Antes de morir, el actor John Wayne pidió que en su epitafio se leyera: Feo, fuerte y formal. Su deseo se cumplió y ha pasado a la historia como uno de los epitafios famosos. Marion Robert Morrison (su nombre real) falleció el 11 de junio de 1979 en Los ángeles por un cáncer de estómago.
El protagonista de películas como Río Grande, El álamo, El Dorado y El último pistolero nació el 26 de mayo de 1907 en Winterset, Iowa, hijo de Clyde Leonard Morrison y Mary Alberta Brown, ambos descendientes de irlandeses. Los primeros años de su vida estuvieron marcados por la pobreza, pero gracias a una beca deportiva logró entrar en la Universidad del Sur de California.
Mientras estudiaba trabajó cerca de los estudios de filmación, en donde se hizo amigo del director John Ford, y logró pequeñas apariciones en sus películas. El primer trabajo de Marion como protagonista fue en La gran jornada (1930), filme en el que se le otorgó su nombre artístico, John Wayne, por un general de la guerra de Independencia de Estados Unidos.
En el imaginario popular, su imagen se asocia con el género Western y con las películas de guerra, aunque actuó en biografías, comedias románticas, dramas policíacos, entre otros.
Además del Óscar por Temple de acero (1969), ganó un Globo de Oro por ese mismo filme y otro por su trayectoria en el cine. También tiene el récord de la mayor cantidad de papeles protagónicos en la historia del cine: 142.
Entre sus anécdotas destaca que le encantaban las novelas de Agatha Christie y que sus dos libros favoritos eran de Arthur Conan Doyle: La compañía blanca y Sir Nigel. Y nunca escondió su ideología de derecha. Se enfrentó a Jane Fonda por su discurso antiguerra de Vietnam y fue un ferviente defensor de Richard Nixon, incluso después del caso Watergate. Entre sus pasatiempos estaba el ajedrez.
| Wayne y Gail Russell en Angel and the Badman (1947).
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