Cada vez más investigaciones avalan la importancia de que el sistema inmunitario se enfrente a las bacterias desde los primeros momentos de la vida.
La composición de la flora bacteriana queda fijada para siempre a los dos años.
Es importante este contacto para facilitar el desarrollo del sistema inmunológico.
Los investigadores han encontrado una relación entre aquellos niños que presentan una menor diversidad en la flora en la primera semana después de nacer y la posibilidad de desarrollar dermatitis atópica o alérgica en los primeros 18 meses de vida.
Alimentar a los niños con leche materna, el uso de antibióticos durante el embarazo y la exposición del niño a animales domésticos podrían ser otros factores que influyen en la cantidad y diversidad de bacterias desarrolladas en los primeros años de vida.