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12:32 AM

Hijo independiente, ¿padres felices?

  • Actualizado: 01 julio 2010 /

Si tu hijo/a ha comenzado a ser independiente, es muy probable tener emociones ambivalentes, pues por un lado sientes satisfacción al ver que ya es responsable de sí mismo/a, pero por otro lo extrañas. Estos sentimientos, en ocasiones, generan que los padres en su deseo de estrechar los lazos con sus hijos y seguir en la misma dinámica, los presionen, lo que afecta su relación.

“Un error frecuente es el doble mensaje que algunos padres envían a los hijos, pues les dicen que está bien que vivan solos y tomen sus propias decisiones, pero a la par, realizan comentarios como: ‘la semana pasada solo me marcaste una vez’, o ‘¿por qué no has venido’, y otras frases por el estilo”, explica Jorge Molina, psicólogo. Estos comentarios, añade, generan que el hijo desarrolle sentimientos de culpa, que si no son bien manejados, pueden causar que poco a poco se aleje o que, a pesar de tener su propia casa, permanezca mucho tiempo en el seno paterno, lo que lo hace nuevamente dependiente.

    Si tu hijo/a ha comenzado a ser independiente, es muy probable tener emociones ambivalentes, pues por un lado sientes satisfacción al ver que ya es responsable de sí mismo/a, pero por otro lo extrañas. Estos sentimientos, en ocasiones, generan que los padres en su deseo de estrechar los lazos con sus hijos y seguir en la misma dinámica, los presionen, lo que afecta su relación.
    “Un error frecuente es el doble mensaje que algunos padres envían a los hijos, pues les dicen que está bien que vivan solos y tomen sus propias decisiones, pero a la par, realizan comentarios como: ‘la semana pasada solo me marcaste una vez’, o ‘¿por qué no has venido’, y otras frases por el estilo”, explica Jorge Molina, psicólogo. Estos comentarios, añade, generan que el hijo desarrolle sentimientos de culpa, que si no son bien manejados, pueden causar que poco a poco se aleje o que, a pesar de tener su propia casa, permanezca mucho tiempo en el seno paterno, lo que lo hace nuevamente dependiente.

    Solos, otra vez
    El síndrome del nido vacío es lo que generalmente hay detrás de esta situación, señala Maribel Gutiérrez, pedagoga especialista en familia. “Este se origina por el duelo causado por la partida del hijo, y porque de un día a otro se percatan que no conocen a su pareja, pues durante años los intereses comunes giraron en torno al descendiente”, indica. Por este motivo, las parejas tratan de seguir triangulando la información y colocar nuevamente al hijo entre ambos, pues de esta forma, no tienen que esforzarse por volverse a conocer. Así, lo que es una oportunidad de desarrollo para los padres, en muchas ocasiones se torna doloroso. Asumir que su hijo ya creció y recordar que usted en algún momento también se separó de sus padres, puede ayudarlo a vivir esta nueva etapa con mayor plenitud, coinciden ambos expertos.

    ¿Qué hacer?
    Primero es importante que como pareja vuelvan a reestructurar su dinámica familiar y sus actividades. Es recomendable que se brinden espacios para convivir nuevamente y comenzar a conocerse. Deben emplear estrategias como una comunicación en donde no se den por sobreentendidas las acciones que debe emprender el otro; y negociar las nuevas reglas del juego, comenta Molina. Respecto a cómo mejorar la relación con el hijo que se independizó, los expertos señalan que es necesario evitar reproches que puedan generarle culpa, pues si él no se siente presionado a ir, será posible crear una relación más sana. También se pueden aprovechar las nuevas tecnologías, para estar en contacto por mensajes al celular o las redes sociales. “No es necesario que se vean todos los días, el simple hecho de recibir un mensaje y saber que el otro está pendiente puede ser suficiente. Ahora, también pueden invitarlo a comer o a tomar un café, pero sin presionarlo, lo importante es no invadir su espacio”, concluye Gutiérrez.

    De ida y vuelta

    En esta situación, el hijo también debe considerar:

    • Equilibrar las visitas a sus padres con la nueva etapa que vive.

    • Estar en contacto, ya sea vía telefónica o mensajes.
    • Hacerles sentir a sus padres que, aunque no está físicamente, cuentan con él.

    La experta dice:
    “El síndrome del nido vacío se origina por el duelo causado por la partida del hijo, y porque de un día a otro se percatan que no conocen a su pareja, pues durante años los intereses comunes giraron en torno al descendiente”.

    Maribel Gutiérrez,
    pedagoga especialista en familia.