El hambre emocional que esconde la obesidad infantil

El sobrepeso y la obesidad afecta en gran mayoría a los pequeños del hogar.

SAN PEDRO SULA.

La psicóloga Silvia Álava destacó la importancia de la educación emocional como base de una alimentación sana y subrayó que, cuando se aborda la obesidad en niños, hay que evaluar también a la familia desde el punto de vista emocional y de hábitos que transmiten a sus hijos.

“Las estrategias de intervención contra la obesidad deberían estar dirigidas a ingerir una menor cantidad de alimentos y a aumentar la actividad física, pero en muchos casos eso no es efectivo ya que puede haber problemas emocionales detrás”, aseguró la especialista en psicología clínica y educativa.

Hambre emocional por tristeza o ansiedad
Tristeza o ansiedad suelen ser las emociones más frecuentes que se esconden detrás de comer de forma compulsiva alimentos insanos ricos en grasas o azúcares.

“Es el hambre emocional. Mientras comen tapan las emociones, sienten placer, pero cuando terminan, las emociones vuelve a surgir. Y así los niños se meten en un bucle infinito del que no saben salir”, apuntó la experta.

Esa es la razón por la que se debe trabajar la autorregulación emocional en el niño, explicó Silvia Álava, poner el foco en los motivos de tristeza y ansiedad, pero también en los posibles problemas de conducta.

“La educación emocional hay que hacerla también desde las aulas, les enseñamos diferentes disciplinas pero no a reconocer lo que sienten y hacerles dueños de sus emociones, algo que también nos pasa a los adultos”, indica.

Por eso, es necesario educar en inteligencia emocional, en reconocer las diferentes emociones que sentimos y que sienten los demás y poder expresarlas correctamente.

“Las emociones son todas buenas, no hay emociones malas, nos dan información de que está pasando algo y que tengo que escucharme. Es fundamental comprender por qué siento algo, verbalizarlo y regularlo para evitar utilizar la comida”, señaló la psicóloga.

Un tren con destino a la salud
Precisamente ese es uno de los objetivos del programa ENTREN, una metáfora de un viaje en tren cuyo destino es la salud y cuyas paradas representan las estrategias de aprendizaje para mejorar la calidad de vida y el bienestar psicológico, explicó la psicóloga Marta Rojo, integrante del equipo de investigación ANOBAS, en las jornadas.

Este programa multidisciplinar, gratuito, se enfoca en niños de 8 a 12 años con sobrepeso y obesidad con el fin de mejorar su calidad de vida y bienestar psicológico del menor y su familia.

Se desarrolla en dos centros de salud de las localidades madrileñas de Alcobendas y Getafe y en el Hospital Niño Jesús de Madrid durante seis meses y con un seguimiento posterior de dos años.

“La obesidad infantil es un problema complejo y multifactorial. Las cifras de prevalencia son alarmantes. No podemos mirar para otro lado”, concluyó Marta Rojo.

La Prensa