Qué feliz estaría el escritor francés Alejandro Dumas de saber que en esta ciudad hay tres intrépidos caballeros dispuestos a perpetuar las aventuras de Los tres mosqueteros, protagonistas de uno de sus clásicos.
Ellos no montan a caballo y tampoco usan espadas, pero sí disfrutan de paseos sobre las exclusivas motocicletas Harley Davidson y sin descuidar su labor heroica como médicos. José Interiano, Harold Burgos y Alberto Goubaud han puesto a prueba su amistad, pero también su pasión por estas maravillas rodantes. Ellos integran el club Huracanes de San Pedro Sula y comparten la aventura de viajar por el país.
“Una aventura excepcional”
José Interiano es un cirujano que ama viajar por el país a bordo de su Harley modelo Dyna Streetbod 2007. Es su “nena” consentida.
La “espinita” por adquirir una surgió luego de escuchar el estruendo que emite su motor. “Salí del consultorio y al observar al médico Francisco Gómez conducir la máquina latió más mi corazón. La vi varios minutos y decidí comprarme una”.
Recuerda las palabras de su madre Lilian: ‘Tú nunca has conducido una moto’, le dije que sí, que aprendí en las de mis amigos cuando era adolescente. Eso ella no lo sabía. Mi esposa Ena me acompaña en los viajes que realizo junto a los Huracanes. Es muy entusiasta y le gusta disfrutar de los paseos”.
Conducir la Harley es una aventura excepcional que le da sensación de libertad. El fin de semana deja a un lado la gabacha y el estestocopio y se viste con jeans negros o azules, una camisa blanca con la leyenda Harley Davidson en color naranja y cambia sus cómodos zapatos por las botas de cuero. No le falta la bandana que coloca sobre su cabeza y está listo para recorrer la carretera que conduce de San Pedro Sula a Omoa.
Cumplió su sueño de niño
Al verlo vestido con camisa negra, jeans, lentes oscuros y sobre una Harley Davidson no quedan dudas de que se trata de un apasionado harleyista. Nadie reconocería tras esa indumen-taria al anestesiólogo Harold Burgos.
Su mirada se ilumina y su rostro dibuja una sonrisa al hablar de su pasión por su moto modelo Softail Custom.
“Las Harley Davidson no pueden pasar desapercibidas, sus diseños son únicos y son muy poderosas”, expresa.
“Por mucho tiempo fui sólo un admirador, ahora ya tengo una e integro un grupo que recorre la carretera con libertad”.Burgos cumplió su gran sueño de niño el año pasado. Decidió comprar la moto de sus sueños, pese a la oposición de su esposa Ana.
El harleyista disfruta conducirla a alta velocidad, pero sin olvidarse de las reglas de seguridad. “Lamentablemente cuando viajamos muchos conductores no respetan el paso de las motos y hay que estar muy atento para no sufrir un percance”, comenta.
A presumir la Dyna Street
Cuando no se presenta ninguna emergencia, el ortopeda Alberto Goubaud aprovecha el sábado para pasear y presumir su Dyna Street Bod en compañía de los otros miembros del club Huracanes, con quienes viaja hasta Omoa.
Su primera moto fue una Road King Classic, fabricada para celebrar los 100 años de las motos en 2003. “Decidí cambiarla por la Dyna Street Bod y cedí a mi hijo Gustavo la otra. Cumplí un sueño de toda la vida”, contó.
No es raro para Goubaud recibir una llamada a primeras horas del sábado para preguntarle si desea formar parte del grupo de harleyistas que viajan ya sea rumbo a Omoa, Puerto Cortés o al Lago de Yojoa para calentar las motos y sentir esa libertad única. Su pasión lo ha llevado hasta Guatemala.
“Es muy bonita la amistad en el grupo, si a uno de ellos se le ocurre hacer un paseo rápido nos vamos y realizamos eventos grandes en diferentes ciudades del país”.Cada uno de los miembros de Huracanes tiene una historia diferente, pero los une el amor por estos vehículos clásicos.