El Grand Palais de París fue el lugar elegido para subastar la colección privada del inmortal diseñador Yves Saint Laurent y su pareja Pierre Bergé.
Y como no podía ser de otra forma, la subasta fue un contundente éxito. Aunque se esperara que fuera así, lo que no podían creer los organizadores es la increíble cifra recaudada: 373 millones de euros, cerca de nueve billones de lempiras.
Esto demuestra que si una obra les gustaba, la compraban. No les importaba el precio. La diferencia con el común de los multimillonarios es que el fallecido Yves Saint Laurent y su pareja Pierre Bergé tenían muy buen ojo para el arte. Quizás el mejor, o eso dicen los especialistas.
Picasso, Cézanne, Munch, Manet, Gauguin, Art Deco... Ejemplares de los 'grandes' de la pintura moderna integraron un exquisito muestrario. Es la puja del siglo. Tal era su valor que la mayoría de las piezas alcanzaron precios bastante por encima de los pronosticados por la propia organización. Desde 1997 no se llegaba a una cantidad igual en una subasta privada.