11/01/2026
09:25 PM

'Tenía lágrimas en sus ojos'

No siempre se puede pensar que haya objetividad en el lenguaje mediático, que por su naturaleza comunicativa así tendría que ser, porque el lector es un ser voluble, sensible y con sus propias características anímicas para recibir el mensaje. Una noticia se presenta con el mayor grado de claridad, precisión y concisión para evitar caer en dificultades semánticas.

    No siempre se puede pensar que haya objetividad en el lenguaje mediático, que por su naturaleza comunicativa así tendría que ser, porque el lector es un ser voluble, sensible y con sus propias características anímicas para recibir el mensaje. Una noticia se presenta con el mayor grado de claridad, precisión y concisión para evitar caer en dificultades semánticas.

    El nivel periodístico tiene sus espacios específicos que distan de la exactitud interpretativa de un texto escrito; las páginas de opinión, por ejemplo, son eso: opiniones, juicios e ideas sujetas a ser discrepantes. Pero en el caso que se aborda en esta sección es puramente informativo.

    Pleonasmo

    Dice el reportero que 'la madre estaba acongojada ante aquel hecho, se le miraban lágrimas en sus ojos' y el receptor acucioso rápido reflexiona: '¿lágrimas en sus ojos?'. él no pensaría que estos humores podrían estar en otro sitio, aunque estuviesen en las mejillas, que no fuera en los ojos, pues allí es donde se procesan estas secreciones. Pero la lengua es vinculante con sentimientos, emociones y lo que algunas veces busca el autor de la nota es levantar la vivacidad de quien la va a leer. En nada daña este modificador indirecto al sintagma; tampoco se puede asegurar que 'lágrimas en los ojos' tenga una parte vacía de sentido o conlleve abuso perifrástico. Ésta es una redundancia estilística y no de defecto. Lo mismo acontece con: '- No importa- dijo don Máximo Gómez-. Durante la guerra, cuando ya la revolución estaba perdida, habíamos deseado tanto un general, que vimos aparecer al duque de Marlborough, en carne y hueso. Yo lo vi con mis propios ojos, Jacob'.

    ('El mar del tiempo perdido', Gabriel García Márquez). Es indudable que nadie puede ver con los ojos de otra persona y semánticamente el complemento circunstancial 'con mis propios ojos' estaría sobrando; no obstante, este bloque sí tiene una fuerza afectiva que altera el interés de quien lo expone y de lo quien escucha.

    En ambos ejemplos estamos ante un pleonasmo, una figura estilística que emplea uno o más vocablos innecesarios para el sentido de la expresión, pero que le da refuerzo significativo.

    Paradoja

    'Yo soy un ladrón decente' expresaba un detenido ante los micrófonos de un medio radial. Si usted analiza sabrá que no puede haber un ladrón decente. Hay una contradicción clara que se conoce como paradoja. Es paradójico decir que un ratero es honrado. En este ejemplo, paradoja se define como una idea opuesta a la opinión común y al pensar de las personas. Pero la paradoja también es un recurso literario que consiste en exponer un juicio en apariencia real que conlleva una autocontradicción lógica o a una situación que contradice el sentido común; veamos lo que dice Santa Teresa de Ávila:

    'Vivo sin vivir en mí, y de tal manera espero, que muero porque no muero'.

    Suena raro que alguien diga que se está muriendo porque no se muere; pero, claro, éste es un precioso medio de alentar una expresión y de esa forma hacerla más sensible al oído. Pero en otros momentos parece que confundimos lo paradójico con lo irónico, dos conceptos con alguna afinidad, pero no equivalentes. La ironía, igual que la paradoja, también tiene aplicación en el lenguaje referencial, pero aun en el nivel poético. Un agente policial al ser entrevistado sobre unos bandoleros refería que 'aquí están estos angelitos'. Ésta es una ironía muy común en el léxico diario y nada tiene de poético. La ironía es la figura en la cual se da a entender lo contrario de lo que se dice; es una burla fina y disimulada. Pero en el ejemplo que se ha dado por tener una intención agresiva trasciende el concepto estético para llegar al sarcasmo.

    'Payaso con careta de alegría, pero tengo por dentro el alma rota', decía Javier Solís donde, aunque explícitamente, hay una ironía inclinada a la belleza verbal y no de escarnio. La ironía pura y la extendida hasta el sarcasmo son tanto del dominio del lenguaje objetivo como del nivel literario.