15/04/2026
07:36 PM

Plurales y mayúsculas

La costumbre hace ley, refiere un dicho y aunque esto no tiene carácter científico, en la práctica sí encierra alguna postura filosófica.

    La costumbre hace ley, refiere un dicho y aunque esto no tiene carácter científico, en la práctica sí encierra alguna postura filosófica.

    Un ejemplo de esta idea se da cuando nuestros hablantes pluralizan los apellidos; y es que no parece nada incómodo porque hasta resulta normal y es seguro que con el tiempo será un precepto aceptado.

    Pero por regla académica, y por elegancia, los apellidos siempre se dicen y se escriben en singular y si deseamos actualizarlos, se hace uso de determinantes: 'Los Muñoz ganaron las licitaciones', 'Vienen unos Lara que no conozco'.

    Pero como cada regla tiene su excepción, en España se estila hablar de los Borbones, familia Borbón, y de los Austrias, apellidos de dinastías reales. Lo raro de estas normas morfológicas es que los nombres de pila sí admiten plural, sin ninguna objeción, claro está, siguiendo las reglas normales de cualquier otro sustantivo: 'Las Marías están casadas', 'Me encontré con los dos Vicentes', 'Nadie sabe de los Pedros'.

    Sin embargo, hay nombres propios que por razones fonéticas sólo permiten pronunciarse en singular, como Elías, Isaías, Zacarías, Iris, que tendrían que seguir la misma norma de los apellidos: 'Los Elías no vinieron a trabajar', 'Las Iris son muy bellas'.

    Problemas con las mayúsculas

    Los usos generales de las letras mayúsculas son muy conocidos por cualquier persona con un mínimo nivel de escolaridad.

    Que el inicio de un escrito, los nombres propios, después del punto y seguido, en fin, es sabido que se comienzan con mayúscula. Pero no es sino la lectura continua la que hace que una persona llegue a manejar más o menos correctamente estas grafías.

    'El Gobierno de Honduras' y 'La forma de gobierno de este país es republicana' son ejemplos donde dos palabras se escriben de manera diferente en cuanto a la categoría de su primera letra.

    En el primer caso se refiere a una institución oficial, va con inicial mayúscula; en el segundo va referida a una acción sustantivada, se inicia con minúscula.

    Otros ejemplos son 'La Secretaría de Educación maneja las políticas educativas del país' y 'La secretaría de un directiva es la responsable de mantener todos los datos de las reuniones formales de su organización', en este último alude a cualquier secretaría y no a la de una entidad oficial determinada; va con minúscula.

    Lo mismo sucede con 'La Iglesia no se pronunció ante este problema' y 'La iglesia todavía no está construida'. Iglesia con inicial mayúscula es una institución, un entidad; iglesia con inicial minúscula es la casa, el edificio donde se realizan actos religiosos.

    En estas palabras, que en verdad son homógrafas, la función de la mayúscula es de carácter diacrítico, diferenciadora o marca de determinado significado.

    No siempre estas letras harán funciones diacríticas, dependerá del contexto: la Policía Preventiva y la Policía Municipal son instituciones oficiales y como tales se escriben sus nombres como aquí aparecen; no obstante, cuando hay alusión a sus miembros, obviamente, que se escribirá 'Los policías municipales', 'Los policías preventivos'.

    Otras veces nos mostramos indecisos al escribir Don Juan o don Juan, Sra. López, Señora López o señora López.

    Los tratamientos y los títulos académicos adjuntos a la persona, comienzan con mayúscula sólo cuando se abrevian: Sra. Martínez, D.

    José Aguilar, Gral. Pérez. Si se desea escribir el tratamiento en su totalidad, siempre que no sea en inicio de texto, irá en minúscula: El general García fue un gran hombre.