Los Ángeles, Estados Unidos
La actriz Stephanie Sigman, que sorprendió al mundo en Miss Bala y como “chica Bond” en Spectre, se pasa ahora al terror en Annabelle: la creación, y, en una entrevista con Efe, asegura sentirse “privilegiada” por formar parte de esa popular franquicia iniciada por El conjuro.
“Me siento privilegiada y afortunada de que mi primer proyecto de terror sea con una saga y un equipo tan exitoso, importante y creativo. Es una franquicia con muchos seguidores a los que les encanta este universo. No pude caer en mejores manos”, indicó la intérprete de 30 años, nacida en Ciudad Obregón en México.
En el filme, Sigman interpreta a Charlotte, una monja dedicada al cuidado de un grupo de niñas sin hogar que comienzan una nueva etapa en el hogar que está a cargo de los Mullins (Anthony LaPaglia y Miranda Otto), un matrimonio que años atrás sufrió la pérdida de su única hija.
Sin embargo, la ilusión por llegar allí se torna en una pesadilla cuando comprueban la presencia de un espíritu maligno encerrado en la muñeca preferida de la hija de los Mullins. “Es una historia muy bien contada e interesante. Tiene un reparto formado en un 90 por ciento por mujeres y me encantó la visión del productor, Peter Safran”, explicó la artista, hija de padre estadounidense y madre mexicana, que comparte con su personaje la misma fe en Dios.
“No me fue difícil ponerme en su piel porque es alguien que decidió creer y tener toda su fe en Dios. Eso es bonito y admirable. Yo creo en Dios, soy creyente y crecí en ese ambiente. Quería proyectar alguien vivo, que siente, ríe y disfruta con las niñas mientras las cuida, las guía y las educa”, manifestó Sigman.
En “Annabelle: Creation”, Sigman interpreta a una monja que cuida a unas niñas huérfanas.
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Temor
La intérprete reconoció que percibió “una energía diferente” dentro del set de rodaje, hasta el punto de que le daba miedo en ocasiones, pero admitió que, cuanto más se metía en el papel, más fuerte se sentía. “Siempre iba al set con mi Biblia y oraba cada día. Cada vez me sentía más poderosa. No sé si es algo que venía de mi personaje o de mí, pero sentía que Dios me cuidaba todo el tiempo”, declaró.
Los temores dentro de un rodaje de una cinta de terror no son nada nuevo en Hollywood, pero en este caso, apareció un cura para bendecir el plató y las muñecas con las que se rodaba.
“¡Yo lo pedí! Dije que antes de mis escenas con la muñeca tenía que llevar a un sacerdote para bendecir el set. Si no, yo no iba a tocar la muñeca”, confesó.
El conjuro (2013), con un presupuesto de 20 millones de dólares, recaudó 318 millones en todo el mundo, y la segunda parte El conjuro 2 (2016), ingresó una cifra similar. Annabelle, la primera cinta escindida de esa saga, sumó más de 250 millones de dólares con un mínimo presupuesto de 6,5 millones, y ahora su secuela, que llegará a los cines de Honduras el 17 de agosto, pretende repetir ese éxito.