08/04/2026
07:58 PM

Prepago, herramienta para la masificación

La región presenta una de las tasas de penetración de telefonía móvil más altas de todo el planeta -97%, casi un celular por habitante.

    Desde que empezó a trabajar como funcionario público en el ayuntamiento de Cancún, el mexicano Carlos Brown pasa gran parte del día en la calle, con lo cual no puede estar conectado a internet desde su computador.

    Por ello, decidió hacer una inversión de US$ 220 en cuotas para comprar un Blackberry y probar con la banda ancha móvil de prepago. Su idea es comprar todos los meses una tarjeta de la compañía Telcel por US$ 40, insertar los códigos en su teléfono y acceder a un plan de navegación de tres gigabytes. “He hecho los cálculos y resulta más barato”, dice. “Y no tengo que estar maniatado a un contrato por 18 meses”.

    Por ahora, la historia de Brown es una excepción en América Latina. Y es que pese a que la región presenta una de las tasas de penetración de telefonía móvil más altas de todo el planeta -97%, casi un celular por habitante-, lo que nos pone por sobre Estados Unidos y nos acerca a Asia y Europa. En lo que se refiere al uso de internet móvil estamos más cerca de África: sólo un 4% de la población latinoamericana -cerca de 20 millones- tiene acceso a internet desde su celular, mientras que el promedio global está en torno al 8% -más de 500 millones de usuarios en el mundo-.

    Cerrando la brecha

    Una de las razones que explican esta brecha es la forma que se ha comercializado hasta el momento el internet móvil en la región: vendiendo planes de contrato y dejando de lado la opción del prepago, que es como el 85% de los usuarios latinoamericanos paga su servicio telefónico. “Las empresas ya están mirando el prepago para internet, pero aún lo hacen tímidamente”, dice desde São Paulo Vinicius Caetano, analista senior de la consultora Pyramid Research.

    El problema es que por ahora las compañías no están preparadas para apostar a la masividad que implica el prepago. Según los expertos, las operadoras de la región no tienen disponibilidad masiva de equipos móviles a un precio adecuado para su masificación. Y la capacidad de las redes 3G que permiten la transmisión de datos inalámbrica de alta velocidad se satura rápidamente. “La banda ancha móvil necesita de inversión constante para obtener mayor velocidad y servicios”, dice Rafael Ruano, socio de PricewaterhouseCoopers, PwC.

    El modelo de prepago, señala Romina Aducci, es el que el usuario latinoamericano ha elegido para consumir servicios móviles y esto no va a cambiar demasiado: “Replicarlo en la banda ancha móvil permitirá a los usuarios irse familiarizando y tentarse con los beneficios de la movilidad”.

    Así lo reconocen en Telcel, marca bajo la que opera América Móvil en México, que tiene más de 36 millones de usuarios y una participación de mercado de 77%. Marco Quatorze, director de servicios de valor agregado de la compañía, asegura que “el segmento de prepago es una necesidad para Latinoamérica, como se ha comprobado en el servicio de voz.

    El prepago representa la gran mayoría de los clientes y creemos que así será en banda ancha móvil”, dice.

    Una mejor estrategia

    Si bien el prepago genera menos ingresos por usuario, los márgenes son más amplios porque el precio que se paga es más caro por dato transmitido.

    De esa forma lo prevén en Telefónica Chile, donde su gerente general, Oliver Flögel, asegura que la banda ancha móvil es el producto que más crece.

    “Al igual como ocurre con la voz, una vez que el mercado madure, los usuarios de prepago van a migrar a contrato porque el precio les conviene más”.

    Además, la venta de servicios prepago, en vez de planes de internet ilimitado, permite que el número de usuarios crezca sin que se saturen tan rápidamente las redes.

    En América Latina, sin que las compañías se atrevan a empujar fuertemente el internet móvil de prepago, no podrán transformarlo en el masivo servicio que realmente está llamado a ser.