María Esther Rosa Funes arribó a sus quince años en La Ceiba y sus seres queridos le ofrecieron una alegre velada social en la que brindaron por su dicha y juventud.
Para dar gracias a Dios por su vida se ofició una misa en la iglesia La Guadalupe. El padre Porfirio Ruiz bendijo a la quinceañera por comenzar una nueva etapa de su vida.
Al culminar la ceremonia, la agasajada compartió en una elegante recepción en el salón principal del D’Antoni Golf Club, donde atendieron invitación más de 150 personas que vinieron de distintas partes del país y el extranjero.
Luciendo un vestido en tono azul turquesa María Esther ingresó a la fiesta en compañía de sus padres Karla y Arturo Rosa.
Como es la tradición, se hizo el cambio de zapatilla, se le colocó una corona y un anillo como símbolo de su transición de niña a adolescente y su abuelo Rolando Funes le entregó el último juguete como parte de la finalización de una etapa de su vida.
En la reunión, la anfitriona recibió muchos obsequios de sus compañeros de décimo grado de la escuela bilingüe Santa Teresa y de aquéllos que han compartido desde que nació en el seno de los esposos Rosa Funes.
Alegre ambiente musical imperó en la recepción hasta el amanecer, en medio de júbilo desbordante.