Tienen un gran proyecto en el que trabajan desde hace dos años y que las llena de optimismo y solidaridad. Definitivamente son un ejemplo a seguir, pues la bondad no tiene edad.
Se llaman las Chicas de la Esperanza, un grupo de estudiantes líderes de la Escuela Internacional Sampedrana que conforman la fundación Girls Hope, una curiosa y exitosa iniciativa que las ha convertido en un ejemplo a seguir para muchas de sus compañeras de secundaria.
En sus ratos libres cada una se dedica a buscar ayuda para esta institución que nació con la idea de regalar sonrisas a niñas de hogares solidarios que no cuentan con la bendición de tener momentos mágicos, pero ellas se los han querido regalar a través de su propia iniciativa.
Vivir en Rosa quiso conocer el trabajo que realizan las Girls Hope, la mayoría de ellas a punto de egresar de la EIS, pero que quieren que las próximas generaciones continúen con el voluntariado de servir y tener el privilegio de ayudar al próximo.
Trabajo humanitario
La misión de la fundación es mostrar el amor de Dios al traer felicidad al corazón de las niñas necesitadas y darles la oportunidad de ir de compras a una tienda diseñada únicamente para ellas y en donde todo lo que escojan es gratis.
Por esta razón ellas se han preparado en varias ocasiones y han montado una boutique de ilusiones y sorpresas para niñas y adolescentes en riesgo social que viven en instituciones de beneficencia.
Girls Hope surgió justamente en octubre de 2009 de la inspiración de Gabriela Quiroz, una adolescente con espíritu de liderazgo que, conmovida por el trabajo humanitario de una niña en Zambrano, decidió reunir a sus amigas y compañeras más cercanas y conformar un grupo único en su estilo.
Aquella niña organizaba un evento similar al de las Chicas de la Esperanza llamado Taylor Closet, en el que exponía prendas y accesorios juveniles que eran obsequiados a pequeñas de escasos recursos del sector.
La solidaridad en el corazón de Gaby y de su grupo de amigas hizo que esa misma ilusión que dio vida al Taylor Closet pudiera concretarse en SPS a través de su esfuerzo, juventud y esmero. Es entonces cuando deciden formar el grupo y llamarlo Girls Hope.
La primera boutique
¿Cómo olvidarlo? Esa mañana de octubre de 2009 era lluviosa y en el lobby del cafetorium de la Escuela Internacional Sampedrana estaba montada la primera boutique de ilusiones.
Fueron las propias adolescentes quienes se habían encargado de pintar, decorar y montar todo el colorido espectáculo desde muy temprano. Sus padres no lo podían creer, pero era cierto. Las Chicas de la Esperanza lo habían logrado con sus propios esfuerzos y esperaban ansiosas a las pequeñas de La Casa de la Niña de la fundación Obras Sociales Vicentinas.
Fue toda una hazaña lograr que la primera edición de Girls Hope fuese una realidad, pero valió la pena. Durante varios días se encargaron de seleccionar aquellas prendas y accesorios en buen estado de sus respectivos armarios y clasificarlas en tallas, colores y diseños para que el día del evento todo estuviese increíble.
Pero eso no fue suficiente y ellas querían más. Recurrieron a los letreros que colocaron por diferentes lados de la EIS y buscaron apoyo entre sus amigas y familiares y gracias a todo este empeño el resultado fue aún más exitoso.
Ante la atónita mirada de sus padres, las chicas recibían llenas de regocijo a sus compradoras de lujo. Las niñas estaban sorprendidas y emocionadas y Gaby Quiroz junto a Dominique Hawit, Tiara Kafati, Elizabeth Hernández, Jamalat y Fabiola Larach, María Camila Caballero, Victoria Ramírez, Alejandra García, Andrea Peña, Hellen Velásquez e Ivanna Lagos y otras chicas más las atendían sin prejuicio alguno.
Espectacular
Todo fue un éxito y cuando todas las pequeñas ya tenían sus atuendos y accesorios escogidos, ellas mismas las ayudaron a embellecerse y arreglarse.
Las maquillaron y las pusieron hermosas; las niñas, en agradecimiento, modelaron con miradas ilusionadas y se ganaron los aplausos de todos. Pero el agasajo no concluía ahí. Con sus propios ahorros compraron comida y les ofrecieron un almuerzo en el que quedó demostrado que la solidaridad no tiene límites y no cuesta nada y que el mejor regalo es sentirse bendecido con ser bondadoso y compartir las bendiciones dadas por Dios.
Vivir en Rosa ha conocido paso a paso el trabajo que han realizado las Chicas de la Esperanza y justo en vísperas del día en el que muchos pregonan el amor y la amistad, el altruismo y la bondad también deben tener reconocimiento.
Reunidas todas en un día completo, contaron anécdotas y posaron para una sesión de fotos vestidas en delicados trajes que ellas mismas diseñaron para uniformar el espíritu de solidaridad que las ha identificado.
Esfuerzo grato
Desde las siete de la mañana se comenzaron a embellecer con la naturalidad que deseaba proyectar cada una. Las expertas de la sala de belleza Gladys se encargaron de los peinados y la estética de las chicas y trabajaron en cada una hasta cerca del mediodía. Fueron un apoyo excepcional.
María Cristina Hawit, madre de Dominique Hawit, una de las lideresas de Girls Hope, se encargó de apoyar de principio a fin la producción, que resultó una ardua misión. Sin ella no hubiese sido posible que la jornada fuese exitosa.
Luego llegaron las estilistas de Jessica Lannz para completar el proceso de maquillaje, engalanando a las trece chicas según su estilo y personalidad. Una vez más demostraron su talento y dedicación para las producciones de Vivir en Rosa.
Para completar ese día, el talentoso fotógrafo Víctor Andrade, de Hollywood Bodas, volvía una vez más a captar a quienes hoy engalanan este trabajo visual y editorial, trabajando en diferentes locaciones por casi seis horas.