la enfermedad a tiempo puede salvar vidas
El cáncer de pulmón puede avanzar sin síntomas evidentes. Un especialista explica qué pruebas ayudan a detectarlo y quiénes deberían evaluar su riesgo
- Actualizado: 17 de octubre de 2026 a las 14:27 -
El diagnóstico de cáncer de pulmón del papa León XIV pone de relieve la importancia de identificar esta enfermedad en sus primeras etapas, cuando las posibilidades de tratamiento con intención curativa son mayores. En el caso del pontífice, de 71 años, un nódulo en el pulmón derecho fue detectado durante una revisión médica de rutina y, tras confirmarse que era maligno, fue extirpado con éxito en el Hospital Gemelli de Roma, Italia.
La lesión correspondía a un adenocarcinoma, uno de los tipos más frecuentes de cáncer pulmonar, que también puede presentarse en personas que nunca han fumado. Para Héctor Nafría, profesor del Máster en Enfermería Oncológica de la Universidad Europea de Madrid, este caso recuerda que la detección temprana puede marcar una diferencia significativa en la evolución de la enfermedad.
“Hoy el debate ya no está tanto en si la detección precoz funciona. Sabemos, gracias a ensayos clínicos, que el cribado con TAC de baja dosis reduce la mortalidad por cáncer de pulmón en personas de alto riesgo”, explica Nafría en declaraciones a la agencia EFE. Esta prueba utiliza una dosis menor de radiación que una tomografía convencional y permite localizar pequeñas lesiones antes de que aparezcan síntomas.
Sin embargo, el desafío consiste en incorporar esta herramienta de manera adecuada a los sistemas sanitarios. El especialista señala que España todavía no dispone de un programa nacional de cribado de cáncer de pulmón, aunque existen iniciativas científicas y proyectos piloto que analizan cómo implementarlo. Entre los aspectos que deben evaluarse figuran los falsos positivos, el sobrediagnóstico, los costes y la identificación de quienes podrían beneficiarse más.
Nafría también advierte sobre las desigualdades en el acceso a la atención médica. “Las personas con mayor riesgo no siempre son las que tienen más facilidad para acceder al sistema sanitario”, afirma. Por ello, considera que detectar la enfermedad a tiempo no debe depender de los recursos económicos, el lugar de residencia o los conocimientos que tenga cada persona sobre el cáncer.
Cuando se identifica una lesión sospechosa, los médicos pueden solicitar estudios adicionales, como una tomografía convencional, una PET-TAC o una biopsia, para determinar su naturaleza y confirmar el diagnóstico. El especialista aclara que la radiografía de tórax no ha demostrado ser eficaz como método de cribado, por lo que no sustituye al TAC de baja dosis en las personas que cumplen los criterios para esta evaluación.
La detección precoz se produce, especialmente, cuando el tumor se encuentra en estadio I, permanece localizado en el pulmón y no se ha extendido a los ganglios linfáticos ni a otros órganos. En estas circunstancias, existen mayores posibilidades de ofrecer tratamientos con intención curativa. El problema es que la enfermedad puede avanzar durante un tiempo prolongado sin manifestaciones evidentes, lo que dificulta su identificación.
De acuerdo con Nafría, las revisiones médicas habituales ofrecen una oportunidad para evaluar factores de riesgo, principalmente el tabaquismo, y prestar atención a señales que suelen pasar inadvertidas. No obstante, subraya que una analítica normal o una radiografía de tórax no descartan por sí solas un cáncer pulmonar. Tampoco se recomienda realizar tomografías periódicas a toda la población sin una valoración previa del riesgo.
Las consecuencias de descubrir un tumor en una fase inicial o avanzada pueden ser considerables. Mientras que los casos localizados pueden tratarse con intención curativa, la enfermedad extendida suele requerir abordajes más complejos. Aunque los avances médicos han mejorado las perspectivas de muchos pacientes, el especialista recalca que las posibilidades de curación continúan siendo mayores cuando el cáncer permanece localizado.
Para quienes presentan antecedentes importantes de tabaquismo, Nafría recomienda consultar con profesionales sanitarios para evaluar el riesgo individual. Como referencia, algunos protocolos contemplan a personas desde los 50 años con un historial acumulado de al menos 20 paquetes-año que todavía fuman o dejaron de hacerlo recientemente. Este criterio no es universal y puede variar según las recomendaciones y los programas disponibles; por eso, las pruebas deben indicarse de acuerdo con cada caso.
La principal medida preventiva sigue siendo evitar el tabaco o buscar ayuda para abandonarlo. Además, es importante consultar al médico ante una tos persistente, sangre al toser, dificultad respiratoria progresiva o pérdida de peso sin explicación. Nafría destaca el papel de la enfermería y la atención primaria en la educación sanitaria y la identificación de riesgos, y recuerda que hablar abiertamente de esta enfermedad también contribuye a reducir el estigma: el cáncer de pulmón puede afectar tanto a fumadores como a personas que nunca han consumido tabaco.