08/05/2026
11:02 PM

Supera tu miedo a los animales

¿Eres de las que evita a toda costa estar cerca de algún animal o insecto por miedo o pánico? No lo ignores, ¡tiene solución!

    Miedo, pánico, ansiedad y terror son algunas de las reacciones que te pueden provocar las fobias. Su verdadero significado consiste en un temor intenso y persistente, que es excesivo e irracional, desencadenado por la presencia o anticipación de un objeto o situación específica, en este caso los animales, pero también existen diferentes tipos de fobia.
    “La zoofobia, comúnmente descrita por los psicólogos, se refiere al miedo intenso e indescriptible y sobre todo sin razón aparente hacia los animales, siendo los más comunes a los perros, arañas y serpientes; pero el término se refiere a toda una generalidad incluyendo a animales que suelen ser del agrado de la mayoría de la sociedad, como ser: pájaros, perros o gatos”. “Y que en ocasiones, imposibilita la realización de actividades diarias”, nos aclara la psicóloga Nancy Banegas.

    Comprobado

    Según estudios realizados por especialistas en el tema, aproximadamente el 8% de los niños y el 2% de los adultos viven con terror irracional a cualquier encuentro con ciertos animales, percibiendo la angustia típica de toda situación fóbica.

    “Las fobias existen desde que por naturaleza el ser humano vive en sociedad junto con estos seres vivientes; pero no existe explicación racional que justifique la sudoración, palpitación cardíaca intensa y rechazo al animal”, continúa explicando Banegas.

    Al mismo tiempo la experta asegura que “estas son solo algunas de las tantas manifestaciones físicas que se presentan sin aviso, suponiendo peligro al ponerse en contacto con algún animal”.

    Para superarlo

    Es una situación que puedes superar, pero antes tienes que tomar en cuenta varias situaciones. Primero, busca ayuda de un especialista. No busques sobreponerte a tus fobias por obligación o vergüenza, concéntrate en el mejoramiento de tu calidad de vida a medida que avances; no dudes ni postergues el pedido de ayuda, existen tratamientos específicos, que instrumentados por profesionales idóneos, te permitirán mayores posibilidades de éxito.
    Es importante recalcar que este tipo de comportamiento no se encuentra dentro de la normalidad, es por eso que se debe acudir a un especialista que recomienda atención psicológica específica para cada caso. Lo segundo es aceptar que tienes un problema y no puedes seguir ignorándolo, sino ver cómo lo solucionas.

    Enfréntalo con paciencia

    Enfócate en romper el círculo vicioso que te une a ese animal. Toma la decisión voluntaria de disminuir tu temor irracional frente a situaciones que, ya lo habrás comprobado, no representan, en la actualidad, ninguna amenaza para tu integridad física.

    No intentes que el temor desaparezca por completo en los primeros intentos, solo concéntrate primero en ver cómo disminuirlo. Fija un plazo para modificar tu conducta. Acepta tu temor y no trates de negarlo, anestesiarlo o minimizarlo, mantén presente que no hay una amenaza real que pueda dañarte. Comienza por tratar de recordar cuándo fue la primera vez que sufriste el ataque de miedo. Recrea en tu mente con todo detalle las condiciones de tal situación: tu edad y estado de ánimo, con quiénes estabas y cómo reaccionaron ante tu temor, qué factores contribuyeron a que percibas esa amenaza como real.

    Analiza los momentos en los que has estado en contacto con el animal. Rechaza toda presión de cualquier persona de tu entorno que pretenda forzarte a superar tu fobia a la fuerza.

    Tampoco aceptes su protección o generes dependencias que debilitarán tu autoestima. wRealiza pequeñas pruebas semanales de exposición al animal, en donde tú mantengas el control del experimento. Asegúrate de percibir que no existe riesgo “real”.

    Asimismo, verifica que no será posible la presencia de movimientos sorpresivos del mismo, ya que podrían desestabilizar tu progreso. Aumenta paulatinamente la frecuencia de tus exposiciones al animal en la medida que sientas que se incrementa tu capacidad de responder sin temores irracionales al contacto.
    Sin embargo, hay casos en que cuesta encontrar un evento traumático específico relacionado directamente con los animales. En esos casos las posibilidades son varias: que haya una amnesia disociativa, que la relación con los animales sea indirecta, que se trate de un trauma vicariante (muchas veces observando la respuesta de otra persona) o bien que se trate de una sucesión de pequeñas amenazas que la persona no aprendió a afrontar y superar por diversas cuestiones como puede ser la sobreprotección paterna. En estos casos puede resultar más eficiente abordar en primer lugar el trastorno fóbico con técnicas de psicología energética que resultan muy efectivas resolviendo múltiples minitraumas.

    La experta dice:
    “Reconocer el problema y hacer conciencia en uno mismo que dichas actitudes reprimen su funcionamiento vital es parte de la cura”. Sigue estos pasos para superar la fobia:

    • Descubrir la fobia:
    Identifica si el miedo está dirigido hacia un animal o varios animales, o incluso si es el ruido o apariencia del animal la que causa el miedo. De esta manera será más efectiva la intervención psicológica.

    • historial familiar
    Es importante sondear si alguien más de nuestros parientes posee algún tipo de fobia o trastorno psicológico parecido, de esta manera descartaremos si el origen de la misma es biológica o situacional.

    • Exponte
    Si te espones al objeto, poniendo tus propios límites y controlando bien la respiración, lograrás con paciencia reducir el estigma sobre el animal.

    Nancy Banegas
    Psicóloga