Parecía que había desaparecido del mapa de Hollywood. Parecía que sólo se había dignado a aparecer en otro estilo de mapas, en el mundo del rock.
Parecía haber dejado la fama que le dio aquella nominación al Oscar por 'Cabo de miedo', al lado de otros grandes como Robert De Niro y Nick Nolte.
Muy pocos, incluso, recuerdan que ella había sido la primera novia famosa de Brad Pitt, antes de Jennifer Aniston, mucho antes de Angelina Jolie.
Parecía que había cambiado de profesión, definitivamente. Pero no. Gracias a la insistencia de su amiga Drew Barrymore, Hollywood recupera una de las mejores actrices de su generación.
¿Cómo encontró a Hollywood después de tanto tiempo? ¿Por qué abandonó el cine?
Hay diferentes áreas que agobian mi espíritu, mi arte. Y mirando por encima de mi hombro, encuentro que la cultura de Hollywood es obscenamente opresiva, demasiado extraña.
Por eso no soy parte de ese sistema. 'Whip it' es mi primera película desde hace cinco años, porque encontré una avenida de expresión completamente diferente con la música.
Siempre quise hacer cine, pero lo que me interesa es el lado artístico, no me importan los dólares, porque ellos lidian con prototipos y lo que es familiar, van por lo seguro, lo que vende. Y yo nunca caí en eso.
¿Y cómo fue que eligió la actuación en primer lugar? ¿Habiendo empezado tan jovencita lo hizo para satisfacer a sus padres?
Mis padres, los dos eran artistas y muy individuales, bastante progresivos. No tuve la típica familia opresiva, no tenía padres sofocantes.
Son otros los sistemas que me sofocan, como la escuela pública o la seguridad en los aeropuertos, ciertas reglas del gobierno, cosas así.
¿Quiere decir que sigue siendo la misma rebelde de siempre?
Pienso que sí. ¿No se nota? Mi mantra es ser bien chillona y estoy orgullosa de serlo.
¿Esa rebeldía no es bien recibida en Hollywood?
Hay voces frescas en Hollywood como los hermanos Cohen, Paul Thomas Anderon, Alexander Payne.
Pero cuando hablo de la cultura de Hollywood, tampoco quiero tirar abajo a los artistas o gente que trata de entrar en este medio o pretenden hacer algo bueno.
Solo me molesta que la cultura se haya convertido en un negocio.
¿Y la rebeldía no es un buen negocio para el cine?
Hay productores que realmente se juegan. Siempre vamos a tratar de cambiar el sistema. Y cada vez que que se intenta algo nuevo, aunque sea una película mala, al menos hay voluntad.
Lo malo es que el medio es demasiado costoso. Será por eso que hay que empujar siempre hacia adelante. Pero tampoco hablo de todo el mundo en Hollywood, porque tampoco es verdad.
¿Qué más le molesta de Hollywood, para haberlo cambiado por la música?
La cultura de Hollywood y la idea de 'celebridad' y a lo que se están reduciendo. Tampoco quiero quejarme demasiado, pero yo prefiero verme más como artista.
Además de la vuelta a Hollywood, también sorprende que Juliette Lewis hable español.
De verdad. Saludando con un perfecto 'Hola' sin acento, llegó superpuntual para nuestra entrevista en el Hotel Andaz West Hollywood de Sunset Boulevard.
Claro que tampoco se animó a seguir mucho más allá con nuestro idioma, cuando muy tímida nos confesó, también en español 'Hablo muy poquito'.
Al menos nos tomó en cuenta al elegir un título latino como 'Terra incognita' para su último cd de música. 'Es latín, pero está dentro del territorio.
El español es una especie de ‘latín for export’', bromea con su particular sentido del humor, demostrando que eligió la música como un idioma universal para tomarse unas largas 'vacaciones' de Hollywood.
¿Cómo fue que eligió un título en latín para un disco de puro rock en Inglés?
Me gustaba el título 'Terra incognita', porque significa territorio incógnito, sin explorar, porque el rock es un poco mi nuevo placer.
¿Y cómo ve el mundo de la música, hoy, con un medio como MTV que decide el cantante que está de moda?
¿MTV es el Anticristo o algo parecido? Es horrible como entretenimiento juvenil.
¿Hay más quejas también para ese medio?
No me dejes hablar. Me da miedo cada vez que veo MTV. Como el programa de las embarazadas adolescentes. ¿Es broma? Todo lo que hacen es animar cosas así, aunque digan que solo quieren destacarlo como un error.
No puedo creer que pongan la programación que tienen.
Rodeada de un mundo muy poco convencional desde que nació, un 21 de junio de 1973, su madre Glenis Batley era artista gráfica y el padre, Geoffrey Lewis, un actor que apareció en docenas de películas con Clint Eastwood. Juliette ni siquiera recuerda haberlos visto juntos por una sola vez, porque se divorciaron cuando ella tenía dos años.
'A veces, teníamos dinero y otras veces necesitabamos ahorrar, pero jamás me dijeron ‘vas a ser doctora o abogada’. Mis padres me dejaron ser lo que yo quería, en vez de empujarme al abismo.'
Juliette Lewis tenía apenas 12 años cuando recién había empezado su carrera, en la miniserie 'Home fires'. A los 14, creció de golpe, emancipándose de los padres, para poder seguir trabajando sin las limitaciones de horarios que la ley impone a los menores.
Un año después, sin familia, también renunció a los estudios y dejó la escuela secundaria (más tarde, volvió a estudiar para conseguir el tan preciado diploma).
'A los 13, estás en una edad donde una piensa lo que le gustaría ser en el futuro. Está la escuela, sí, pero hay muchísimo tiempo libre' comenta Juliette '¿Qué se supone que tenía que hacer en ese tiempo? Quería ser productiva.
Mis padres me apoyaron en todo cuando quise trabajar ‘¿Estás aburrida Juliette? ¿Qué te gustaría hacer?’ me decían'.
Y se los dijo. Quería irse de casa, mudarse sola, con apenas 14 años, para comprar, con dinero de su propio bolsillo, una casa de dos pisos, en las montañas de Hollywood.
Juliette Lewis fue nada menos que la primer novia famosa del gran rompecorazones de Hollywood, Brad Pitt. Empezaron a salir cuando Juliette apenas tenía 16 años y terminaron viviendo bajo el mismo techo, los siguientes cuatro años, hasta 1993.
Y aunque hoy no estén juntos, dejaron la marca del noviazgo en el cine, con las películas 'Too young to die' y 'Kalifornia'.
Además de Brad Pitt, también estuvo de novia con Leonardo DiCaprio y Adam Sandler, pero asegura que nada pasó con Woody Harrelson o Johnny Depp. 'Sé que me vieron bastante excitada en las escenas que tuve con Woody o con Johnny' agrega entre risas.
'No fue más allá del cine. Nadie vive fabulosas experiencias, en el rodaje de una película. Son solo líneas de un guión. Es como cuando salimos con un persona la primera noche y al final nos besamos, sin sentir nada. Así es, todas lo hicimos alguna vez', añade.
Según la sensacionalista revista 'National Enquirer', en diciembre de 1996 pasó por un programa de rehabilitación para liberarse de una adicción a la cocaína y una fuerte depresión.
En el estado de Florida, el centro de la Iglesia Cientológica le cobró rigurosamente los $20 mil semanales para 'purificarla'. Y como ella misma dice:
'La gente cree que estoy loca, ¿pero que se supone que haga? ¿que busque la inseguridad, sin saber a dónde va mi futuro o darme cuenta que hacer cine es lo más grande que hay para mi?'.
En nuestra entrevista al menos, se la nota mucho más normal, tomando una copa de vino 'porque ayuda'.
Y mientras la música la sigue cautivando con el grupo de rock 'Juliette Lewis & The licks', al menos vuelve al cine con la película 'Whip it', detrás del malvado personaje de una muy buena patinadora de Roller Derby que no quiere que una jovencita como Ellen Page sea mejor que ella.
¿Cómo es realmente cuando las cámaras se apagan? ¿Qué le diría a quienes piensan que intimida tanto como sus personajes de cine?
Ser la mala de la película es lo que más me cuesta, porque intimidar a alguien no existe en mi naturaleza, aunque sé que en algunos círculos parece que intimido a ciertas personas. Pero no sé por que...
¿Y qué la intimidó para volver a Hollywood?
Drew Barrymore, sus inspiraciones, sus influencias. Crecimos con películas para adolescentes como 'My bodyguard' o 'Little darlings' y tantas películas de John Hughes como 'Sixteen candles' y 'Pretty in pink', con temas juveniles y las hormonas, descubriéndonos en las relaciones con la gente.
¿La nominación al Oscar que usted recibió por 'Cabo de miedo', cuando apenas tenía 18 años, también fue intimidante?
¡Hombre! El Oscar fue todo un viaje. Es gracioso porque cuando era joven, a esa edad, yo también era muy cínica, sabía que no podía confiar en esa clase de atención.
Pero al mismo tiempo, en retrospectiva, ahora que soy más grande, cuando escucho que la gente dice que es un honor... seguro, claro que fue un honor.
Ahí estaba yo, nominada por mis propios compañeros, gente más grande que yo, con mucha más experiencia, que le estaban dando valor a mi trabajo. Pero en aquel entonces, mis prioridades eran tan diferentes...
Estaba enamorada [de Brad Pitt] y esa era mi gran prioridad. No entendía demasiado sobre mi arte. No entendía cómo mi propia voz artística podía conseguir tanta atención.
Ahora que lo veo, noto que era bastante natural. Siempre quise ser lo más honesta posible, en cualquier interpretación.
¿Cómo cree que reaccionaría si la volvieran a nominar al Oscar?
No lo sé. Supongo que en aquel entonces no estaba preparada para esa clase de atención. Era muy introvertida.
Hoy sería emocionante si me nominaran. Aunque sea en un personaje grande o pequeño, estoy tratando de ser un poco más audaz, haciendo algo substancial.
Por ejemplo, estoy estrenando otras cintas como 'Betty Anne Waters’ con Hilary Swank, donde me toca un personaje muy duro.
Y también Mark Ruffalo dirigió su primera película ‘Sympathy for Delicious’, conmigo y Orlando Bloom.