Lejos de conformarse con ser la banda con más Grammys en su haber, con haber sido incluidos en más de una ocasión entre los artistas más grandes de todos los tiempos o con las recaudaciones millonarias de sus plataformas pro-Derechos Humanos y Justicia Social, los U2 quieren ir un paso más allá.
Su último proyecto millonario es dejar su huella en la ciudad que les vio nacer, Dublín, más allá de la música, para lo que Bono y el guitarrista del grupo, ‘The Edge’, planean construir, con fecha de inicio el año que viene, la torre más alta de la capital irlandesa.
Poderío
En 1992, el cantante y el guitarrista de U2 compraron uno de los hoteles más importantes de Dublín, el Clarence Hotel, en los históricos ‘quays’ de la capital irlandesa.
Y lo cierto es que, según informaciones de ‘Music News’ recogidas por Otr/Press, aunque se ha convertido en uno de los alojamientos favoritos de las celebridades que visitan la ciudad, como el ex presidente de EUA Bill Clinton o la supermodelo Kate Moss, sus menos de 50 habitaciones no le proporcionan las ganancias suficientes para su estatus de alojamiento por y para las estrellas.
Quizá por ello -además de por sus poco lucrativas intenciones de que Dublín siempre recuerde a los U2- Bono y ‘The Edge’ planean realizar una inversión de 100 millones de libras, 143 millones de euros, que convierta este humilde hotel en uno de los más importantes del mundo, hasta tal punto, que se convierta en un símbolo internacional de Dublín, igual que el Hotal Raffles lo es para Singapur.
Cambios
Sin embargo, el diseño que ha realizado el arquitecto londinense Lord Foster incluye la demolición de numerosos edificios de la zona, lo que ha levantado más de una protestas y ha provocado que los más conservadores se opongan a los planes de los U2.
Sus abogados alegaron que los estudios de U2 eran lugar de peregrinaje y que su relevancia cultural garantizaba su permanencia.
Las objeciones del grupo se disolvieron tan sólo unos días más tarde, cuando llegaron a un acuerdo con las autoridades para que los estudios de grabación se resituaran en una planta de uno de los nuevos edificios que se iban a construir. El nuevo hotel supondrá una revitalización de la zona tanto económica como socialmente, lo que justifica la destrucción de algunos edificios protegidos -por históricos- del ‘quay’ dublinés.
En detalle
En 1992, el cantante y el guitarrista de U2 compraron uno de los hoteles más importantes de Dublín, ubicados en Irlanda.
Los diseñadores aseguran que el nuevo hotel supondrá una revitalización de la zona tanto económica como socialmente.