Este mes fue muy especial en el interior del país. Danlí estuvo celebrando su famosísimo Festival del Maíz y conocimos un poco más de la Ciudad de las Colinas gracias al relato de Laura Bermúdez, la semana pasada.
Ahora está por terminar la feria patronal de la Sultana de Occidente, Santa Rosa de Copán. Dany Barrientos, un joven fotógrafo y escritor que trabaja con nosotros produjo los contenidos que aparecieron en el suplemento de la feria patronal que publicó este diario en esta semana. Así que hoy quiero compartirles una nota de Dany que hizo el año pasado, la primera vez que visitaba la ciudad. Yo creo que el asombro que demuestra él como viajero, la comparten ustedes también cuando viajan a la maravillosa Santa Rosa de Copán.
Este es el relato de Dany:
“Cuenta la leyenda que hace un milenio, en África, un pastor encontró por casualidad la planta del café cuando sus cabras comieron las bayas rojas de la misma. Muchas centurias después, el café es el segundo producto de mayor comercio en todo el mundo (después del petróleo). No existen datos exactos que confirmen en qué año la planta se introdujo en Honduras, sin embargo hay algo muy certero: aquí se produce café de increíble calidad. En la zona de Copán (dentro de esta denominación se etiqueta todo el café producido en Copán, Lempira y Ocotepeque) se produce café tan cautivante que tras un sorbo se convertirá en su favorito.
En Santa Rosa de Copán saben mucho sobre el buen café, así que no pierda la oportunidad de probar las prodigiosas infusiones del grano de la zona. La cafetería Jireth ofrece una decoración de estilo europeo que conjuga muy bien con sus fragantes cafés con almendra y licor. Ten Napel hechiza con exquisitas tazas de café achocolatado y repostería tradicional fresca. En el restaurante del Hotel Elvir (el segundo hotel más antiguo de la ciudad) podrá probar un café con verdadero carácter; las combinaciones son una explosión de sabores que pueden incluir cáscaras de limón o naranja, almendras, malvaviscos y jengibre.
Un paseo por los senderos culinarios de la ciudad no estaría completo sin acompañar un café con un sublime ejemplar del pan de mujer.
Los santarrocenses llaman de este modo al pan tradicional hecho de modo artesanal por manos femeninas y sin ayuda de maquinaria industrializada. Sin duda, las mejores reposterías de encuentran en la panadería de don Alfredo García y Panadería América. Estos prodigios comestibles están hechos de harina de arroz, trigo o maíz; vienen en formas y tamaños diferentes pero cada pan de mujer es memorable y capaz de desarrollar una pequeña e inocente adicción bastante placentera para su paladar.
Así que busque las empanadas, tortas de queso, semitas negras (hechas con dulce de panela) o los totopostes y enloquezca ante su olor y sabor.
En una ciudad donde todos toman en serio la tradición del café, del buen café, y donde la repostería típica resume sus talentosos secretos gastronómicos, no se le ocurra abstenerse de compartir la fascinación local por sus apasionantes meriendas vespertinas. No hay cosa mejor que una tarde de café con pan de mujer; deje espacio en sus maletas para llevar a casa algunas libras de café y bolsas con pan como sabrosos recuerdos de la histórica Santa Rosa de Copán”.