Un diminuto rectángulo sobrepuesto sobre los terrenos del Sáhara podría ser la solución más eficaz para poner en marcha el audaz plan de reducción de las emisiones de dióxido carbono, CO2, en Europa, usando el poder del sol desértico.
'Se requiere tan sólo de la captura del 0.3% de la luz que cae sobre el Sáhara y los desiertos de Oriente Medio para satisfacer las necesidades de energía de toda Europa', dice Arnulf Jaeger-Walden del Instituto para la Energía de la Comisión Europea.