30/03/2026
01:34 PM

¿Eres una shopaholic?

Entre los grandes placeres de la vida, ir de shopping se anota entre los primeros tres lugares. Pero en ocasiones los gustos se convierten en adicciones y toda adicción es una enfermedad. Un procedimiento tan sencillo como ir de compras se puede convertir en todo un problema si tu vida gira entorno a las compras, el gastar y por supuesto deslizar con gran astucia la tarjeta de crédito o débito.

    Entre los grandes placeres de la vida, ir de shopping se anota entre los primeros tres lugares. Pero en ocasiones los gustos se convierten en adicciones y toda adicción es una enfermedad. Un procedimiento tan sencillo como ir de compras se puede convertir en todo un problema si tu vida gira entorno a las compras, el gastar y por supuesto deslizar con gran astucia la tarjeta de crédito o débito.
    En esta ocasión te contamos cómo identificar si eres una “shopaholic” y cómo tratar este trastorno que además de dañar tus finanzas, es una señal de un padecimiento emocional.

    ¿Qué es una “shopaholic”?
    El trastorno de compras compulsivas o impulsivas, también denominado trastorno de adquisición anormal, consiste en un impulso irresistible de adquirir de forma repetida objetos innecesarios, incluso a elevado precio, y no es un fenómeno exclusivo de fechas como en Navidad o en época de ofertas. Es una verdadera adicción psicológica que si bien en su máxima expresión afecta a poca gente, es más común de lo que pudiera pensarse. Es la consecuencia de un acto irreprimible del que después uno se arrepiente, porque se adquieren cosas poco útiles o se gasta más de lo que se puede. Al comprar se siente felicidad pero luego se siente culpa.

    Sus verdaderas causas

    Aunque en nuestra sociedad actual comprar por el placer de comprar es algo habitual, se desconoce la causa del trastorno. Según teorías psicológicas, están involucradas la baja autoestima, la ansiedad y la necesidad de disminuir el estrés.

    Como factor influyente se ha descrito, además, junto con una personalidad alterada con rasgos de impulsividad e inmadurez, la presencia constante en la sociedad actual de valores que incitan al consumo.
    Se puede asociar con otros trastornos del control de los impulsos (como cleptomanía, ludopatía…), trastornos del estado de ánimo, trastornos de la conducta alimentaria y trastornos obsesivo-compulsivos.

    Abordaje y tratamiento

    Además del control de los propios impulsos y de buscar conductas alternativas, hay otras medidas cuya puesta en práctica puede reducir el uso de la tarjeta de crédito. Constituye una ayuda, por ejemplo, la elaboración de un presupuesto previo en el que se limite el gasto que se puede realizar sin poner en peligro la economía doméstica o distinguir, entre las compras, las que están justificadas y las que no lo están.

    Además, al ir de compras conviene llevar una lista de los artículos que se quieren adquirir y se recomienda evitar comprar en momentos de euforia o desánimo, ya que determinadas situaciones psicológicas favorecen la compra irracional.

    También es importante ser consciente de que la reducción en el precio de algunos productos no conlleva la reducción en el precio de todos; por tanto, no hay que dejarse llevar por las tentaciones, hay que controlar lo que se gasta, y no sentir vergüenza por salir sin comprar nada.

    La mayoría de las veces se debe simplemente a hábitos que han sido aprendidos, y que también se pueden aprender a modificar para poder vivir de una manera que permita gastar el dinero de una forma sensata. Así se disfrutará más y mejor con las compras realizadas.
    Las posibilidades de tratamiento y prevención son diversas y todas pasan por la identificación del problema, la consideración correcta del mismo (es un trastorno psicológico, no un vicio) y la remisión a los dispositivos especializados.

    Cómo afrontar la adicción

    La terapia de la compra compulsiva es difícil. La terapia farmacológica incluye antidepresivos, antimaniácos, ansiolíticos y antipsicóticos para tratar la patología asociada que, como hemos comentado, es frecuente en estos casos.

    Además del tratamiento específico de la posible sintomatología acompañante, el trastorno por compras impulsivas no difiere en su abordaje del resto de los trastornos de la impulsividad, por lo que los mejores resultados, también en este caso, se obtienen con la combinación de la medicación antidepresiva serotoninérgica (inhibidores selectivos de la captación de serotonina) para limitar la conducta compulsiva.

    Un procedimiento que se utiliza para algunos casos es la llamada “terapia de inundación”, que se realiza en las terapias de grupo con personas que tienen una gran adicción a pasar largas horas en los centros comerciales.

    Consiste en una exposición intensa y prolongada ante los estímulos, impidiendo la respuesta que se quiere evitar (las compras compulsivas): el grupo permanece todo un día paseando por las distintas plantas de unos grandes almacenes sin comprar nada.

    Al cabo de unas horas, nace un deseo de salir del centro y una reacción de rechazo que evita cualquier deseo de volver a entrar en el mismo. Esta estrategia de inundación se aplica siempre con un asesoramiento psicológico.

    En fin, lo más importante que debes hacer antes de acudir a un psicólogo es identificar la afección para evitar que se haga en un verdadero trastorno que puede afectar tu economía y la de los demás integrantes de tu familia.

    Cómo tratarlo

    No dejes las compras para último momento. Esto ocasiona que compras de más, mal y más caro y no quedas satisfecha.

    Haz números. Mira tus cuentas, haz un presupuesto y verás que comprar en exceso no resuelve tus problemas, más bien los aumenta.

    Terapia Introspectiva y los grupos de autoayuda. Son beneficiosos para algunos afectados, identificas el por qué de tu ansia de comprar y ves que el problema es otro y lo haces a través de las compras.
    Ayuda psicológica. Si a tus ansias de comprar no hay manera de frenarlas busca ayuda psicológicas.