El primer Día de las Américas se celebró el 14 de abril de 1931, para conmemorar la fundación de la Unión de las Repúblicas Americanas, llamada a partir de 1910 Unión Panamericana y, a partir de 1948, Organización de los Estados Americanos, OEA.
Así que los antecedentes de esta organización de naciones que ahora conocemos como OEA se remonta a la Primera Conferencia Internacional Americana celebrada el 14 de abril de 1890 en Washington y que dio origen a la Unión Internacional de las Repúblicas Americanas.
Otra fecha importante para este organismo que aglutina a las naciones americanas es el 30 de abril de 1948, cuando 21 naciones del hemisferio, entre ellas Honduras, suscribieron la Carta de la OEA, en la que afirmaron su compromiso con los objetivos comunes y su respeto por la soberanía de cada nación. Y el Himno de las Américas menciona los 21 miembros originales que firmaron esa carta en 1948 en Bogotá, Colombia. Sin embargo, desde el 5 de julio de 2009 Honduras está excluida de participar en la OEA.
Ideas de Bolívar
En la actualidad el Día de las Américas se ha convertido en un simple feriado nacional, desligado totalmente de su contexto histórico.
Los antecedentes mencionan a Simón Bolívar, uno de los precursores de la unión de las naciones del hemisferio porque en 1826 convocó al Congreso de Panamá con la idea de crear una confederación de países. Pero la idea de Bolívar encontró resistencia en muchos sectores y las tensiones internas entre estados hizo fracasar el ambicioso proyecto de integración.
Sueño de un hondureño
Y aunque pocas veces citado, uno de los documentos más importantes de la historia de Honduras se titula “Soñaba el abad de San Pedro y yo también sé soñar”, escrito por José Cecilio del Valle en 1822.
En ese texto relativamente corto el hondureño expone ideas que todavía en el siglo XXI siguen vigentes. Además analiza problemas que aún son la causa para la débil unidad de las naciones americanas.
Valle escribió: “No marchó la América con el plan que exigía la magnitud de su causa. Lo que hace derramar más lágrimas, lo que penetra más la sensibilidad, lo que más horroriza a la naturaleza en lo que vio en los países más hermoseados por ella. Sangre y revoluciones son los sucesos que refiere la historia; muerte y horrores son los hechos de sus anales”.
José Cecilio del Valle soñaba con un congreso americano “no visto jamás en los siglos”. Uno de los frutos es que “se estrecharían las relaciones de los americanos unidos por el lazo grande de un Congreso común: aprenderían a identificar sus intereses; y formarían a la letra una sola y grande familia”.
Himno de las Américas (R. Sciamarella)
Un canto de amistad, de buena vecindad,
unidos nos tendrá eternamente.
Por nuestra libertad, por nuestra lealtad
debemos de vivir gloriosamente.
Un símbolo de paz alumbrará el vivir
de todo el continente americano.
Fuerza de optimismo, fuerza de la hermandad
será este canto de buena vecindad.
Argentina, Brasil y Bolivia,
Colombia, Chile y Ecuador,
Uruguay, Paraguay, Venezuela,
Guatemala y El Salvador,
Costa Rica, Haití y Nicaragua,
Honduras y Panamá,
Norteamérica, México y Perú,
Cuba y Canadá:
¡Son hermanos soberanos de la libertad!
¡Son hermanos soberanos de la libertad!