02/01/2026
12:32 AM

El sueño de Rubén Berríos

Uno de los mayores cultores de la literatura infantil de Honduras, el escritor Rubén Berríos, falleció el 25 de abril, fecha en que la carrera de Letras de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, Unah, le haría un reconocimiento por su aporte a la literatura nacional.

Uno de los mayores cultores de la literatura infantil de Honduras, el escritor Rubén Berríos, falleció el 25 de abril, fecha en que la carrera de Letras de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, Unah, le haría un reconocimiento por su aporte a la literatura nacional.

El escritor de “Niños de país hondo o pájaros dormidos sobre la arena”, con el cual fue finalista en el certamen Casa de las Américas en la rama de literatura infantil y juvenil en 1992, sufrió complicaciones en su sistema respiratorio y ahora descansa junto a su esposa Carmen, en Catacamas, Olancho; donde él pidió ser sepultado.

Su última presentación públicas en esta ciudad ocurrió en junio de 2006 en el Centro Cultural Sampedrano, CCS, como invitado del espacio cultural CriticArte. En esa oportunidad presentó su libro “Cuerpo de juguete”.

Aporte

Para el escritor Armando García, “Honduras pierde uno de los cultores principales de la literatura infantil. Es una pérdida enorme como literato, profesor de la universidad y como investigador de la oralidad de las etnias de Honduras”.

Rubén nació en la localidad bananera conocida como Tibombo. Sus estudios de secundaria los realizó en el instituto Patria de La Lima y luego se trasladó a la capital hondureña donde cursó estudios en la Escuela Superior del Profesorado.

Se graduó de licenciado en filosofía y letras, con especialidad en literatura, en la universidad Xaveriana de Bogotá, Colombia.

A su retorno de sudamérica, en 1977, participó en la fundación de la carrera de letras de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, Unah, y laboró como profesor en ese departamento.

En 1995 obtuvo el premio Unicef a la comunicación en la modalidad de “Productor de mensajes por medios alternativos”.

Con la creación de poesía y cuento obtuvo varias satisfacciones a nivel internacional, donde su trabajo ha recibido reconocimientos, entre ellos, ser traducido al francés, formar parte de antologías de literatura infantil en el extranjero, finalista en el premio Casa de las Américas en la rama de literatura infantil y juvenil o publicar bajo el patrocinio de la Unesco.

Sensibilidad

Sus textos muchas veces los ilustró con dibujos elaborados por los niños a quienes les impartía talleres, y para quienes siempre escribió.

En la contraportada de su libro “El caracol de cristal”, incluye una carta de una niña de siete años de edad llamada Carolina, ella escribe: “en un pequeño país como el nuestro existía un señor con alma de niño, corazón de cristal y una sonrisa tan grande como el rumor del mar... Rubén es un gran escritor y un gran amigo para todos los niños”.

De su pluma

“El caracol de cristal”, “La espiga ceremonial”, “Canción de mar y de canela”, “Era un niño y un mar”, Cuerpo de juguete”, “El avión de papel”, “País de rayuelas”.