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Huye del infierno llamado ludopatía

  • Actualizado: 13 diciembre 2010 /

Los juegos de azar se convierten en una enfermedad que es imposible controlar. Todo depende de ti para salir de la adicción

    Son personas que van aumentando sus visitas, estancias y apuestas en los casinos; que comienzan a perder dinero destinado a otros gastos; que empeñan, roban y mienten; que sufren, se aíslan y siguen esperanzados en que todo lo recuperarán para saldar sus deudas. “Los ludópatas no tenemos imaginación, todos pasamos exactamente por las mismas etapas”, señala Rita Martínez, ludópata, de 50 años de edad. La diferencia es que el testimonio de Rita, escrito en su diario personal y unas cartas dirigidas a su marido, se convirtió en un libro, “Conciencia cero. El dramático relato de una mujer atrapada en la adicción al juego”. “Empecé a escribir hace nueve años, cuando tenía las crisis de culpa y angustia”, cuenta la madre de tres hijos de 30, 25 y 20 años.

    Su historia

    Un día de verano, cuando sus hijos y su esposo estaban de viaje y su hija mayor estaba ocupada, entró al mundo de las apuestas. “Llegue de pura curiosidad y me fascinó porque era como un microcosmos con gente de todas las edades, clases sociales, colores. Era lo que necesitaba para sentirme acompañada, sentirme parte de algo”, relata. Rita aclara que durante estos 10 años pasó por diferentes fases: la ganadora, la perdedora, la de desesperación y la de la desesperanza, donde los jugadores compulsivos consideran, incluso, la idea del suicidio. Ella lo consideró. “Llegué a decir desde: ‘yo me controlo’, ‘dejo de jugar cuando yo quiera’, ‘no le estoy quitando nada a nadie’, cuenta. “Luego vinieron las mentiras, las mentiras, las mentiras. Hasta que te creas una doble vida”.

    El tratamiento de un ludópata tiene como primer paso “reconocer que se tiene un problema: mientras no se reconozca todo tratamiento que se inicie no servirá de nada si lo hace por otra razón”, aclara Pedronel González Rodríguez, psicólogo familiar y de pareja, de Condominios Médicos Hospital del Valle. Por ejemplo iniciar un tratamiento solo porque el esposo o esposa te obliga a hacerlo, mientras tú no has aceptado ser ludópata. A Rita también la enfermó físicamente. Bajó de peso, sufrió ataques de pánico que le impedían dormir, reflujo y terribles dolores musculares derivados de la tensión y de estar tanto tiempo en la misma postura frente a las maquinitas. “Después descubrí que cuando estás jugando estás apretando la quijada, la mandíbula me llegó a lastimar de una manera espeluznante. Me quedó con las secuelas físicas de por vida”.

    A la ludopatía se le denomina también juego patológico, “es reconocido por primera vez en el año 1980 e incluido por una clasificación de trastornos internacionales de Estados Unidos que se llama DCMP y ellos lo definen como un fracaso crónico y progresivo en la capacidad de resistir los impulsos de jugar a pesar de las consecuencias negativas que el juego comporta para la persona, es decir la persona fracasa de manera reiterada y también lo hace progresivamente, en otras palabras el fracaso se multiplica cada vez más y en sí lo que la persona tiene es incapacidad de resistir los impulsos aun a pesar de que sabe que eso va a traer consecuencias negativas”, explica Pedronel. Y lo más difícil es el proceso de “desintoxicación”. “Fue un proceso muy doloroso que siempre evolucionó, nunca estuvo estático, siempre hubo algo que aprender”, cuenta Rita. “Entendí que dejar de jugar no era complicado, sino crear conciencia de quién era yo y cuál era mi propósito de estancia en esta dimensión”. Su esposo y sus hijos también participaron en la terapia durante una semana, desde las primeras horas de mañana hasta el anochecer. Por su parte, el especialista González señala que las consecuencias de convertirse en un ludópata están en todos los ámbitos, “a nivel de problemas personales, familiares, laborales y a nivel de problemas sociales”.

    Así que si conoces a alguien que padece de este mal o que empieza a caer en estas redes, lo mejor es empezar por señalarle que tiene un problema y que necesita reconocerlo antes de que todo sea mucho más difícil.

    Las etapas

    Fases brindadas por Información de Pathological Gambling. An Addiction Embracing The Nation. Illinois Institute For Addicton Recovery.

    GANADORA. El jugador gana varias veces, Tiene grandes momentos de excitación e incrementa las apuestas.

    PERDEDORA. Pierde lo que había ganado, pide prestado, legal o ilegalmente. Miente a la familia y amigos, se aísla y convierte en irritable. No es capaz de pagar sus deudas. Cree que debe regresar al casino tan pronto sea posible para recuperar sus pérdidas.

    DE DESESPERACIÓN. Aumenta en el tiempo dedicado al juego. Hay remordimiento, se culpa a la familia y amigos por lo que pasa. Pensamientos suicidas, arrestos, divorcios, alcohol y drogas o una crisis emocional.

    DE LA DESESPERANZA. Ha tocado fondo. En este punto la mayoría considera el suicidio y cerca del 20 por ciento lo intenta.

    Bajo la lupa

    1. Los jugadores sociales

    Este tipo de personas juegan por entretenerse y lo hacen por mantenerse ocupados en algo, por distracción y estar en un círculo social conocido, ellos pueden dejar de jugar cuando se lo proponen.

    2. Los jugadores profesionales

    Hacen de los juegos una profesión. El juego es su forma de vida, participan en juegos donde es importante tener habilidades, y estos no se dejan llevar por su pasión sino que apuestan tras realizar sus cálculos.

    3. El jugador patológico
    Este jugador da problemas porque experimenta una pérdida de control, entonces juega ya no por ganar ni por divertirse sino por el impulso que vino de dentro de querer jugar. Este cae en la ludopatía.