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Mentiras que enferman

  • Actualizado: 11 junio 2009 /

Sus efectos a nivel personal y social son degradantes, por eso la confrontación es el primer paso a superar esta patología

    La mitomanía se define como el trastorno psicológico que consiste en mentir patológica y continuamente.Es una tendencia morbosa a desfigurar y engrandecer la realidad, de carácter paranoide, desfigura la propia idea que tiene de sí mismo, tanto que llega a creerse su propia historia.

    Normalmente se consolida entre la adolescencia y la adultez, en niños tiende a confundirse con la fantasía. No existe como justificarla más que por principios culturales; la psicología y la psicopatología lo que buscan es entenderla. “Las patologías de carácter grave son los trastornos de personalidad antisocial, narcisistas, pasivo agresivas, paranoides o dependientes infantiles, utilizadas para actuar con ventajas que afectan a los demás”, explica Adelina Alcorta Garza, psiquiatra.El mentiroso es visto como manipulador y enfermo, la mentira es lacausa de grandes daños a la salud y calidad de vida.
    Efectos

    “Con la mentira las relaciones interpersonales se ven afectadas y las relaciones sociales y de la comunidad se degradan. No hay oportunidad de cura si el mentiroso no es confrontado con la inutilidad y daño de sus mentiras. “El mentiroso tiene que saber que sus mentiras le causan mayor mal que beneficio, y se entrampa la conducta social de aceptación de las mentiras”.Los factores de origen son multideterminados y reforzados por la familia. Se detecta al tiempo de conocer a las personas y observar sus mentiras, podemos no creerlo, sin embargo, la realidad rebasa al mentiroso.

    Síntomas

    • Los focos de alerta son las frecuentes contradicciones, los titubeos y los cambios de dirección de la conducta.
    • “Las culpas inconscientes que hacen que el mentiroso deje evidencias, reportes de otras personas que nos muestran diversidad de oportunidades de reconocer al mentiroso y que por algo, no escuchamos”.
    • El mitómano requiere tratamiento siempre y cuando él quiera cambiar y tenga capacidad de reflexión, de otra manera no hay solución.
    • “Es mejor dejarlo si estamos en riesgo de mayor sufrimiento y mal ejemplo para nuestros hijos y comunidad, porque desgraciadamente esta conducta es una bola de nieve que acaba arrasando a la familia y la sociedad. Si se convive con ellos hay que tener evidencia de lo que hace antes de creernos; los hechos y no las palabras hablan por el mentiroso como por todas las personas”.