Sin duda es la boda del año en Inglaterra. Como un auténtico cuento de hadas fue el enlace protagonizado por Lord Frederick Windsor, hijo de los príncipes de Kent, y su prometida, Sophie Winkleman.
Buena parte de la nobleza británica fue testigo de la unión del sobrino de la reina Isabel II y de una de las actrices más prometedoras de su país.
Con 31 años él y 29 ella se dieron el “sí, quiero” en la Capilla Real del Palacio de Justica de Hampton.
Unos 350 invitados presenciaron el gran momento. Sophie llegó a la iglesia en un impresionante Rolls Royce junto a su padre y padrino, Barry Winckleman.
En cuanto descendió del automóvil se descubrió el secreto mejor guardado. El traje de la novia, de corte clásico y valorado casi en seis mil euros. El modelo era un diseño de la rusa Anna-Roza Bistroff, una de las preferidas de su suegra. Para su elaboración se empleó seda duquesa y tafetán y su confección tardó casi dos meses.