20/07/2024
10:47 AM

Un genio al descubierto

Diana Vreeland, una de las voces más autorizadas de la historia de la moda, declaró en una ocasión: 'Chanel y Dior fueron gigantes, pero Saint Laurent es un genio'.

    Diana Vreeland, una de las voces más autorizadas de la historia de la moda, declaró en una ocasión: 'Chanel y Dior fueron gigantes, pero Saint Laurent es un genio'.

    La que fuera editora de Vogue sentía especial simpatía por el último superviviente de una estirpe: fue cosa suya que en 1983 el Metropolitan de Nueva York le dedicara una exposición. Pero en la vida de un hombre marcado por la desmesura, no hubo nada más exagerado que su talento.

    Yves Saint Laurent, el modisto que dio nuevos aires de libertad a la mujer y creó un estilo revolucionario combinando lo femenino con lo masculino, murió en París a los 71 años, seis años después de su retirada profesional.

    Su ex amante y socio durante más de 40 años, Pierre Bergé, anunció que Saint Laurent, uno de los hombres más influyentes de la moda del siglo XX, falleció de un tumor cerebral.

    Saint Laurent se retiró de la alta costura en 2002, después de cuatro décadas en la cumbre, vistiendo a figuras como Catherine Deneuve, Paloma Picasso, Bianca Jagger o Lauren Bacall.

    'Fue el primero en poner pantalones a la mujer, el primero en ponerles esmoquin, el primero en ponerles ropa masculina, el primero en emplear a modelos negras', dijo Bergé. 'Era audaz, revolucionó el mercado', añadió.

    El hombre que hizo lucir en las pasarelas a top-models como Jerry Hall, Claudia Schiffer, Laetia Casta o la actual primera dama francesa Carla Bruni fue 'uno de los mejores diseñadores, uno de los pocos que alcanzaba la perfección con cada cosa que tocaba', declaró la modista británica Vivienne Westwood.

    Como la espuma

    Yves Henri Donat Mathieu Saint Laurent nació en Orán, Argelia el 1 de agosto de 1936. Tímido, solitario, se fascinó muy pronto por la ropa. Cuando llegó por primera vez a París en 1953, a los 17 años, ya contaba con un sólido cuaderno de bocetos bajo el brazo.

    En pocos meses, se ganó el respeto de figuras como Michel de Brunoff, el entonces redactor en jefe de la revista Vogue, quien recomendó a Christian Dior que lo contratara. Su escalada fue tan rápida que Saint Laurent pasó a dirigir la firma a la muerte de Dior, tres años después.

    Tras una breve participación en la guerra de independencia de Argelia, el modisto regresó a París para crear su propia firma, junto a su socio Bergé.

    Su éxito residió siempre en la armonía que logró crear entre el cuerpo y la prenda, lo que llamó 'el silencio total de la ropa'.

    También supo estar en el momento preciso en el lugar adecuado. Fundó su firma a principios de los 60, cuando el mundo estaba cambiando, hambriento de originalidad.

    Saint Laurent emergió en un mercado joven de cultura pop en un momento en que las mujeres abrían nuevas brechas de libertad.

    Sus colecciones traspasaron fronteras e inspiraron a artistas como Picasso, Mondrian y Andy Warhol, con quien fue visto en varias ocasiones, así como con el bailarín de ballet Rudolf Nureyev.

    Su nombre y su logo YSL se convirtieron en sinónimos del último grito y a su imperio fue sumando nuevos productos y marcas, como Rive Gauche.

    Pero su carrera también estuvo salpicada de controversia. En 1971, una colección inspirada en el estilo de la Segunda Guerra Mundial fue apabullada con críticas estadounidenses mientras que su perfume 'Opium', lanzado a mediados de los 70, le valió acusaciones de alentar el consumo de droga.

    Para su colega Christian Lacroix, la clave de su éxito fue su extraordinaria versatilidad.

    'Chanel, Schiaparelli, Balenciaga y Dior hicieron cosas extraordinarias. Pero trabajaron con un estilo particular'. 'Saint Laurent es mucho más versátil, como una combinación de todos ellos', dijo Lacroix.

    Las claves

    - Erotismo. 'He tenido una vida sexual extraordinaria', declaraba Saint Laurent a The New York Times en 2001.

    Desde luego, no le contradice el feroz erotismo que exuda su trabajo. A él hay que culparle por el primer vestido transparente que se vio en un desfile de alta costura (en 1968) y por la perturbadora imagen de Catherine Deneuve en la película Belle de jour.

    Se rebelaba contra la hipocresía de lo decente sugiriendo apetitos sexuales turbios y perversos.

    - Color. Aunque el negro fue un aliado para sus fantasías eróticas, pocos han exhibido una sensibilidad para el color como la suya.

    - Riesgo. Se vio elevado y destrozado con igual furia. Es el destino inevitable de los que atreven con las locuras. Un día, su amiga Paloma Picasso apareció con un vestido de los cuarenta comprado en un mercadillo. Saint Laurent imaginó una colección completa a partir de él con la que irritó a prensa y clientas en 1971.

    - Esmoquin. Un símbolo que resume su filosofía estética.

    'Para una mujer, es un atuendo indispensable porque trata de estilo. Las modas van y vienen, pero el estilo es para siempre', escribió el diseñador.

    - Arte. Coleccionista voraz, atesoró cuadros de Goya y Picasso.

    - Excesos. Cercado por las depresiones, se entregó con furia a la autodestrucción.

    A partir de los setenta, rodeado por una corte de fieles, se dedicó a ser el jefe de una fiesta continua.

    - Rebeldía. El tipo flacucho ocultaba un carácter indómito. Sólo tenía 21 años cuando sucedió a Christian Dior, pero no se plegó a los deseos del propietario, el poderoso empresario textil Marcel Boussac.

    Quiso que los movimientos que agitaban los años sesenta entraran en los encorsetados salones de alta costura y los rejuvenecieran.