Madrid, España.
A pesar de ser reconocido como uno de los mejores actores de España, sumar más de 25 premios internacionales y ser uno de los artistas hispanos más influyentes de Hollywood, Antonio Banderas asegura que no es un hombre perfecto.
“He interpretado a muchos héroes, pero nunca he sido uno de ellos. No es un ejercicio de falsa modestia sino de sentido común al reconocerme como un ser humano e identificarme con aquellos que son conscientes de sus errores.
Sé que soy un hombre al que le ha sonreído la vida, pero todo ha sido gracias a la lucha, la persistencia y la ilusión de cumplir mis sueños. El camino no ha sido fácil, pero sí ha valido la pena”, reconoció el español.
El actor hizo un recorrido por su carrera empleando metáforas, saltos en el tiempo y referencias literarias.
“Después de que hice Los reyes del mambo (1992), casi todo mundo me dijo: ‘Si te quedas a trabajar en Estados Unidos, prepárate para siempre interpretar a los indeseables y a los villanos de las películas’. Decían que ese era mi destino.
Pero cuando estaba filmando La máscara del zorro (1998) vi que el villano era anglosajón, rubio y de ojos azules, y yo era el héroe. Ahí me di cuenta de que cuando persigues tus sueños, el destino es algo que tú escribes”, puntualizó.
A pesar de ser reconocido como uno de los mejores actores de España, sumar más de 25 premios internacionales y ser uno de los artistas hispanos más influyentes de Hollywood, Antonio Banderas asegura que no es un hombre perfecto.
“He interpretado a muchos héroes, pero nunca he sido uno de ellos. No es un ejercicio de falsa modestia sino de sentido común al reconocerme como un ser humano e identificarme con aquellos que son conscientes de sus errores.
Sé que soy un hombre al que le ha sonreído la vida, pero todo ha sido gracias a la lucha, la persistencia y la ilusión de cumplir mis sueños. El camino no ha sido fácil, pero sí ha valido la pena”, reconoció el español.
El actor hizo un recorrido por su carrera empleando metáforas, saltos en el tiempo y referencias literarias.
“Después de que hice Los reyes del mambo (1992), casi todo mundo me dijo: ‘Si te quedas a trabajar en Estados Unidos, prepárate para siempre interpretar a los indeseables y a los villanos de las películas’. Decían que ese era mi destino.
Pero cuando estaba filmando La máscara del zorro (1998) vi que el villano era anglosajón, rubio y de ojos azules, y yo era el héroe. Ahí me di cuenta de que cuando persigues tus sueños, el destino es algo que tú escribes”, puntualizó.