Mario Moreno “Cantinflas” fue “el mil usos del cine mexicano”, lo mismo como barrendero, conserje, policía, bombero, diputado, médico, padrecito, pero en suma un actor capaz de convocar a la risa a través de un humor singular, poblado de abundante lenguaje que no conducía a nada.
Sin duda, “Cantinflas” es unos de los actores cómicos más importantes que ha conocido el cine mexicano, y pertenece a esa estirpe de los inolvidables, pues sus películas no pierden la vigencia y la gracia del “peladito”, personaje que lo inmortalizó en 50 películas con su gabardina, un pedazo de trapo que se ponía en el hombro.
A 14 años de su muerte, resulta indispensable recordar a un hombre con un talento natural para la comedia, el mismo que fue bailarín, boxeador y cómico de carpa, el mismo que nació el 12 de agosto de 1911 en la colonia Santa María la Redonda y que supo entender y decantar a través de sus películas, obras de teatro y programas de teatro el sentir popular, por lo que hoy viernes se oficiará una misa en la Basílica de Guadalupe.
Gran legado
Fue gran improvisador, un maestro de la retórica, del hablar mucho sin decir nada; un artífice de la evasión y la picardía, pero también un ser de extracción humilde que antes que soñar con los reflectores del espectáculo, quiso ser médico, y de hecho se matriculó en la Unam, pero la vena artística siempre se le impuso.
Aunque era impredecible frente a las cámaras, siempre articulando algún comentario, frase o comentario que robaba sonrisas, se dice que en su vida privada era introvertido y solitario, pero también fue un hombre combativo; incluso llegó a estar en la Asociación Nacional de Actores, junto con Jorge Negrete, para luchar por su gremio.
Ahí está el detalle , Águila o sol y ¡A volar joven! son algunas de las cintas que forman parte de su legado cinematográfico, condensando en 50 cortos y largometrajes que integran su carrera, incluidas dos películas que filmó en EUA: La vuelta al mundo en 80 días y Pepe, que le dieron renombre internacional.
“Cantinflas” supo capitalizar su talento y llevarlo por Hispanoamérica y convertirse en un referente obligado de la cultura popular, incluida también la exitosa serie animada de Cantinflas show, basta recordar que palabras como cantinflada, cantinflear y cantinflesco han sido integradas a la Real Academia de la Lengua. Además, qué mayor elogio le brindó Charles Chaplin, al reconocer a Cantinflas como “el hombre más cómico del mundo”.
Con su peculiar lenguaje, su pantalón caído, su pequeño bigote y su sombrero de medio lado, Moreno conquistó públicos fuera de las fronteras mexicanas
Como actor, filmó más de 50 películas y escribió seis de ellas: “El ministro y yo”, “El profe”, “Por mis pistolas”, “Su excelencia”, “El bombero atómico” y “Si yo fuera diputado”.
El impacto de su personaje fue tal que la Real Academia Española adoptó el término “cantinflear” para definir a una persona que habla de forma incongruente y a borbotones sin decir nada o que actúa de forma disparatada.
Disputa
Por años, su hijo adoptivo Mario Moreno Ivanona y su sobrino Eduardo Moreno Laparade han reclamando por separado ser herederos únicos del patrimonio
del actor.