El Banco Interamericano de Desarrollo, BID, concluyó ayer su reunión anual centrada en la lucha contra la pobreza, aunque los protagonistas fueron Venezuela y su proyecto de crear un banco alternativo y China, que inició por fin el proceso para entrar en el BID.
Los gobernadores de los 47 países miembros del BID, el mayor prestamista multilateral de América Latina, debatieron durante dos días cómo extender a los más pobres los beneficios del fuerte crecimiento de los últimos años en la región, que padece la mayor desigualdad social del mundo.
“Es inaceptable que 205 millones de habitantes vivan por debajo de la línea de la pobreza”, exclamó el presidente del Banco, Luis Alberto Moreno, quien trata de centrar su presidencia, que asumió hace 18 meses, en programas que permitan acelerar la inclusión social en la región.
El Banco y sus iniciativas contra la pobreza van a enfrentar en breve un posible nuevo rival en la región: el llamado Banco del Sur lanzado por el presidente venezolano, Hugo Chávez, el cual cuenta con el apoyo de Bolivia, Ecuador y Argentina y podría incluir próximamente a Paraguay y Brasil.
China fue el otro protagonista de la reunión, al iniciar por fin las negociaciones para adquirir 0.04% de las acciones del BID, 14 años después de haber hecho su primera solicitud y haber sido obligada a esperar que Estados Unidos levantara su oposición.
“Queremos demostrar que es nuestro deseo (entrar en el BID) y queremos cooperar en las negociaciones y también pensar en contribuir más a esta organización”, explicó el gobernador del Banco Central chino, Zhou Xiaochuan, quien viajó especialmente a Guatemala para lanzar las negociaciones.
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El presidente del BID llegará hoy a Honduras. La próxima reunión del BID se celebrará en EUA.