“Mataron a mi hermano y sobrino, por eso salí del país”: relato de migrante hondureña

La hondureña tiene un puesto de comida en el centro de Tapachula.

Yadira Alvarado llora al recordar por qué dejó Honduras. Abajo sonríe en el puesto de comidas que tiene. Fotos: Andro Rodríguez.

TAPACHULA, CHIAPAS.

Yadira Alvarado solo recuerda que el miedo la sacó de Honduras. Vivía junto a sus hermanos en la Rivera Hernández, en San Pedro Sula,pero cuando le mataron a su hermano y un sobrino, en lo único que pensó fue en huir.

Su meta era Estados Unidos, pero en México encontró apoyo y fue en ese país donde se instaló. No fue fácil el comienzo, relató a LA PRENSA, pero como es una amante de la cocina, pensó en instalar un negocio de comida hondureña.

Recuerdo. Yadira sufre al recordar que no pudo estar cuando su madre murió. Asegura que ha sido uno de los momentos más duros en su vida.
Solidaridad. Ambas hondureñas apoyan a los catrachos que llegan sin nada a Tapachula. Ellas siempre les tienen un plato de comida.

Empezó vendiendo en la calle, pero el sazón de su comida pronto la hizo crecer y fue cuando decidió buscar un local para atender a su clientela, la mayoría hondureños. “Me instalé en este pequeño local en el barrio El Centro en Tapachula. Le puse El Rinconcito Catracho y doy gracias a Dios porque me ha ido bien. Los clientes hasta cola hacen para degustar los platillos que preparamos”, contó Yadira.

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Los platos que más venta tienen son las tradicionales baleadas, yuca con chicharrón, pollo con tajadas, sopa de res y mondongo. “Aquí llegan migrantes de varias nacionalidades y a los haitianos les gusta mucho el sabor hondureño. Hoy hay casa llena”, decía mientras servía pollo a los caribeños.

En medio del ajetreo diario en su negocio, Yadira decidió contar la historia de dolor que se esconde tras la sonrisa que brinda a sus clientes. “Salí de Honduras por miedo”, dijo. Sus ojos se llenan de lágrimas cuando recuerda su tragedia. “Mataron a mi hermano y a un sobrino. Nos tenían amenazados. Yo vivía en la Rivera Hernández y la situación de criminalidad se complicó al grado que también mi vida corría peligro, así que nos tocó salir. No sabía a dónde iría, ni nada. Solo quería estar lejos y salvar mi vida. Todos mis hermanos huyeron y de todos, solo yo me quedé en Tapachula. Se me dieron las condiciones y no le puedo negar que me va bien. Con esto me sostengo y ayudo a mi familia”, relató la hondureña.