Los cancilleres americanos todavía esperan resolver el caso de Cuba por consenso, pero si no lo logran decidirían no ir a votación sino emitir una 'declaración de solidaridad' y seguir negociando para el futuro, dijo el secretario general adjunto de la OEA, Albert Ramdin.
Lo que no desean es que el tema o la prolongación de su debate termine 'cubanizando' su reunión anual, porque en la agenda 'han colocado también un tópico importante: la cultura de la no violencia', afirmó en una entrevista con The Associated Press.
La no violencia como política de Estado es la propuesta central del presidente Manuel Zelaya para la 39na. Asamblea General de cancilleres que se realizará el martes y miércoles en esta ciudad del noroeste hondureño. A la inauguración asistirían los presidentes de Chile, Ecuador, Paraguay y Nicaragua, pero no intervendrían en las sesiones.
Los cancilleres 'están todos de acuerdo', según Ramdin, en que es necesario eliminar la resolución de 1962 que suspendió a Cuba por incompatibilidad de su régimen marxista-leninista con el sistema interamericano, y en que Cuba debería ser readmitida en la OEA.
'La dificultad está en cómo hacerlo', comentó. 'Algunos creen que la resolución debería revocarse al final del proceso, otros al comienzo'.
Si debiera hacerse al comienzo, países como Estados Unidos y algunos del Caribe arguyen que 'necesitamos ver algunos cambios antes de ir a esa decisión', pero otros sostienen que debería empezarse por 'revocar la resolución y luego hablar del proceso'.
'Son puntos de vista diferentes y allí está el problema', afirmó en la entrevista realizada el sábado por la tarde en su oficina del Centro Arabe, sede de la asamblea.
Dijo que no podía señalar cual de las tendencias era mayoría. En el caso cubano, según Ramdin, 'no se puede ignorar tampoco' otros factores importantes como el diálogo entre Washington y La Habana, ni 'lo que también quiere Cuba', que ha reiterado que no desea retornar a la OEA y ha propuesto más bien su desaparición.
Si se elimina la resolución, técnicamente se habrá eliminado también el único obstáculo y Cuba estaría en condiciones de presentarse en la OEA la próxima semana y reclamar su asiento, admitió Ramdin.
La incertidumbre en el debate se debe a que la OEA quiere seguir conservando su tradición de consenso para los grandes acuerdos. Los embajadores ya fracasaron en este punto la semana pasada en Washington y el grupo de trabajo que nombraron para armonizar un texto único está en punto muerto, aunque va a seguir negociando el lunes.
Hasta ahora siguen en pié los proyectos de resolución de hace semanas de Honduras, Nicaragua y Estados Unidos. En vez de descartarse algunos de ellos, al empezar la reunión en San Pedro Sula ha surgido más bien otro, del ahora llamado 'Grupo 11'.
Este nuevo grupo, conformado por ocho naciones de Sudamérica, México y más uno del Caribe (República Dominicana) y uno de Centroamérica (Panamá), es resultado del debate que prácticamente ha destruido el grupo ALADI (tradicionalmente Sudamérica más México) la fuga de Venezuela y Bolivia para apoyar a Nicaragua.
El SICA está igualmente demolido: Tres de los proyectos de resolución, incluyendo uno de Costa Rica que lo retiró en aras de la unidad, provenían de este bloque de siete naciones centroamericanas.
El CARICOM ha visto igualmente desbandes: Algunos de sus 14 estados han pasado a apoyar a Estados Unidos, que cuenta ya con Canadá.
Ramdin indicó que si el consenso no llegase, los cancilleres emitirían una declaración reafirmando su posición y continuarían negociando. La opción extrema y final sería ir a votación, que exige dos tercios o 23 miembros para aprobarla, pero Ramdin la descartó.
'Yo creo que todos los miembros no desean la votación', dijo. 'En términos prácticos y políticos esa no es una opción'.
Pidió que no se tomara un eventual desacuerdo como indicio de que la OEA salía de Honduras profundamente dividida.
Recordó que en la Cumbre de las Américas en abril, en la cual los presidentes acordaron empezar a tratar el tema del retorno de Cuba a la OEA, no se puso un plazo ni se dijo que 'todo debería concluir' en San Pedro Sula, sino que era necesario discutir 'con optimismo'.
'Si no hay resolución, significaría simplemente que la organización no llegó a un acuerdo y que buscará hacerlo en otro momento', dijo.