Cada vez que se comienza un nuevo año tenemos la tendencia de establecer nuevas metas o retomar aquellas que no pudimos alcanzar el año anterior.
Muchos de esos objetivos giran dentro del entorno laboral, para poder obtener un mejor puesto, ascenso laboral o ser considerado para un aumento salarial. Una persona sin objetivos o metas se convierte en alguien aburrido y monótono, las metas son herramientas que nos permiten lograr lo que deseamos y a su vez tener una vida con éxito cuando llegamos a alcanzarlas.
¿Cómo lograrlo?
Primero, renueve su mente, no piense que no puede realizar lo que se propone, que es un fracasado, que no es importante en su trabajo, debe derrotar a esos enemigos internos. Si desde luego lo emplearon es porque es necesario y muchas veces puede llegar a ser indispensable para la compañía. Eso dependerá de su actitud y comportamiento.
Si fracasó anteriormente con sus metas analice qué pasó, y tómelo como una experiencia que le ayudará a no cometer los mismos errores. Cumpla primero con sus metas o asignaciones individuales dentro del trabajo para que sean unidas a las metas colectivas del grupo. No sólo basta con involucrarse en su trabajo, sino que tiene que comprometerse. Determine hasta dónde quiere llegar, hay metas a corto, mediano y largo plazos y tienen que ser realizables.
Los compañeros y el jefe de trabajo juegan un papel muy importante porque con ellos comparte todos los días, rodéese de gente positiva, que le motive y sobre todo que pueda aprender de ellos. Si hay conflictos o cambios que no le afectan en su trabajo, manténgase al margen o, por el contrario, si en esos cambios está involucrado, procure aceptarlos con una actitud positiva. Falta de compromiso, poca decisión, ser muy influenciable y la desorganización son actitudes que impiden lograr los objetivos.