28/04/2026
12:10 AM

Turismo de noche... en el cementerio más antiguo de Chile

En los estrechos callejones del Cementerio General de Santiago de Chile retumban en la noche decenas de pasos. Algunos gatos huyen asustados y sucias lápidas de mármol relucen bajo la linterna de un misterioso anciano que, apoyado sobre su báculo, saluda a la audiencia: 'Bienvenidos... al cementerio'.

En los estrechos callejones del Cementerio General de Santiago de Chile retumban en la noche decenas de pasos. Algunos gatos huyen asustados y sucias lápidas de mármol relucen bajo la linterna de un misterioso anciano que, apoyado sobre su báculo, saluda a la audiencia: 'Bienvenidos... al cementerio'.

El extraño anfitrión se ubica delante del nutrido grupo que llegó, como sucede tres noches a la semana, a participar de las visitas nocturnas que organiza desde hace seis meses la extensa y centenaria necrópolis, ubicada en la comuna de Recoleta en el norte de Santiago.

Tras la bienvenida y la elevación de una plegaria para pedir que las ánimas protejan a los intrusos, el monje 'Dominique Mortum' inicia el recorrido a paso lento, envuelto en su oscura capucha.

La luna llena de una primaveral noche de octubre cae sobre los cipreses y su luz baña las estatuas, mosaicos y esculturas que adornan las tumbas del Cementerio. Al comenzar la caminata, el grupo luce sonriente, distendido y tranquilo, iluminado además por las velas encendidas que cada uno lleva consigo.

En las tumbas del cementerio reposan los restos de unos 2,5 millones de difuntos.

La ronda nocturna, por la que hay que pagar poco menos de 4 dólares y que semanalmente congrega a unos 250 visitantes, está enmarcada en el proyecto municipal de renovación urbana y cultural 'Recoleta ponte bella'.

'Somos valientes, no tenemos miedo', asegura a coro un grupo de jóvenes estudiantes chinos que residen en Santiago.

A mitad de camino sin embargo una orden impopular hace soltar un '¡Nooo!' entre la audiencia: 'Apaguen sus velas', dice el monje, indicando una ruta a través de un enorme panteón, envuelto en la tiniebla.

Por simple curiosidad o para saldar apuestas, la intrépida audiencia que llegó al tour camina escuchando el relato del guía, que trae desde otra vida profundas historias de amor, aterradores casos de catalepsia... o sangrientas matanzas.

/home/laprensa/imagenes/fotos/2006/interiores/29299.jpg

Tumbas de presidentes o de figuras políticas o de las de cantantes, de poetas y de otras celebridades

'¡Tengo mucho miedo!', confiesa con ojos muy abiertos la joven estadounidense Vanessa, mientras avanza por los estrechos pasillos cogida de la mano de su amiga Kelly.

A esas alturas, el grupo se ha dividido en pequeños conjuntos de personas abrazadas y tomadas de la mano, que se desplazan con dificultad y tratan de permanecer unidas.

'Me apasiona mostrar la riqueza artística, cultural y arquitectónica del Cementerio', comentó a la AFP el actor Cristián Niedbalski, que personifica al monje 'Dominique Mortum'.

La visita, permitida sólo a mayores de 18 años, consta de dos circuitos: el 'popular' y el 'histórico', concentrados en áreas distintas de este cementerio construido sobre 86 hectáreas y que fue inaugurado el 9 de diciembre de 1821 por el libertador chileno Bernardo O'Higgins, como el primer camposanto público del país.

En el circuito 'popular', las visitas llegan a las tumbas de cantantes, poetas u otros personajes mundanos. En el 'histórico', escuchan antiguas leyendas, visitan las tumbas de mayor riqueza arquitectónica o aquellas que guardan los restos de personajes históricos, como el presidente socialista Salvador Allende que se suicidó el 11 de septiembre de 1973, en medio del golpe militar que encabezó Augusto Pinochet.

Otras sepulturas se yerguen como ejemplos de la simbología mortuoria, al tener sobre sí escaleras de ocho peldaños que conducen al 'Angel de la Muerte', la figura de una mujer que recibe a los recién llegados para que se asomen al mundo del 'Más Allá'.