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Hoy abre sus puertas Currusté

  • Actualizado: 12 diciembre 2008 /

Autoridades de esta ciudad inaugurarán la primera fase del proyecto Parque arqueológico Currusté.

Este día, autoridades de la Secretaría de Cultura, Artes y Deportes, del Instituto Hondureño de Antropología e Historia, Ihah, y de la Municipalidad de esta ciudad inaugurarán la primera fase del proyecto Parque arqueológico Currusté.

LA PRENSA conversó con el doctor Darío Euraque, actual gerente del Ihah, sobre este importante sitio que será, a partir de hoy, un espacio para que los hondureños aprendan sobre los antiguos habitantes de esta zona.

¿Cómo se siente al consolidarse esta primera etapa de Currusté?

Satisfecho y con ansiedad. Satisfecho porque cualquier ciudadano con una educación básica podrá asombrarse con lo que fue este sitio tan antiguo y tan bello. Eso lo permitirán los paneles informativos que estarán a lo largo del sendero y no necesitará tener conocimientos de arqueología para entender Currusté. Para el próximo año ya tenemos el diseño del centro de visitantes y el compromiso, incluso legal, por parte de la Alcaldía. Estamos a la espera del primer desembolso con el cual se comprometió no sólo el alcalde, sino también la corporación de esta ciudad. Son 2.8 millones de lempiras. También siento satisfacción porque hay un compromiso de seguir colaborando por parte de los investigadores que han trabajado durante dos temporadas en Currusté. Y ansiedad porque nos queda un año en la gerencia del Ihah, y no es mucho tiempo para la otra fase que incluye el centro de visitantes y un museo.

¿Cuál es la diferencia entre Currusté y otros parques?

Pretendemos que el público pueda observar los trabajos de excavación mientras hacen la caminata. La visión es que salgan del centro de visitantes y vean a los arqueólogos trabajando. Por lo general, se va a un parque arqueológico y ve lo restaurado, pero no a los arqueólogos.

Eso sería importante para la educación y para despertar el respeto por el patrimonio nacional...

Claro, eso está conceptualizado en el diseño de los senderos y del centro de visitantes. Éste último tendrá ventanas amplias y se podrá observar hacia afuera y ver a los arqueólogos trabajando en el exterior.

¿Cómo lograr que las personas cambien su actitud sobre este parque y que sepan que no visitan Copán?

La clave es la educación y eso toma tiempo. Pero los paneles están diseñados para provocar una visión arqueológica diferente. Se pretende contrarrestar lo que algunos arqueólogos llaman 'la visión monumental de la arqueología', a lo que están acostumbrados la mayoría de los hondureños. Se piensa en Rosalila, en la Escalinata de los Jeroglíficos o en el Campo de Pelota de Copán Ruinas, y cuando se nos anuncia un parque arqueológico aparece ese paradigma mental. Eso no es correcto y es poco creativo. Los hondureños debemos desarrollar una visión más amplia de lo que fue el mundo antiguo.

¿Cuándo se debería comenzar este proceso de cambiar paradigmas?

Si una escuela prepara una visita tanto a Copán Ruinas como a Currusté, se les puede mostrar a los estudiantes ambos mundos antiguos. Uno es una sociedad pequeña con unas ocho manzanas de tierra y dos plazas principales sencillas dentro de un valle húmedo. El otro, Copán, un mundo del clásico maya, varias plazas enormes y establecido en una altiplanicie. Es un reto por el paradigma que ya tenemos de lo que es un sitio arqueológico.

En Honduras algunos aún dicen, con cierto tono despectivo, que no ganan nada con ir a ver 'esos bultos de tierra'. ¿Por qué es importante Currusté para la historia y para ese concepto de identidad?

Es importante porque parte de la identidad se fundamenta en la historia antigua, de antes de la llegada de los españoles. El problema que tenemos respecto a ese aspecto de la identidad es que hay muy poca investigación sobre los pueblos que fueron la mayoría en la Honduras de hoy. Los ancestros de Currusté, por ejemplo, son los pech, pero como hay poca investigación sobre ellos y los demás grupos étnicos, hay una especia de confusión acerca de quiénes somos porque no lo vemos reflejado en nuestra educación, en los parques arqueológicos o en los museos. Al abrir al público espacios como éste, vamos a identificarnos con ancestros que fueron creativos. Esos 'pocos de tierra' que vemos en Currusté son 'pocos de tierra' porque cubren restos arqueológicos que aún no han sido investigados. Y quienes los diseñaron poseían una inteligencia avanzada.

Currusté, una comunidad que data del 700 al 1000 d.C

En este sitio los arqueólogos han identificado dos plazas, una mayor y otra menor. Se considera que habitaron esta planicie cercana al río Blanco durante tres siglos. Los primeros trabajos de investigación se realizaron en 1978.

La primera etapa del proyecto comprende la inauguración de 780 metros de senderos. Durante la caminata los visitantes podrán conocer todo lo relacionado con Currusté por medio de 18 paneles que contienen información valiosa y accesible para la mayoría.

Para comodidad de quienes hagan el recorrido, se han instalado, estratégicamente, bancas para descansar. Durante 30 años Currusté, que significa 'parte de la semilla de cacao', permaneció en el olvido, pero bajo la actual administración del Ihah, investigadores extranjeros, bajo la dirección de Jeanne Lopiparo, han realizado excavaciones.

La siguiente etapa comprende la construcción de un centro de visitantes y de un pequeño museo donde se exhibirán las piezas arqueológicas encontradas en el lugar. Se espera la inauguración de ambas estructuras para noviembre o diciembre de 2009.

La Embajada de Estados Unidos de América aportó 30 mil dólares para este proyecto.

'La Venus de Currusté'

Uno de los grandes hallazgos que los arqueólogos realizaron en este sitio es la denominada 'Venus de Currusté'. Una figura polícroma de una mujer que, según los especialistas, es un incensario que encontraron enterrado contiguo a unos huesos humanos.

Actualmente está en proceso de restauración en el Museo de Antropología e Historia de San Pedro Sula bajo la responsabilidad de la restauradora Doris Sandoval y David Banegas. La figura de la mujer, la cual se identifica por su torno desnudo, se restaura desde julio de este año. En total, comprende más de cinco mil piezas que deben ser colocadas en su lugar para completar la figura que, según interpretan los expertos, tiene sus brazos hacia atrás y carga un atado de huesos largos.

Para los especialistas esto representa una sorpresa porque se creía que en este sitio sólo había arte monocromo.

En detalle

Los actos de inauguración serán a partir de las 2.00 pm. Currusté se localiza a 4 kilómetros de Cemcol, carretera a Ticamaya, unos cinco minutos en automóvil.

El 16 de diciembre el Ihah anunciará la compra de la primera manzana y media de tierra en el sitio Yarumela, en La Paz. Se pretende construir un centro de visitantes y un taller de cerámica.