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11:20 AM

¡Todavía moja la cama!

  • Actualizado: 08 julio 2010 /

La enuresis se refiere a la incontinencia urinaria durante la siesta o por la noche, de forma involuntaria, en una edad en la que ya no tiene que orinarse en la cama.

“La edad en la que se presenta comprende entre los 3 a 5 años; sin embargo, es importante mencionar que en las niñas es común que se presente a los 5 años mientras que los niños a los 6 años, ya que ellos tardan en madurar”, asegura la psicóloga Jenny Arauz Girón.

Según especialistas, la mayoría de los niños consigue el control diurno entre los dos y tres años; el nocturno puede tardar bastante más: uno de cada diez no lo logra antes de los seis años de edad. A partir de esta edad, si el niño sigue orinando en la cama, es necesario buscar una orientación médica. Según algunas investigaciones, aproximadamente un 15% de los niños mayores de los 3 años se orinan en la cama mientras duermen. Y son los niños, más que las niñas, los que se encuentran en esta situación.

    La enuresis se refiere a la incontinencia urinaria durante la siesta o por la noche, de forma involuntaria, en una edad en la que ya no tiene que orinarse en la cama.

    “La edad en la que se presenta comprende entre los 3 a 5 años; sin embargo, es importante mencionar que en las niñas es común que se presente a los 5 años mientras que los niños a los 6 años, ya que ellos tardan en madurar”, asegura la psicóloga Jenny Arauz Girón.
    Según especialistas, la mayoría de los niños consigue el control diurno entre los dos y tres años; el nocturno puede tardar bastante más: uno de cada diez no lo logra antes de los seis años de edad. A partir de esta edad, si el niño sigue orinando en la cama, es necesario buscar una orientación médica. Según algunas investigaciones, aproximadamente un 15% de los niños mayores de los 3 años se orinan en la cama mientras duermen. Y son los niños, más que las niñas, los que se encuentran en esta situación.

    Causas de la enuresis

    Los niños no se orinan en la cama a propósito. La enuresis puede tener un

    sinnúmero de causas que pueden estar relacionadas con un desorden al dormir, con un desarrollo más lento que lo normal del control de la vejiga, o con el resultado de emociones y tensiones que requieren especial atención.

    Las causas emocionales son muchas. Cuando un niño pequeño comienza otra vez a orinarse en la cama después de meses o años de no hacerlo, se sospecha que estos síntomas puedan ser causados por nuevos temores o inseguridades. Esto puede suceder después de que el niño presencie algunos cambios en su vida, por ejemplo, el traslado de la familia a un nuevo ambiente, la pérdida de un miembro de la familia o de un ser querido, la llegada de un nuevo bebé en la familia, el cambio de escuela, situaciones de estrés, etc.

    La enuresis puede estar relacionada con algún conflicto psicológico y afectivo del niño, con la necesidad del niño de llamar la atención. También se produce por cansancio o estrés emocional. Otra posible causa puede estar en el ambiente familiar en que vive el niño, en una familia que lo sobreprotege o que ofrece poco cariño a sus hijos. Hay padres que creen que si el niño no controla el pipí es porque es perezoso y no presta mayor atención al tema, y así les aplican castigos y los provocan con burlas, lo que hará que el problema crezca aún más. Otra causa puede ser que “no se ha acostumbrado al niño a ir el baño en los momentos adecuados, sino ante el mínimo indicio de querer hacer pipí, por lo que no sabe retener la orina. El niño no tolera ciertos niveles de presión del músculo o a veces la enuresis forma parte de un conjunto de conductas que indican falta de autonomía”, añade Arauz.
    El control de los movimientos intestinales y de la orina, la mayoría de los niños la puede adquirir antes de los cuatro años de edad. Pero eso no es una regla general. Es una adquisición para la cual no existe una escuela pero que sí la asumen los niños cuando se encuentran suficientemente maduros para ello. La retirada del pañal es un proceso lento y que requiere una buena dosis de paciencia, observación, ánimo y persistencia por parte de la familia y de los educadores.

    ¿Cómo prevenirlo?

    Arauz Girón, especialista del Centro Comunitario de Salud Mental San Juan de Dios, le detalla a los padres lectores de Amiga los factores que favorecen la “no aparición de la enuresis”, como, por ejemplo: el no precipitar el comienzo del entrenamiento y cuando comiencen este procurar que exista un clima relajado y agradable. Hay que tratar que el niño se sienta en el baño a las mismas horas y en el mismo lugar.

    Recurrir a situaciones de juego en ocasiones y en la medida en que el niño muestre entusiasmo por ello y vaya siendo más autónomo, los padres deben dejar de intervenir.

    La experta le sugiere a los padres que procuren que el niño tome líquidos normalmente durante el día, y se le dice que cada vez que quiera orinar se lo indique a su madre o adulto más cercano, este le acompañará y le dirá que retenga la orina, practicando el cierre de líquidos (cuando esté orinando, interrumpe el chorro, lo inicie otra vez, lo interrumpe y así sucesivamente). Cada ejercicio se debe reforzar con elogios y gestos de aprobación.
    Durante la noche, es mejor acostarlos sin pañales y cuando los padres se vayan a dormir, despertar al niño para hacer pipí.

    De ida y vuelta

    Los padres pueden ayudar
    Resulta necesario que la familia apoye al niño con enuresis. No se trata de sobreprotegerlo o tratarlo como si fuese un bebé, sino de ayudarle a afrontar y luego premiarle por los adelantos y esfuerzos.

    Lo ideal es intentar que el niño entienda que no pasa nada si aparece mojado por la mañana, pero que hay que intentar que esta situación no ocurra.

    El conocer que existen otras personas con su mismo problema, incluso en su propia familia, ayudará al niño a enfrentarse con más apoyo al problema.

    El tratamiento
    Generalmente el tratamiento psicológico de la enuresis es rápido y muy eficaz siempre que se sigan las indicaciones del psicólogo en todo momento, afirma la psicóloga Arauz. Es importante no interrumpir el tratamiento ante las primeras noches que se consigue que el niño no moje la cama para evitar las recaídas.

    El tratamiento puede resultar muy molesto para los padres debido a las numerosas interrupciones de sueño que serán necesarias; sin embargo, merecerán la pena.