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¿La timidez te atormenta?

  • Actualizado: 21 octubre 2010 /

Descubre si esta personalidad nace o se hace, sus características... y cómo vencerla

    Un rubor que invade las mejillas, sudor frío en manos y frente, taquicardia, un nudo en la garganta, las mandíbulas apretadas, los molestos gases en la panza, temblores o tics y un sinnúmero de síntomas incontrolables invaden con frecuencia a las personas tímidas cuando se encuentran ante otros. ¿Eres tímido?

    Esto es un conjunto de manifestaciones psicosomáticas que si eres tímido tratas de disimular y, ante el evidente fracaso de tu intento, las cosas empeoran aun más.

    Usualmente no sabes cómo actuar en una reunión de amigos o de trabajo, al principio te ruborizarás, pero esto no es lo peor: al darte cuenta de que llamas la atención, el sonrojo aumentará y si, además, alguien te dice que te estás poniendo colorada, terminarás por vivir el tropiezo como una tragedia.

    La timidez está relacionada con el trato social, por eso, hay muchas situaciones en las que el tímido puede sufrir con el contacto humano, por ejemplo: al encontrarse a solas con alguien en el elevador, al hacer una pregunta en público, al efectuar un reclamo en un restaurante, al devolver una prenda en la tienda o al iniciar una relación de pareja.

    Pero ciertos niveles de timidez pueden incluso resultar atractivos porque despiertan en algunos sentimientos de ternura, ante la manifiesta, y muchas veces supuesta debilidad y aparente necesidad de protección que se desprende del tímido. Por eso algunos tímidos resultan interesantes para algunas mujeres, que ven en ellos personas a quien mimar o proteger, como una ocasión de manifestar su instinto maternal.

    Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones la timidez se convierte en un tormento, un problema enfermizo que te impide relacionarte con soltura.

    ¿Pero cuándo se puede considerar la timidez anómala y que requiere que se actúe sobre ella?
    La señal de alarma es el sufrimiento, cuando ese temor al contacto con los demás produce angustia, desestabiliza y perjudica a la persona en sus relaciones de trabajo, de amistad y familiares hay que intervenir, pues el bienestar emocional y la calidad de vida están alterados.

    ¿Nace o se hace?

    La timidez es la punta de un problema oculto más profundo. Debido al ocultamiento de los deseos y la imposibilidad de ponerlos en práctica, surgen una serie de fantasías en las que el tímido se percibe interiormente deseando realizar sueños que al final no ejecuta. Esta contención se terminaría corporalizando y se convierte en la rica sintomatología psicosomática del tímido: el rubor, sudor, temblores...

    Los trastornos por este tipo de ansiedad social interfieren en la calidad de vida de la persona y afectan su normal desarrollo. Por ello es importante que, cuando se detecte, se haga una consulta, ya que cuanto más precoz sea el tratamiento más rápida será la cura.


    Introspección

    Ser tímido no es lo mismo que ser retraído. Hay personas que son reservadas y viven, predominantemente, hacia dentro de sí mismas y prefieren expresarse con sobriedad, pero pueden, perfectamente, no ser tímidas. Algunos eligen disfrutar de su mundo interno y no salir mucho de sí mismos e incluso pueden ser excelentes comunicadores.

    El tímido es, usualmente, una persona muy emotiva que tiene miedo de actuar mal y por eso evita el contacto con los demás. No confía en sí mismo ni en los demás.

    Algunos tímidos aceptan su timidez como un componente de su personalidad y logran sobreponerse, pero hay otros casos en que su forma de ser les causa un severo sufrimiento. Muchos de ellos no han podido soportar la angustia del aislamiento progresivo al que ellos mismos se han condenado y al que irremediablemente les empuja una sociedad que no se anda con mucha consideración con los aparentemente débiles.

    Para sobrevivir, en algunos casos, muestran conductas compensatorias: agresividad, despotismo, frivolidad o intentan llamar la atención de los demás mediante el chiste fácil o el falso liderazgo. Estos son componentes psicológicos de defensa que funcionan como una máscara que oculta a los tímidos y los hace difíciles de reconocer.


    ¿Y hay tímidos con éxito?

    Cuando la timidez no es grave puede convertirse incluso en un elemento al que sacan ventaja; la prudencia es la característica de los tímidos que les ayuda a controlar mejor los impulsos no deseados y les facilita una mejor aceptación social que las personas que no actúan con tanto cálculo.

    Por otra parte, los tímidos son, con frecuencia, retraídos y aprovechan esa facilidad para profundizar en la creatividad interior, lo que estimula la imaginación y la fantasía. Por ello, entre los tímidos se encuentran artistas, pensadores y escritores.
    Por otro lado, aunque en el ámbito laboral se valora la capacidad de comunicación, también pueden aprovechar las ventajas de la timidez. Algunos tímidos han encontrado en el trabajo su refugio con tendencia a ser perfeccionistas y eficaces, ¿tú ya encontraste tu refugio?

    Alternativas dependiendo de tu personalidad

    El psicólogo suizo Carl Gustav Jung plantea algunas alternativas para que ya no estés insatisfecho con tu personalidad tímida. 1. Psicoterapia: Puede ser útil si encuentras un terapeuta con el que puedas establecer una relación de confianza y cuyas ideas sean afines con tu modo de ser. 2. Asistir a un curso de teatro o de oratoria puede ser tan bueno como una terapia: De hecho, los actores y oradores profesionales recurren a las mismas técnicas que los psicoterapeutas profesionales. 3. Posiblemente el camino más difícil pero igual de estimulante: trabajar a solas.
    Esto implica la capacidad de leer mucho, pensar mucho, de sincerarte con la gente (porque eso sí, si trabajas a solas sin un terapeuta o un profesor que te asista necesitas más que nadie ponerte en contacto con la gente). Puedes comenzar por las personas en las que más confías y poco a poco tratar de mostrarte tal como eres a los demás. Puede parecer duro, a veces te sentirás incomprendido pero después esto te ayudará a comprender que es imposible agradar a todo el mundo y si alguien no acepta tu manera de ser esto no te quita valor.

    Características

    -Se protegen a sí mismos de la realidad desagradable y adoptan actitudes escapistas como enfermarse.

    -Culpan de sus dificultades a otras personas.

    -Intentan evitar los pensamientos peligrosos o dolorosos.

    -Descargan los sentimientos acumulados sobre personas que perciben como más débiles que ellos.
    -Se posicionan en un grado de desarrollo personal más elemental, con respuestas menos maduras.

    Vence los miedos
    Dale Carnegie (1888-1955) es el mejor ejemplo del “self made man” (el hombre que se hizo a sí mismo) de Estados Unidos. No solo eso: es un ícono de cómo el verdadero valor está en la capacidad de las personas para motivar a otras a hacer lo correcto y alcanzar el éxito.

    A. SOLUCIONES EFECTIVAS

    GENERAR EL

    SENTIMIENTO DE ENOJO
    La primera de las soluciones efectivas que te recomiendo es “enojarte”. En su libro “Como hablar en público”, Dale Carnegie dice que enojarse contrarresta la timidez, una persona enojada dice y hace cosas que de lo contrario no haría y es capaz de hablar con más soltura. Una persona enojada no tiene vergüenza, compruébalo por ti mismo.

    B. CONTROLAR LA RESPIRACIÓN.
    Otro tip de Dale Carnegie en su curso sobre hablar en público es el controlar la respiración ya que ello ayuda a controlar el enrojecimiento extremo de la ruborización. Cuando sientas que va a detonar el nervio en tu estómago y que tu cara se va a enrojecer detén la respiración lo más que puedas, obviamente sin que te asfixies o los demás se den cuenta, hazlo de manera sutil y después comienza a respirar poco... a poco... y relajadamente.

    C. ENFRENTA TUS MIEDOS
    ¿Cómo puedes enfrentar tus miedos más fácilmente? Analizándolos para que veas que en realidad son inofensivos. La verdad es que si estás seguro de lo que hablarás, evitarás cualquier bloque mental recuerda: saber qué decir, decirlo con convicción y decirlo vívida y claramente, tres principios básicos de Dale Carnegie.