08/02/2026
09:21 PM

EL oficio del tenor

José Carreras cumplió 50 años de su debut en el Liceo con el papel del niño Trujumán en 'El retablo de Maese Pedro' que dirigió Iturbi.

José Carreras cumplió 50 años de su debut en el Liceo con el papel del niño Trujumán en 'El retablo de Maese Pedro' que dirigió Iturbi.

De Hollywood a la televisión, la trayectoria del artista encierra una máxima: que la inspiración le llegue trabajando.

Pero Carreras no lo celebra ahora. Lo hará el 17 de junio con un recital. En paralelo, el Liceo organiza una exposición sobre la prodigiosa trayectoria del tenor y sobre su relación con la casa.

'El cine, el fútbol, los discos, todo eso llenaba de mitos mi universo. Eran mitos distantes, inalcanzables, para soñar con ellos. Y por azar, con apenas 11 años, yo entraba en contacto con todo eso por la vía de José Iturbi. No me lo podía creer'.

Aquel niño Trujumán que apareció en el escenario hace medio siglo fue una gozosa revelación. Recordar esos inicios no es para Carreras un acto conmemorativo, sino reivindicativo de lo que él entiende que es el oficio de tenor. Una reivindicación que hace desde la mejor y más convincente actitud: trabajando.

Virtudes

La voz de Carreras es de las que enamoran al instante. La belleza del timbre, la efusividad lírica, la nobleza del fraseo, la musicalidad y la generosa entrega en el escenario son cualidades que el famoso tenor pone al servicio de un canto de desbordante expresividad.

¿Su mayor virtud? Quizá el secreto de Carreras, y en esto se asemeja mucho a su admirado Giuseppe Di Stefano, es la humanidad que transmite a través de la voz. Un ser humano que canta. Nunca ha sido un tenor de agudos espectaculares; tampoco ha engañado a nadie haciéndose pasar por tenor dramático: siempre ha sido un tenor lírico, con capacidad para cantar cierto repertorio lírico-spinto.

Inició su carrera en 1973 con una poco conocida ópera bufa de Rossini, La pietra del paragone que pasó bastante inadvertida. Desde entonces, los estudios de grabación han sido como su segunda casa. Le encantan los discos, colecciona grabaciones piratas de sus cantantes preferidos y, como profesional, se siente cómodo frente a los micrófonos, que captan bien la emotividad y calidez de su voz.

La ópera domina una discografía oficial con más de cuarenta títulos. Hay que sumar docenas de títulos editados a partir de transmisiones radiofónicas o grabaciones privadas.

Carreras ha tenido como compañeras de reparto a las mejores sopranos del mundo.