El escritor colombiano Gabriel García Márquez, Nobel de Literatura en 1982, nació en Aracataca, un mísero y perdido pueblo de la costa norte de Colombia que inspiró buena parte de su obra e inmortaliza en su novela emblemática “Cien años de soledad”, cumplió el martes ochenta años.
Para García Márquez el 2007 no es sólo el año en que se convierte en octogenario; también es el de las cuarenta décadas de haber publicado la historia del coronel Aureliano Buendía atrapada mágicamente en “Cien años de soledad”.
Se suma a estos dos eventos haber recibido el máximo galardón universal de las letras y sesenta años de inicio de su prolífera producción literaria con la publicación de su primer cuento, “La tercera resignación”.
Para los amigos
“La verdad yo escribo simplemente porque me gusta contarles cosas a mis amigos”, declaró en 1968 en una entrevista García Márquez.
Con 22 obras publicadas, la última de ellas en 2004, “Memoria de mis putas tristes”, afirmó en 1967: “Me parece que se necesita una enorme irresponsabilidad para ser escritor”.
Esa “irresponsabilidad”, que le ha permitido vender 32 millones de copias de “Cien años de soledad”, será reconocida por las academias de la lengua española con una edición de un millón de ejemplares de esa novela.
El autor arribará a esa ciudad durante el Congreso Internacional del Español, que se celebrará entre el 26 y 29 de marzo.
El escritor, que se ha definido a sí mismo simplemente como “uno de los dieciséis hijos del telegrafista de Aracataca”, es el primogénito del matrimonio de Gabriel Eligio García y Luisa Santiaga Márquez y actualmente es una de las figuras literarias influyentes del mundo.
Homenajes
En Madrid, España, políticos, artistas y periodistas le rindieron un homenaje con la lectura ininterrumpida de su novela cumbre.
“García Márquez es un regalo del cielo”, sintetizó Harold Gramatges, vicepresidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, donde se iniciará un ciclo de películas en honor al Nobel.
En Italia se anunció la puesta en escena de su monólogo “Diatriba de amor contra un hombre sentado”.
En su país natal, el gobierno anunció la reconstrucción de la casa en la que vivió en Aracataca, como punto de partida de la celebración del año García Márquez.
En ese histórico balneario se encuentran reunidos desde el pasado lunes los directores que llevaron a la pantalla grande algunas de sus obras, en el marco del 47 festival de cine de Cartagena, que además realizó el fin de semana una maratón con todos esos filmes y los documentales referidos al escritor.
El cortejo del novelista con el cine data de la década de los años 50 y logró su mayor concreción en 1986, cuando fundó la Escuela Internacional de Cine y Televisión, en San Antonio de los Baños, Cuba.
El amigo de Castro
La isla caribeña comunista es frecuentemente visitada por García Márquez, no sólo por el vínculo con la escuela, sino por su amistad y afinidad ideológica con Castro.
“Creo que tarde o temprano el mundo será socialista, quiero que sea y cuando más pronto, mejor”, declaró García Márquez en 1968.
Sus convicciones, pese a su renuencia a que sea utilizado políticamente, lo llevaron a colaborar en la sombra con el proceso de paz que permitió a principios de los años noventa desmovilizar a la guerrilla colombiana del M-19.
Iniciado en el mundo de las letras como reportero tras abandonar sus estudios de abogacía en la estatal Universidad Nacional de Bogotá, García Márquez asegura que nunca dejó ese oficio periodístico.
Periodismo y literatura
En los pasillos y los aledaños de la Universidad, por las aulas iba poco, se frustró un abogado, pero se creó un periodista.
El debut en las páginas de los diarios se produjo el 21 de mayo de 1948 en El Universal de Cartagena, con un texto más literario que informativo que ni siquiera llevaba título y que comenzaba así, con esa primera persona tan infrecuente en la prensa: “Los habitantes de la ciudad nos habíamos acostumbrado a la garganta metálica que anunciaba el toque de queda”.
Varios de sus reportajes se han convertido en parte integral de su obra, como ocurrió en 1996 cuando publicó la extensa crónica periodística “Noticia de un secuestro”.
Su sensibilidad periodística al narrar es para algunos analistas el sello de identidad de su obra, como manifestó el recientemente fallecido Ryszard Kapuscinki.
“Aunque tengo una enorme admiración por sus novelas, personalmente considero que la grandeza de García Márquez estriba en sus reportajes”, escribió en 2002 el periodista polaco.
Frases
“Lo más importante que aprendí a hacer después de los cuarenta años fue a decir no cuando es no”.
“La peor forma de extrañar a alguien es estar sentado a su lado y saber que nunca lo podrás tener”.
“El secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad”.