29/03/2026
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'Banderas, ése es Antonio Banderas”: Entrevista

  • Actualizado: 08 abril 2009 /

Es el primer español nominado tres veces a un Globo de Oro, a un Emmy y también a un premio Tony. “Pero tampoco estoy todo el día pensando ‘Yo fui el primero’, porque es ridículo”, dice

En un mundo repleto de códigos, tratamos de averiguar aquéllos que conducen el propio éxito de Antonio Banderas, aprovechando que el título de su nueva película lleva justamente ese mismo título: “The Code”.

En una entrevista exclusiva, en la privacidad de una suite especialmente reservada en el tercer piso del Beverly Hilton Hotel, lo conseguimos.

¿La fama tiene sus códigos?

Creo que sí. Tuve mucha suerte en mi carrera, porque la fama no me vino de sopetón. Empecé a hacer teatro en Málaga, me marché a Madrid y comencé haciendo papeles muy pequeños. Eso te da la oportunidad de ir viendo todas las grandezas y miserias que existen en tu profesión. Y, cuando te toca a ti, de alguna manera ya te has curado, de no creerte nunca que lo que se te haya otorgado. Y lo que se aprende rápido de los códigos de la fama es que en la vida de un artista, en cualquier orden, fluctúa. Va siempre dando ondas. Hay momentos brillantes, momentos de reflexión, depresivos, momentos dónde vuelves a brillar. Eso es lo que me ha ocurrido a mí.

¿Como padre cuáles son tus códigos?

Son más complejos. Estuve casado en una primera ocasión, pero no tuve hijos. Y en segundas nupcias, resulta que tuve tres de un tirón, y algunos de ellos ya con cierta edad, porque Alexander tenía nueve años, Dakota, seis y mi Stella nació al poco tiempo. Entonces tuve que ponerme las pilas, porque los niños son sinceros en las relaciones humanas y te sueltan las cosas así, en la cara, sin ningún tipo de hipocresía. Por lo tanto, nuestro código era el código de la honestidad, me hizo repensar todos los principios que yo mismo tenía sobre la vida porque tenía que transmitirlos.

¿Y los códigos como esposo?

En esos códigos (del amor), yo prefiero no pensar demasiado, simplemente dejarme llevar por el corazón, por lo que uno siente. De momento, en el caso de Melanie, no me equivoco. Nos han llevado a sitios muy bellos, muy bonitos durante éstos ya catorce años.

Más allá de la fama, ¿cuáles son los códigos del éxito en tu trabajo?

Para mí es no supeditarlo sólo a la carrera, sin decir: “No, no voy a hacer este personaje ¿Qué van a pensar mis fans? Si he hecho un personaje de un héroe, ahora no puedo interpretar al personaje de un anti-héroe”. Deseché completamente el concepto “carrera”, para dedicarme, simplemente, a ser un cómico, que es lo que soy en mi vida. Veo muchos actores que se dan la importancia de jefes de Estado, que viajan con guardaespaldas como si los fuera a atacar alguien. Y digo: “¿Pero quién te va a atacar, aquí en Los Ángeles, en una fiesta privada?”.

“The code” se promociona con el lema “Nunca confíes en un ladrón”, ¿eres muy desconfiado?

No. Algunos de mis males, probablemente hayan venido por un exceso de confianza, en algunos momentos de mi vida.

¿En quién desconfiarías?

Te iba a decir en los políticos, pero es una respuesta tan manida que le voy a conceder, incluso, un ápice de confianza a los políticos, porque los pobres ya están demasiado machacados.
¿Cómo logras mantener la confianza en un mundo tan desconfiado como Hollywood?

Una de las cosas que he tratado de recuperar en estos veinte años, desde que llegué a Hollywood es recuperarme a mí, poder moverme en la calle con tranquilidad, como una persona normal.

¿Y qué normalidad te priva la fama? ¿Vas al supermercado, por ejemplo?

Depende, depende dónde esté. Aquí es mucha más suave, o en Nueva York también. De vez en cuando, una persona que otra se te acerca, te pide una foto o un autógrafo y, nunca he tenido problemas en darlo. Me parece que se gasta mucho más energía rechazando, repitiendo que no y que no, en lugar de decir “venga, cómo no” y ya. La fama, a veces, se reduce a un rumor que viaja a unos tres o cuatro metros detrás tuyo. Cuando escucho decir por lo bajo: “Banderas, ése es Banderas...”, pero también se produce una pérdida de la intimidad, se pierden ciertas cosas. Por ejemplo, en mi ciudad a la que yo amo, en Málaga, no me puedo mover con total libertad. No le he podido enseñar a mi mujer, Melanie, ningún sitio por el cual yo he andado cuando era niño, como la escuela dónde yo estuve, porque vas con un gorro de gente...

¿Cómo tomas el título de símbolo sexual?

Con bastante sentido del humor.

¿Pero alimenta el ego?

No, porque el ser símbolo sexual no es algo que se consiga con trabajo. Te viene por naturaleza.

¿Qué opina Melanie Griffith?

Tampoco se lo toma en serio, siempre se ha reído de eso y por lo que me cuenta, ella también había sido considerada símbolo sexual en los 80s, hasta mediados de los 90s.

¿Melanie se puede sentar tranquila a ver una escena romántica subida de tono como en “The Code”?

Perfectamente.

¿Te elogia en esas mismas escenas si las ven juntos?

No... me puede pegar un codazo, pero bromeando.

¿Qué te parece si buscamos los diez mejores códigos de Antonio?

Vale

¿La mejor película de todos los tiempos, sin Antonio Banderas?

Ahí tengo un problema porque me gusta mucho “Sed de mal”, “Ciudadano Kane” y también “Los magníficos Ambersons”. Cualquier cosa que haya tocado Orson Wells me gusta. Digamos “Ciudadano Kane” para no salirnos del plano.

¿La mejor película de todos los tiempos, con Antonio Banderas?

“Átame”.

¿La mejor pareja con quien hayas trabajado?

Tengo que decir que es mi mujer, ¿no? Porque si no, no me hubiera casado con ella.

¿La mejor escena que filmó?

Puede que no haya estado en la mejor película... Hay una escena magnífica, que a mí me encanta en “Pecado original” con Thomas James, en un bar de prostitutas donde yo estoy borracho.

¿La mejor pelea que ha tenido en el cine?

En “Play It to the Bone”, boxeando con Woody Harrelson.
¿El mejor beso dado en cine?

A Salma Hayek en “Desperado”.

¿El mejor momento de tu vida que te dio el cine?

Probablemente, mi primera nominación a un Globo de Oro.

¿El mejor final que hayas tenido en cine?

El final de “Átame” cantando con Victoria Abril y Loles León en el coche.

¿Y la mejor frase que hayas dicho en cine?

En “Play It to the Bone”. Había una escena en la que Woody Harrelson me preguntaba: “Qué habéis hecho vosotros los españoles aquí por los americanos?”, y yo le contesté: “¡Hombre, os descubrimos!”.