Nota de la Redacción: A pesar que este material está previamente editado, es recomendado sólo para adultos.
Pregunta: Mi esposo tiene un problema de eyaculación muy rápida que nos está trayendo muchos problemas en la intimidad. Él se siente avergonzado, y yo no logro satisfacerme. ¿Existe alguna manera para prevenir que esto suceda?
Respuesta: La falta de control eyaculatorio es una de las dificultades sexuales que más comúnmente afecta a los hombres. Generalmente es definida como la inhabilidad de retrasar la eyaculación al momento mutuamente deseado por la pareja.
La definición en sí de qué se considera 'precoz' es muy subjetiva y abarcativa, pues en ciertos casos los hombres no logran siquiera penetrar a su pareja a consecuencia de eyaculaciones rápidas, mientras que en otros pueden penetrar y mantenerse por cierto lapso de tiempo sin llegar al momento más deseado.
Por lo tanto, lo que la califica es la conformidad, o no, que el hombre y su compañera tienen con el tiempo que dura la erección sin darse el proceso eyaculatorio, lo cual varía de una persona a otra.
Es importante destacar que la insatisfacción de la pareja no debe ser necesariamente asociada con una eyaculación anticipada.
La mayor parte de las mujeres que se sienten insatisfechas luego de una eyaculación 'rápida' lo están porque una vez se da la eyaculación, la relación sexual termina.
¿Quién dijo que la intimidad sexual debe concluir con la eyaculación masculina? ¿Por qué no continuar con otros juegos y otros tipos de estimulación que sí satisfagan a la pareja?
De continuarse la relación sexual después de la eyaculación, sin que necesariamente sea penetrativa, en muchos casos se evitarían las insatisfacciones.
El control eyaculatorio, o la falta del mismo, suele ser entendido como un fenómeno psicológico más que uno de índole física u orgánica.
La ansiedad sexual, por ejemplo, es uno de los factores que más se ve asociado a la falta de control eyaculatorio.
Una vez se hayan descartado posibles causas farmacológicas o biológicas, el control eyaculatorio debe ser trabajado de la mano de un sexólogo certificado o psicólogo clínico que se especialice en temas de sexualidad. Para contestar tu pregunta de la manera más simple: sí, hay varias cosas que podrás intentar junto con tu esposo para manejar el problema de eyaculación precoz en sus relaciones íntimas.
Existe una técnica en la que se aprieta justo debajo del glande del miembro por unos cuatro segundos aproximadamente, con dos dedos sobre el frenillo y el pulgar sobre la parte superior.
Este apretoncito se practica cuando el hombre siente que se está acercando a su punto de inevitabilidad eyaculatoria.
De igual manera, esta técnica puede ser utilizada apretando firmemente sobre la base del órgano viril cada vez que se interrumpe la estimulación al mismo, o presionando sobre su perineo.
De manera similar, se utilizan ejercicios de masturbación en los que se puede regular la estimulación directa que recibe el miembro, deteniéndose y recomenzando la estimulación varias veces para prolongar el tiempo previo a la eyaculación.
Por otra parte, aprender a controlar los músculos pubocoxígeos suele ser de gran utilidad, ya que existe una relación directa entre el buen tono muscular de este músculo y el control orgásmico tanto del hombre como de la mujer.
Cada vez que tu esposo sienta el deseo de eyacular, debe contraer el músculo y respirar profundamente, bajando así el nivel de su excitación.
La respiración también es clave, ya que mientras más acelerada sea, más rápido se alcanzará el clímax eyaculatorio.
Por lo tanto, se recomiendan ejercicios de relajación basados en la respiración lenta y profunda para entonces incorporar la buena respiración a las otras técnicas y lograr resultados óptimos.
¡A practicar se ha dicho!