20/12/2025
11:05 PM

Princesa Victoria y Daniel se dieron el 'sí, quiero'

  • Actualizado: 18 junio 2010 /

La princesa heredera Victoria de Suecia y su prometido, Daniel Westling, se dieron el 'sí, quiero' en una ceremonia celebrada en la catedral de San Nicolás de Estocolmo con la realeza europea y las autoridades suecas como testigos.

La princesa heredera Victoria de Suecia y su prometido, Daniel Westling, se dieron el 'sí, quiero' en una ceremonia celebrada en la catedral de San Nicolás de Estocolmo con la realeza europea y las autoridades suecas como testigos.

Tras una breve prédica, apenas media hora después del inicio de la ceremonia, el arzobispo Anders Wejryd, cabeza de la Iglesia luterana sueca, los declaró marido y mujer.

Al intercambiarse los anillos de boda, Victoria y Daniel, muy sonrientes toda la boda, no pudieron evitar las lágrimas de emoción.

Wejryd, que ofició la ceremonia acompañado por otros tres pastores, recordó al ya matrimonio en un nuevo sermón más largo que aunque su unión es 'única', no deben olvidarse de pensar en la familia y en el resto de la sociedad.

El arzobispo provocó las risas de Daniel al llamarme por primera vez príncipe, título que ha adquirido automáticamente al casarse con la heredera de la Corona sueca, de 32 años y 4 menor que él.

Victoria lució un vestido blanco perla de terciopelo de manga corta del sueco Pär Engsheden, su diseñador habitual, y la tiara y el velo que llevó su madre, la reina Silvia, en su boda en 1976.

Daniel Westling recogió a la novia en la mitad del pasillo, hasta donde la había acompañado su padre, el rey Carlos XVI Gustavo, y continuó con ella hasta el altar.

Durante la ceremonia, la Real Filarmónica mezcló música tradicional y moderna, incluido un tema expresamente compuesto por el ex miembro del cuarteto sueco Abba Benny Andersson.

Entre los 1.200 invitados a la ceremonia se encontraban la reina Sofía y sus hijos, el príncipe Felipe y las infantas Elena y Cristina, así como la princesa Letizia, esposa del heredero de la Corona, y el duque de Palma, Iñaki Urdangarín, esposo de Cristina.

La reina Margarita II de Dinamarca, acudió con su esposo, el príncipe consorte Enrique, y los príncipes herederos Federico y Mary, mientras que por Noruega llegaron los reyes Harald V y Sonia, los príncipes Haakon, Mette-Marit y Marta Luisa; y por Holanda, además de Beatriz, los príncipes herederos Guillermo y Máxima.

Los reyes Alberto y Paola de Bélgica, con los príncipes herederos Felipe y Matilde; los príncipes herederos Naruhito y Masako de Japón, los reyes Abdulá y Rania de Jordania, los príncipes herederos Alois y Sofía de Liechtenstein, los grandes duques de Luxemburgo, el príncipe Alberto de Mónaco y el príncipe Eduardo y su esposa, la condesa Sophie de Wessex, también asistieron a la boda.

Al finalizar la ceremonia, Victoria y Daniel iniciaron un recorrido en carroza abierta por el centro de Estocolmo, que contemplaban miles de personas y que los llevará más tarde al Palacio Real, escenario del banquete nupcial. EFE

Comienza boda real entre Victoria y Daniel

La boda entre la princesa heredera Victoria de Suecia y su prometido, el empresario sueco Daniel Westling, comenzó hoy pasadas las 13.30 GMT en la catedral de San Nicolás de Estocolmo.

El arzobispo Anders Wejryd, cabeza de la Iglesia Luterana sueca, es el encargado de oficiar la ceremonia, que durará alrededor de una hora y a la que asisten 1.200 invitados, entre miembros de la realeza europea, familiares y amigos de los novios, autoridades y representantes del mundo empresarial y de la cultura de Suecia.

Victoria lució un vestido blanco perla de terciopelo de manga corta diseñado por el sueco Pär Engsheden, y la tiara y el velo que llevó su madre, la reina Silvia, en su boda en 1976.

Daniel Westling recogió a la novia en la mitad del pasillo, hasta donde la había acompañado su padre, el rey Carlos XVI Gustavo, y continuó con ella hasta el altar.

La Casa Real española está representada en la boda por la reina Sofía -que llegó acompañada por la reina Beatriz de Holanda- y sus hijos, el príncipe Felipe y las infantas Elena y Cristina, así como la princesa Letizia, esposa del heredero de la Corona, y el duque de Palma, Iñaki Urdangarín, esposo de la infanta Cristina.

La reina Margarita II de Dinamarca, acudió con su esposo, el príncipe consorte Enrique, y los príncipes herederos Federico y Mary, mientras que por Noruega llegaron los reyes Harald V y Sonia, los príncipes Haakon, Mette-Marit y Marta Luisa; y por Holanda, además de Beatriz, los príncipes herederos Guillermo y Máxima.

Los reyes Alberto y Paola de Bélgica, con los príncipes herederos Felipe y Matilde; los príncipes herederos Naruhito y Masako de Japón, los reyes Abdulá y Rania de Jordania, los príncipes herederos Alois y Sofía de Liechtenstein, los grandes duques de Luxemburgo, el príncipe Alberto de Mónaco y el príncipe Eduardo y su esposa, la condesa Sophie de Wessex, también asisten a la boda.

Representantes de las casas reales búlgara, griega y rumana, los presidentes de Finlandia e Islandia y el Gobierno sueco al completo, encabezado por el primer ministro, Fredrik Reinfeldt también se encuentran en la 'Storkyrkan' (Gran Iglesia), como se la conoce popularmente.

Los invitados llegaron caminando desde el Palacio Real, situado a un centenar de metros de la iglesia, sobre una alfombra azul, saludando a los miles de curiosos situados detrás de las vallas.

Dos parientes del novio recibieron a los invitados a la entrada del templo interpretando, entre otras piezas, una marcha nupcial compuesta para la ocasión, alternándose al tocar con un coro de niñas situado del otro lado de la escalinata.

Al término de la boda está previsto que los novios recorran el centro de Estocolmo en una carroza abierta.

Las previsiones de la Policía apuntan a que unas 250.000 personas seguirán el cortejo por las calles de la capital sueca.

El banquete nupcial, que se desarrollará en el Palacio Real de Estocolmo, comenzará a las 18 GMT.

Contra viento y realeza

El rey jamás imaginó que su bella princesa, aquella que muy pronto será reina de Suecia, se casaría con un plebeyo en cuyas venas no hay rastro alguno de sangre azul y, peor aún, quien un día fue el entrenador físico personal de la heredera.

Es así como Victoria canta victoria. Ocho largos años pasaron para que el monarca Carlos Gustavo aprobara la relación, después de que su primogénita Victoria Ingrid Alice Desiree hiciera hasta lo imposible porque le aceptaran al hombre que su corazón escogió: Daniel Olof Westling.

El enlace real del siglo en Suecia de hoy coincide así con el 34 aniversario de bodas de los monarcas suecos. Otra historia que despertó mucho interés y controversia en su época.

Justamente en la misma catedral en que Carlos Gustavo y Silvia de Suecia se juraron amor eterno, la historia parece repetirse. Esta vez no es la jefa de azafatas que el royal sueco conoció en las olimpiadas de Múnich que va al altar. Se trata de un empresario de gimnasios de 36 años.

La princesa Victoria lo conoció en 2002 y después de tantos desaires de parte de la familia real y principalmente del padre de la novia, se comprometieron el 24 de febrero de 2009 para sorpresa y alegría del pueblo, en una buena nueva inesperada, sorprendente y hasta un tanto inverosímil para aquellos que creían que el soberano jamás aceptaría al posible yerno.

La odisea

Daniel era menospreciado por Carlos Gustavo. Nunca asistía a las fiestas oficiales y reuniones de la familia real sueca porque su procedencia era indigna de este tipo de eventos.

La personalidad de Westling también le restaba puntos ante sus virtuales suegros. Su presencia era desaliñada, casi juvenil, y muy impropia para ser el novio de una princesa con la estirpe de Victoria, descendiente de la dinastía Bernardotte.

Se conformaba con vestir jeans, camisetas y nunca le faltaban sus gorras y tenis. Eso jamás le agradó al rey, un hombre de porte distinguido y con presencia. Con el tiempo, el amor y la constancia de la princesa fue convenciendo a sus padres de que Daniel merecía su amor.

Aunque Westling era un hombre de negocios y propietario de una cadena de gimnasios de lujo, no poseía esa distinción y privilegio de rozarse con la alcurnia sueca. Gracias a su persistencia, Victoria lo fue transformando en todo un caballero, con elegantes trajes y más etiqueta y protocolo en su haber.

Ya comprometido oficialmente con la heredera, Daniel se mudó a una ala del palacio real para comenzar con otros menesteres camino a su preparación monárquica.

Tuvo que enfrentarse a nuevos retos, como asistir a reuniones de la realeza, tener mayor protagonismo en la monarquía y su papel como futuro príncipe consorte y hasta tomar estudios relámpagos para formarse en tiempo récord como un verdadero royal.

Tras su boda, Daniel será llamado “su majestad real el príncipe Daniel” y además recibirá el título de duque de Västergötland. Todo esto, un verdadero premio a quien tuvo la suerte o bendición de conquistar el corazón de la futura reina del pueblo sueco, quien también miraba indigno que un plebeyo pudiese ser el esposo de la futura majestad.

“Lo nuestro fue un flechazo. Nuestro amor nació muy despacio y se ha fortalecido con los años”, fueron las palabras de Victoria que hicieron eco en el corazón de sus súbditos que hoy aclamarán el triunfo de un amor prohibido.

La boda

El enlace comenzará a las tres y media de la tarde -en horas de la mañana en Honduras- en la catedral San Nicolás de Estocolmo, engalanado con más de cuarenta mil flores de 1,600 especies entre rosas, claveles, lilas y hortensias que Colombia ha obsequiado a la princesa contrayente.

Mil doscientos invitados asisten al evento, hay dos mil periodistas acreditados que cubrirán el enlace cuyo costo total se estima en más de dos millones de euros, que cerca de la mitad los pagará el rey y el resto los contribuyentes suecos, pese a que hubo una negativa por parte del pueblo.

La ciudad está engalanada desde hace días con colores amarillo y azul, representativos al reino, y en los diferentes centros comerciales y establecimientos se comercializa toda clase de recuerdos alusivos al amor de Daniel y Victoria.

Según la agencia Terra Noticias, el rey Carlos Gustavo llevará a su hija hasta la mitad del trayecto en la catedral, ya que será ahí donde la esperará el novio y ambos continuarán el resto del camino hasta el altar.

Este cambio se realizó debido a la polémica que se armó cuando la princesa Victoria anunció que quería que su padre la llevara al altar. La gente de Estocolmo lo encontró machista y ajena a las costumbres de ese país.

El cortejo lo conforman el príncipe Christian de Dinamarca y las princesas Catalina-Amalia de Holanda e Ingrid Alexandra de Noruega que serán pajes y damas de honor, respectivamente.

Los tres niños son primogénitos de príncipes herederos europeos: Christian es hijo de Federico y Mary de Dinamarca; Catalina-Amalia, de Guillermo y Máxima de Holanda, e Ingrid Alexandra, de Haakon y Mette-Marit de Noruega. Serán en total diez niños, entre pajes y damas de honor, los que acompañen a Victoria en la ceremonia.

En la lista figuran dos nietos de las hermanas del rey Carlos Gustavo de Suecia: Madeleine von Dincklage, nieta de la princesa Margarita; e Ian De Geer, nieto de la princesa Désirée.

También estarán tres sobrinos de la reina Silvia de Suecia: Vivi Sommerlath, Giulia Sommerlath, y Léopold Sommerlath.

La lista la completan dos sobrinas del novio, Daniel Westling: Hedvig Blom y Vera Blom.

Después de la misa, la comitiva, en carroza y a caballo, atravesará la ciudad, y la joven pareja subirá a bordo de una embarcación en el Mar Báltico que la llevará a la isla de Gamla Stan y luego hasta el palacio real para el banquete.

Desde el jueves, muchas caras conocidas de la realeza europea se apoderaron de Suecia y engalanan este cuento de hadas moderno.